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¿Una Safor de 24 pueblos?

La fusión de 13 municipios de la comarca permitiría reducir gasto político y ahorrar en prestación de servicios

Vista aérea de Palma de Gandia, en primer término, y Ador, a continuación. levante-emv Levante-EMV

Territorio. En España no han triunfado las fusiones de municipios, a pesar de que en 2013 el Gobierno de Rajoy dio vía libre a estas asociaciones a cambio de incrementar la financiación al ayuntamiento resultante. Pero sigue siendo más fuerte el sentimiento de identidad.

El pasado 20 de febrero los habitantes de dos localidades de Badajoz, Don Benito y Villanueva de la Serena, ratificaron en referéndum iniciar un proceso de fusión que desembocará en 2027 en la constitución de un único municipio. Este histórico acuerdo fue bendecido por el presidente Sánchez, quien incluso se desplazó hasta allí para felicitar a sus impulsores, y ponerlo como modelo para otras zonas en situaciones similares. En España el 84% de sus 8.131 municipios tiene menos de 5.000 habitantes, los mismos que a principios del siglo XIX. Una cierta racionalización podría reducir el gasto en dotaciones duplicadas, y aumentar la participación en los ingresos del Estado, entre otras medidas beneficiosas.

En la Safor hay casos de municipios colindantes que podrían convertirse en uno. Son los que se describen aquí:Palma de Gandia y Ador; Beniarjó y Beniflà, Llocnou de Sant Jeroni y Almiserà; la conurbación de Bellreguard, Palmera y l’Alqueria de la Comtessa; Ròtova y Alfauir, y Benirredrà con Gandia. De esta forma la Safor pasaría de 31 municipios a 24. Lógicamente, los vecinos podrían tener la última palabra, a diferencia de lo que sucedió en 1965, cuando Beniopa y Benipeixcar fueron anexionadas a Gandia por decreto, en pleno franquismo.

Los municipios ya comparten muchos servicios más allá de sus límites. Por ejemplo, en Justicia. En la Safor-Valldigna hay dos partidos judiciales; el de Gandia, con 28 municipios, y el de Sueca, con 14 localidades, entre ellas los de la Valldigna, a excepción de Barx, que pertenece a Gandia.

Por otra parte, la Conselleria de Sanidad divide el territorio en Departamentos de Salud, y el de Gandia, el 12, lo engloban 41 municipios, que son todos los de la Safor y parte de la Vall d’Albaida.

En el caso de la Archidiócesis de València, la Vicaría Episcopal VII comprende a la Safor, la Valldigna y la Marina. Aun así, hay sacerdotes que atienden a más de una parroquia. En seguridad, la Guardia Civil divide la comarca en diversas zonas para facilitar su trabajo.

Beniarjó y Beniflà

Entre los dos suman 2.243 habitantes, si bien el pequeño del tándem, tanto en superficie como en población, es Beniflà. Están separados por una carretera, la CV-683, conocida en un tramo como calle Pas de Xàtiva.

Los vecinos de Beniarjó y Beniflà comparten la guardería infantil, el colegio de Infantil y Primaria Sant Marc, y el centro de salud, que está en Beniarjó. En esta legislatura los respectivos gobiernos locales han firmado convenios de colaboración puntuales, por ejemplo uno para la limpieza y mantenimiento de la rotonda de la carretera CV-680, o para compartir los gastos de la reparación del badén inundable en el camino Pas de Xàtiva. Además, ambos consistorios aportan recursos para determinadas tareas formativas que lleva a cabo el CDRLa Safor, en Beniarjó.

En estos momentos se está trabajando en un futuro convenio de colaboración entre las Policías Locales de ambas localidades, y, en el caso deBeniflà, con otros municipios que lindan, como Palma de Gandia, Potries y la Font d’en Carròs.

Pero, a pesar de la proximidad geográfica, los actuales alcaldes, no ven claro eso de firmar un convenio de fusión. Actualmente, en Beniarjó gobierna el Partido Socialista y en Beniflà el PP.

«No sé si algún día se planteará esta cuestión, pero para los que hemos nacido o vivido toda la vida en Beniarjó se nos haría difícil dejar de llamarnos beniarjoters, con todo lo que esa palabra conlleva para nosotros», señala la alcaldesa de Beniarjó, la socialista Eva Llinares.

«Sería muy complicado, porque los habitantes de Beniflà están orgullosos de su municipio y de los beneficios que les aporta», se justifica Borja Gironés, del Partido Popular, y añade que «no hay demanda ni preocupación ciudadana por este tipo de proceso». Es más, Gironés aprecia más inconvenientes que ventajas, sobre todo en cuanto a subvenciones.

