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Sergi González Frasquet Alcalde de Tavernes de la Valldigna

"Seguir siendo alcalde significaría restar tiempo a mi familia, y no estoy dispuesto"

El alcalde de Tavernes, Sergi González, en el ayuntamiento Levante-EMV

El propio Sergi González tiene la sensación de que es un ejemplar de los que abundan más bien poco en política. Se va, deja el puesto de alcalde que ocupa desde que en 2019, cuando apenas era un joven de Tavernes de la Valldigna interesado en política y el asociacionismo que se disponía a ser concejal para aprender cómo es la gestión municipal, recibió la llamada de quien le había subido a este barco, Jordi Juan, para decirle que aceptaba el cargo de secretario autonómico y que él era el elegido para sustituirle al frente del consistorio. Su mandato acabará tras cuatro años en los que ha pasado algo muy importante en su vida: el nacimiento de su hija. No tardó en tenerlo claro y decidió que la política debía pasar a un segundo plano y que su familia era lo primero y así se lo trasladó a su partido. Se va, y lo hace sin tener ningún otro puesto asegurado en ninguna administración superior ni tampoco una plaza pública en sanidad, educación o administración general a la que regresar. Se va, como se suele decir, con una mano delante y la otra detrás. Regresa al sector privado, donde espera tener la oportunidad de aplicar todo lo que ha aprendido al frente de una administración local.

¿Por qué ha decidido no presentarse a la reelección y dejar su paso por la alcaldía en solo una legislatura?

En este tiempo ha habido un cambio muy importante en mi vida como es el nacimiento de mi hija y eso ha sido determinante para tomar la decisión. Obviamente, es un cúmulo de circunstancias pero lo que está clarísimo es que esta cuestión ha sido determinante. Ser alcalde requiere una dedicación muy grande, tanto en la parte de la gestión como en la presencia pública y no estaba dispuesto a continuar manteniéndola porque estaría restando una parte importante a mi familia.

Dejará de ser alcalde sin que el electorado pueda hacer un diagnóstico de su gestión.

Es algo circunstancial. La política sabemos cómo funciona y en 2019, con la marcha de Jordi Juan, el partido consideró que yo era la mejor opción y lo acepté con mucho gusto y estoy haciendo todo lo que puedo por mejorar la ciudad de Tavernes.

Quien se presenta ahora como alcaldable por Compromís es la persona a la que todos apuntaron en aquel momento como sustituto. ¿Por qué en ese momento se optó por usted?

En cada momento del tiempo hay unas circunstancias diferentes y en base al contexto y esas circunstancias se toman decisiones que se consideran que son las mejores. Ahora la situación es diferente, yo no me voy a presentar a la candidatura y se considera que la mejor persona para encabezar la candidatura de Compromís es Josep Llàcer y yo voy a apoyarlo para que sea el próximo alcalde de Tavernes

¿Es un adiós definitivo a la política?

En principio yo voy a seguir como militante y voy a estar apoyando en lo que pueda, porque en estos años he adquirido una experiencia que creo que puede ser positiva para ayudar al equipo de gobierno que esté, si de él forma parte Compromís. Obviamente no voy a estar en primera línea pero voy a seguir ayudando en lo que haga falta desde la sombra.

¿Se ve presentándose como candidato dentro de unos años?

Yo creo que no. No es algo que haya pensado y la vida da muchas vueltas, pero en principio yo dejo la política definitivamente.

Serán cuatro años de gestión intensos, ¿con qué se queda?

La reflexión que hago es que, sobre todo, que se han desbloqueado dos proyectos concretos que llevaban mucho tiempo encallados como son la mota del río y el inicio de las obras de la piscina cubierta. Respecto a esta infraestructura puedo decir, para todos aquellos que dicen que el procedimiento judicial es una excusa para el retraso del inicio de las obras, que en febrero de 2022 aún tuvimos una sentencia respecto al procedimiento de la piscina. Ha costado mucho de resolver, finalmente hemos podido tener disponibilidad de los terrenos y el edificio, las obras se están haciendo, aunque hay algunos problemas que van a solucionarse y la previsión es que a principio del próximo año la piscina pueda abrirse en las mejores condiciones.

Hablando de la piscina, ¿cómo está el proyecto en estos momentos?

Empezaron las obras y el problema que había es que allí había unas instalaciones que tenían diez años y no sabíamos exactamente qué íbamos a encontrarnos. Uno de los principales objetivos era poner la maquinaria en marcha, reparar lo que hiciera falta, etc, pero no sabíamos si se podría reutilizar mucha cosa. Ha llegado un punto que hemos tenido que plantear un modificado técnico del proyecto para acabar las obras definitivamente y en ese punto estamos. Paralelamente, estamos trabajando en el modelo de gestión de la piscina, que también es muy importante: Hay que sacar un contrato para su gestión, aprobar ordenanzas que regulen los precios y se están trabajando las dos cosas en paralelo para que, cuando estén las dos cosas ya tengamos un adjudicatario para la concesión y pueda ejercer.

Entonces está confirmando que será una gestión privada. 

Sí, será un contrato corto, de cinco años. Entre otros aspectos porque en el tiempo disponible no lo hemos podido hacer de otra forma. Para hacer una gestión municipal requería una ampliación de plantilla de alrededor de 20 personas, sacar contratos de mantenimiento de la piscina, contratos de socorrismo y monitores, etc, y era materialmente imposible. La idea es sacar la concesión y, desde que se inicie el servicio, empezar a trabajar para recuperar esa gestión y que sea municipal.

