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Problemas

Una vía verde estratégica y en el olvido

El carril bici aguanta el uso pero apenas recibe inversiones para su mantenimiento

Sobre estas líneas cañas y hierbas que van deteriorando barandillas y pavimento.  A la derecha estado de una zona de picnic en el término de Oliva.

Sobre estas líneas cañas y hierbas que van deteriorando barandillas y pavimento. A la derecha estado de una zona de picnic en el término de Oliva. josep camacho

El carril bici entre Gandia y Oliva es uno de los más veteranos de la Safor como tal, y sigue siendo muy utilizado. Cumple además una función vertebradora de la comarca, hermanando en el deporte y en los paseos saludables a los habitantes de los pueblos por los que discurre; Daimús, Palmera, l´Alqueria de la Comtessa, Bellreguard y Piles, además de las ciudades de origen y destino. No en vano, aprovecha el histórico trazado del ferrocarril Carcaixent-Dénia, considerado el tren de vía estrecha más antiguo de la península, un servicio que se había inaugurado en el año 1864 con tracción animal. Hoy este tramo de seis kilómetros paralelo a la carretera N-332 sigue estando en los planes del Ministerio como itinerario del futuro Tren de la Costa. El problema es que la tan reivindicada infraestructura sigue paralizada, a pesar de incluirse en el Plan de Cercanías 2017-2025, presentado en diciembre de 2017. Y quizá sea ese limbo el que haya provocado que las administraciones se hayan desentendido del mantenimiento de este carril bici.

El vandalismo, con grafitis en túneles y rallajos de señales y carteles, ha hecho el resto. A pesar de todo, la ruta, por ahora, sigue siendo practicable. Es decir, no es que sea una ruina, pero podría estar mejor. Sin duda, donde mejor conservado está es en el término municipal de Gandia. La construcción del hospital comarcal en el sector Sanxo Llop y el acceso sur al puerto supusieron un revulsivo para el tramo que discurre junto al complejo sanitario. En junio de 2016 el Ministerio de Fomento restableció esa conexión tras invertir 700.000 euros en un paso inferior que salva la carretera, con una longitud de 295 metros. Los muros y la pintura decorativa duraron limpios poco tiempo, ya están totalmente grafiteados. El carril está relativamente bien a su paso por Palmera y l´Alqueria, y presenta su peor cara en el término municipal de Bellreguard. Hace dos años Miramar construyó un carril bici en el polígono industrial y lo unió con un enlace a la vía Gandia-Oliva. Pero a partir de aquí, la ruta en dirección a Oliva está salpicada de problemas. Hay vegetación que invade la calzada y los puentes, estrechando así el camino. Ya en el término de Oliva, en la recta final, se hizo una canalización para una tubería de al menos 500 metros con poco acierto, ya que ha empezado a hundirse. Los baches y grietas a lo largo del recorrido pueden llegar a desestabilizar una bicicleta de carrera. La vía también se utiliza para acceder a campos de naranjos, especialmente durante el periodo de la cosecha. Se aprecian márgenes de asfalto que están destruidos, en buena parte por la acción de estos camiones.

Los puentes han perdido la pintura original en sus barandillas y las maderas están resecas, aunque por el momento se sostienen en pie. En el segundo paso inferior que cruza la carretera a Piles faltan vallas que eviten una caída accidental desde arriba. Por otra parte, la ruta está incluida en el programa Caminos Naturales de España, pero absolutamente toda la señalética y cartelería asociada a esta iniciativa, que recupera antiguas infraestructuras en desuso, está ilegible, víctima de los grafitis. Antes de llegar al núcleo urbano de Oliva, bajo unas choperas, se hicieron dos zonas de picnic. Hay una más deteriorada donde las zarzas crecen a su antojo entre las mesas y una papelera a rebosar de basura. Este camino natural discurre entre el Parc de l´Estació, en Gandia, y Oliva, a la altura de la Porta de la Farola. Su longitud es de 6,5 km prácticamente llanos, con un desnivel de subida de 5 m y una pendiente de baja de 15 metros. Apenas requiere esfuerzo realizarlo, se puede completar en una hora de marcha efectiva. Quizá dentro de unos años la también conocida como «vía verde», sea de nuevo un camino de hierro, con un moderno tren de Cercanías que continúe su trayecto desde Gandia. Si es así, la Safor habrá ganado en movilidad, aunque también hay voces que critican que el tren pase en superficie, al dividir un territorio que ahora es amable y rodeado de naranjos.

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