Por tanto, el sentimiento de arraigo es mayor que una hipotética fusión, al menos entre los munícipes. En cualquier caso, ambos alcaldes estarían a favor de consultar a la ciudadanía. «Pero previo a esta consulta se debería dar a los vecinos una información veraz y exhaustiva con todos los pros y contras», puntualiza Llinares. «Y siempre en concordancia con el sistema democrático que rige la política española», puntualiza Gironés. 

Palma de Gandia y Ador

Ador y Palma de Gandia serían los candidatos ideales en la comarca de la Safor para una hipotética fusión de municipios. Los dos están situados a ambos lados de la carretera de Villalonga y al abrigo de unos montículos, que en Palma se conocen como les Quintades y en Ador, el Collado. En época feudal pertenecieron a una misma baronía. Entre ambos alcanzarían más de 3.400 habitantes. Además, apenas hay rivalidad entre ellos.

Los lazos de amistad y buena vecindad se trabajan desde bien pequeños, en el colegio de Infantil y Primaria la Murtera, donde acuden niños de ambas localidades desde hace 46 años. Los gastos de reformas y mantenimiento van a medias entre ambos ayuntamientos.

El colegio tiene el mismo nombre que el barranco que separa los dos pueblos. Además, de la fuente de la Murtera se han aprovechado palmissons y adorenses. Desde 1984 también comparten cura para sus respectivas parroquias. En el ámbito sanitario, el centro de salud de Ador atiende urgencias de varias poblaciones, y tienen el mismo pediatra.

Preguntada por una fusión, la alcaldesa de Palma de Gandia, Mari Trini Miñana, no lo descartaría. «Por cuestiones familiares conozco bien el caso de Don Benito y Villanueva», comenta, y cree que la unión tendría efectos beneficiosos. Ahora bien, reconoce que no sería fácil de asumir, sobre todo para los nacidos en la localidad «o los que vienen de familias del pueblo de toda la vida». Pero la alcaldesa añade que hay «muchos matrimonios mixtos, y por tanto hijos de un progenitor de cada pueblo», así que sería cuestión de tiempo.

Por su parte, la alcaldesa de Ador, Manela Faus, reconoce que comparten con Palma «muchos lazos afectivos y una historia común», por lo que, si algún día se abordara este asunto, «desde Gent d’Ador tendríamos total disponibilidad y respeto por las propuestas que vengan de la ciudadanía en uno u otro sentido». No sería necesaria una consulta popular, ya que bastaría la aprobación del Consejo de Ministros, previo acuerdo de los plenos, pero tanto Miñana como Faus sí apostarían por promoverla, como sucedió en las localidades extremeñas.

Ador es un modelo de eficiencia con la piscina cubierta climatizada, que ha conseguido mancomunar con varias poblaciones de la comarca. 

Llocnou de Sant Jeroni-Almiserà 

Llocnou de Sant Jeroni y Almiserà comparten la mayoría de los servicios públicos. El colegio es el Centro Rural Agrupado (CRA)Riu Vernissa, que tiene aularios repartidos en Almiserà, Llocnou y Benicolet. Los niños de Almiserà pueden cursar Infantil en su pueblo, pero en Primaria pasan a Llocnou, por lo que en esa etapa educativa ya se mezclan.

A los ambulatorios acuden vecinos de ambos pueblos, dependiendo del horario. Y las instalaciones deportivas, como la piscina, el gimnasio, o la pista de pádel y el frontón de Llocnou, las utilizan indistintamente vecinos de las dos localidades. Como curiosidad, Llocnou tiene el único equipo federado de fútbol sala de la comarca. Y el pasado mes de febrero la Generalitat instaló allí, en el ayuntamiento, el primer cajero automático de la provincia de València dentro de su plan contra la exclusión financiera.

Ambos ayuntamientos se implican para aplicar descuentos a los usuarios de las instalaciones deportivas. Por otra parte, comparten algunas asociaciones, como la de las amas de casa, jubilados, regantes o cazadores. La Agrupació Musical Vernissa es la banda de las dos localidades.

El alcalde de Llocnou, Ricard Igualde, reconoce que nunca ha surgido el tema de fusionarse, «pero siempre que ha habido un problema que ha afectado a las dos poblaciones hemos hecho las reuniones pertinentes y hemos llegado a una solución».

Por su parte, la alcaldesa de Almiserà, Maite Pedro, no contempla esta posibilidad. «Sería perjudicial, porque tendríamos menos recursos y personal para gestionar los mismos servicios». Además, «sólo se podría pedir subvenciones como un único ayuntamiento, y habría que escoger a dónde destinarlas, cubriendo más superficie».


