Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

A la 1 en casa en pleno verano

El inesperado toque de queda decretado por el Consell para frenar el coronavirus provoca una estampa inédita en Gandia: la playa desierta justo cuando más apetece pasear para tomar el fresco o un helado en temporada turística

Roberta Bonsanto, de la heladería Pinoccio, a la izquierda, despacha unos helados.  | J.C.

Roberta Bonsanto, de la heladería Pinoccio, a la izquierda, despacha unos helados. | J.C.

Al igual que el verano pasado este tampoco está siendo normal en Gandia, ni en ningún otro sitio, marcado por la epidemia de coronavirus, las restricciones y el giro que ha dado la temporada con el último repunte de contagios.

Diego Mas, portavoz de la asociación Gandia de Noche, en el pub Varadero, el miércoles. | J.C.

Cierto que a diferencia del anterior está abierto el ocio nocturno, aunque con limitaciones, y se permite no llevar mascarilla en exteriores, pero el toque de queda decretado por el Consell y en vigor desde el 9 de julio está provocando una estampa inédita en el Grau y la playa: calles vacías a partir de la una de la madrugada, justo cuando más apetece pasear para refrescarse, tomar una copa, un helado, o hacer las típicas cosas que se hacen en verano, especialmente los turistas que pasan unos días de vacaciones.

Los establecimientos de ocio nocturno, que empezaban a remontar con el permiso de abrir hasta las 2 de la madrugada pero sin pista de baile, han visto recortadas dos horas, ya que a medianoche ya deben desmontar la terraza y echar el cierre a las 00.30 horas. «La gente joven va a salir igual, pero en la medida en que estemos abiertos evitamos botellones o fiestas privadas en casas», comenta Diego Mas, portavoz de la asociación Gandia de Noche y gerente del pub Varadero.

Resignado a la nueva situación, añade que siguen velando porque los clientes cumplan con las normas de seguridad. «Nos han quitado lo poquito que teníamos, porque con este recorte, quienes están en un restaurante, si sólo tienen media hora después de cenar, prefieren hacerse la copa allí». Diego Mas recuerda que en horario diurno bares, pubs y chiringuitos están compitiendo ahora por la misma clientela, a pesar de que son conceptos totalmente diferentes. Añade que el decreto del Consell también se ha traducido en despidos de camareros, a pesar de que no ha sido fácil encontrarlos. «No somos optimistas, por desgracia», concluye.

Las heladerías también han sufrido un recorte de horario, antes del toque de queda cerraban a la una y media de la madrugada. «Hemos notado una diferencia brutal», señala Roberta Bonsanto, de Pinoccio, una heladería veterana que ya lleva 18 años en la playa de Gandia. Junio les ha ido «mejor que el año pasado», pero reconoce que salir en las noticias por alto riesgo de covid «no es bueno para nadie».

Respecto a bares y restaurantes, la asociación hostelera de la comarca, DestíSafor, ha puesto en marcha una campaña para aconsejar a los clientes y turistas que adelanten su cena a las 20.30 horas, especialmente estos días en los que, debido a las restricciones del Consell, el sector no puede admitir a más clientes a partir de medianoche y tiene que cerrar a las 00.30 horas.

DestíSafor insiste en que sus establecimientos asociados «son seguros frente al coronavirus, y lo hemos venido demostrando a lo largo de estos durísimos meses, adoptando el conjunto de medidas de seguridad e higiene indispensables para protegernos y proteger a nuestros clientes».

Ahora piden este pequeño esfuerzo a la hora de cenar, como por otra parte ya se hace en otros países de Europa, y así garantizar una afluencia escalonada.

Por otra parte, y como recomendación interna a los hosteleros, DestíSafor recuerda que pese al avance de la vacunación, hay que seguir aplicando el plan de contingencia contra la covid en los establecimientos, especialmente entre los trabajadores, con medidas como toma de la temperatura, grupos burbuja, o distancia social en caso de que deban comer juntos. «La finalidad de estas normas es que, en caso de que un operario dé positivo, el resto de los trabajadores no sean contactos estrechos y evitar el confinamiento de la plantilla o el cierre del local», apuntan.

Por lo demás, esto ha obligado a adelantar horarios de algunos espectáculos, como proyecciones de películas de algunos cines de verano o los conciertos del festival Polisònic, que programa el ayuntamiento en el jardín de la Casa de la Cultura del 23 de julio al 14 de agosto, y que empezarán a las 21.30 h, una hora antes de lo previsto. Pero es lo único que se ha modificado ya que los horarios de la agenda veraniega municipal en la playa permanecen igual, como el cine junto al mar o conciertos de bandas.

Las heladerías pueden servir para llevar hasta la una

Las heladerías, al menos en Gandia, pueden cerrar a la una de la madrugada, en vez de a las 00.30 horas mientras dure el vigente toque de queda. Ahora bien, desde la medianoche el único método para aceptar clientes debe ser el de servir para llevar, sin que los clientes accedan al interior del establecimiento, instalando, por ejemplo, una cadena en la puerta o una ventanilla por la que entregar el producto. Así lo comunicó hace unos días el Gobierno local a los propietarios de estos establecimientos.

«Desde el Gobierno local somos conscientes de que son unos negocios que trabajan fundamentalmente de noche, después de cenar, y su principal facturación se produce en estas semanas, por lo que estamos dando las máximas facilidades que nos permite la legislación autonómica», apuntó el concejal de Seguridad Ciudadana, Nacho Arnau.

Una de las heladerías que se han acogido a esta norma es Pinoccio. Por el momento no han tenido que prescindir de trabajadores, aunque han notado menos consumo de helados en los últimos días.

Compartir el artículo

stats