¿Qué es lo que ha aprendido de estos años en la primera línea de la política?

Sobre todo que las decisiones que tomas es muy difícil que contenten a todo el mundo. Si muchas veces dentro de una misma casa ya no se llega a acuerdos, con 17.000 personas cada una pensando de forma diferente, es difícil que todas estén contentas en la gestión. Lo que hemos buscado desde el equipo es siempre primar el interés general, sabiendo que a veces no beneficia a todo el mundo pero porque es nuestra responsabilidad.

¿Qué le ha quitado el sueño en estos años?

Una de las grandes dudas que yo tenía cuando asumí el cargo era si iba a poder descansar por las noches, porque hay mucha presión de una forma permanente. Pero la verdad es que no he tenido grandes problemas para conciliar el sueño, lo cual está muy bien. Es cierto que hay momentos puntuales en los que hay algún problema que te hace pensar algo más de lo normal de madrugada. Especialmente ha habido uno que me ha tenido alguna noche en vela: los problemas que hemos tenido con la playa. En estos últimos temporales en los que el mar llegó a los edificios y los propietarios vieron mucho peligro para sus edificios fueron momentos de mucha presión por parte de los vecinos y las vecinas y de impotencia al saber que no podíamos hacer nada para solucionarlo, porque es el Ministerio de Transición Ecológica quien debe hacerlo y nosotros debemos presionarlos para que lo hagan. Eso sí que me provocó alguna mala noche, han sido los momentos más delicados.

Acaban de finalizar las fiestas patronales y previo a estos actos Tavernes estuvo en el punto de mira nacional por su negativa a autorizar la celebración de Bous. ¿A qué respondió esa decisión?

Fue algo madurado con el tiempo. En esta última legislatura impulsamos una nueva concejalía de Bienestar Animal a través de la cual se ha estado haciendo un muy bien trabajo en la protección de los animales. Empezamos a dedicar esfuerzos y recursos económicos y a mejorar toda esa cuestión, y, claro, de repente nos veíamos que debíamos autorizar un espectáculo que va en contra de todas esas políticas. Llegó un momento en el que debíamos tomar una decisión y, en base a las acciones que veníamos llevando a cabo esta legislatura todos estuvimos de acuerdo en que era momento de cortarlo y así lo trasladamos a la peña taurina.

En los primeros años de Compromís en el Gobierno, entre el 2011 y 2013 era el propio ayuntamiento el que organizaba los "bous al carrer", recuperando incluso la tradición de hacerlos en la calle. Posteriormente se dijo, también desde el Gobierno local, que si había una propuesta para hacer festejos taurinos con plaza el consistorio estaba obligado a autorizarlos si cumplía todos los requisitos. ¿En qué momento se produce ese cambio de criterio?

En cada momento hay unas circunstancias diferentes. En el pasado, históricamente, en Tavernes había "bous", es cierto que Compromís autorizó durante algunos años la celebración de festejos, pero hemos ido evolucionando y también la sociedad, y consideramos que los "bous" en Tavernes han ido perdiendo fuerza, con menos gente que los apoya. Por otra parte, han ido ganando fuerza las políticas de protección de los animales y, por una cuestión de coherencia, nos hemos visto obligados a limitar estos espectáculos. Ahora la realidad es diferente.

Pero, ¿es legal no autorizar la fiesta si cumple los requisitos?

A nosotros lo que nos trasladaron es que, en última instancia, debe haber un informe del alcalde acreditando una serie de cuestiones y solo con ese informe ya se puede bloquear la actividad. Lo que sí que digo es que, si muchas veces, con voluntad política, organizar eventos ya es difícil, pues sin voluntad política es muy complicado que se autoricen.

Su superconcejal Josep Llàcer va a ser el candidato a la Alcaldia de Compromís. ¿Cómo le ve para afrontar ese proceso?

Es una persona que conoce mucho cómo funciona la administración, conoce mucho el pueblo y tiene mucho interés en que los asuntos locales funcionen, por eso creo que es el mejor candidato.

¿Y qué debilidades cree que tiene de cara al electorado?

Lo único que podría interpretarse como una debilidad es que lleva mucho tiempo en política y en la gestión. Yo, sin embargo, pienso lo contrario, creo que eso lo que lo que hace es reforzarlo mas y si es alcalde tendremos un alcalde con mucha experiencia, que sabe cómo funciona todo, que tiene muchos contactos en los organismo autonómicos y soluciona muchos problemas para Tavernes.

Usted deja el cargo y tendrá que volver a la empresa privada. ¿Cree que la experiencia adquirida en estos cuatro años de alcalde le va a abrir puertas en el ámbito laboral?

Totalmente. Yo tengo que pasar a dedicarme al sector privado, bien por cuenta ajena o con algún tipo de proyecto personal, porque yo no tengo mi plaza pública y no me queda otra, pero no tengo aún decidido lo que voy a hacer. Tengo la sensación de que en estos años he desarrollado muchas habilidades, a parte del conocimiento que he adquirido, ha sido como un máster multiplicado por diez en gestión económica, urbanismo y muchas otras modalidades. 

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