Bellreguard-Palmera-l’Alqueria de la Comtessa

Bellreguard, Palmera y l’Alqueria de la Comtessa han ido creciendo junto a la carretera N-332, y actualmente forman una conurbación, sin apenas separación, donde viven más de siete mil personas. Al trío se le podría sumar Rafelcofer, aunque habría que estudiarlo con más detalle.

En Bellreguard está ubicado el centro de salud y el instituto de Secundaria, el IESJoan Fuster, al que acuden vecinos de los otros pueblos. Las escuelas de pilota de Bellreguard y l’Alqueria firmarán en breve un convenio para compartir el trinquet del primero y el frontón del segundo.

Al margen de algunos servicios conjuntos, cabe mencionar los que están mancomunados por el ente comarcal, y también que los tres municipios pertenecen a organismos comunes. Las líneas eléctricas proceden del mismo transformador y los tres beben del mismo pozo de agua potable, por poner más ejemplos.

Los actuales alcaldes de l’Alqueria y de Bellreguard sí que serían partidarios de esta unión a tres bandas, pero no así el de Palmera. El de l’Alqueria, Voro Femenía, apoya convencido la idea, incluso sumando a Rafelcofer, «pero con la ayuda de las administraciones superiores, porque si no, sería imposible», reconoce. Femenía comenta que en los años sesenta del siglo pasado «ya se presentó un plano por parte del Gobierno central para unir Rafelcofer, l’Alqueria y Palmera».

Joan Marco, de Bellreguard, opina que el proceso «sí sería posible, pero desde la convicción de todo el mundo», y coincide con Femenía en el apoyo de Diputación, Generalitat, o el Gobierno central. Para que fuera una realidad, matiza Joan Marco, también se deberían mejorar las comunicaciones, como aumentar la frecuencia del transporte público, y construir más carriles bici.

Al respecto, cada vez cobra más fuerza la propuesta de un tranvía comarcal como alternativa o complemento al tren Gandia-Oliva-Dénia. Esta misma semana lo ha anunciado el conseller de Obras Públicas.

Sin embargo, Àlvar Català, de Compromís, rechaza la propuesta, «entre otras razones por el sentimiento identitario, y porque entendemos que nuestro ayuntamiento es la administración que mejor representa y defiende los intereses del pueblo». No cree que implicaría una reducción de costes en prestación de servicios, «eso depende de quién esté al frente de la gestión municipal».


Ròtova y Alfauir 

Ròtova y Alfauir comparten colegio, aunque cada pueblo tiene su aulario; médico, pero con un consultorio en cada pueblo; y cura, que asiste a los feligreses en dos templos diferentes. También conocidos, familiares, y un entorno natural y cultural común. Pero, por ahora, los vecinos no se imaginan bajo una misma administración local, al menos según indican sus alcaldes, preguntados por esta probabilidad.

«Siempre hemos procurado compartir sinergias, unirnos en lo que pueda ser beneficioso, como la escuela o la depuradora, que gestionamos de forma mancomunada, pero creo que nos sentimos cómodos en los municipios actuales», apunta el alcalde de Ròtova, Jordi Puig.

«Los vecinos de Alfauir no lo entenderían, no sentimos esa necesidad, además, habría que preguntarse dónde estaría el ayuntamiento, porque, si atendemos a criterios históricos, Alfauir es más antiguo que Ròtova», señala el alcalde deAlfauir, Marcos García. Y añade que, en el aspecto económico, «Alfauir es un pueblo saneado, y por contra Ròtova es uno de los más endeudados por cápita, por tanto no creo que los vecinos estén dispuestos a asumir ese coste».


Benirredrà y Gandia

Las corporaciones locales de Benirredrà y Gandia, a lo largo de la reciente historia democrática, no es que no contemplen ni por asomo el matrimonio, sino que, bien al contrario, siempre han trabajado por separarse, al menos para dejar bien claros y delimitados los respectivos términos municipales. A ello ayudó en su día el parque del País Valencià, en Gandia, mientras que el PGOU de Benirredrà reserva suelo no urbanizable para oxigenar el linde con Gandia. 

A nivel político la relación ha sido siempre cordial. De hecho en la mayoría de las legislaturas han coincidido alcaldes socialistas en ambos municipios. Un asunto polémico que todavía colea, incluso en los tribunales, empezó cuando el entonces alcalde popular Arturo Torró decidió promover un trinquet con el que no está de acuerdo Benirredrà, al tapar vistas a los vecinos. Los alcaldes actuales están más por mancomunar servicios que por fusionarse. Con todo, la proximidad geográfica hace que la relación sea muy estrecha. En el caso de los centros educativos hay trasvase de alumnos, y en el capítulo festivo la Falla Benirredrà forma parte de la Federació de Falles de Gandia. 


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