“Este metro está lleno de pecado, de drogas, de fornicación, de alcohol. Vais a arder en el infierno”. La sensación de pánico es libre y, más tras los atentados de Madrid y Barcelona, de ahí que tras proclamas religiosas de este tipo realizadas en agosto de 2018 por un grupo de nueve personas en un vagón repleto de gente, se produjera una estampida en la que los usuarios del metro se empujaron y se pisaron unos a otros, resultando varios de ellos heridos con contusiones. No obstante, la Audiencia Provincial de Valencia ha absuelto finalmente a los nueve predicadores, que se enfrentaban a cuatro años de prisión por los delitos de desórdenes públicos y lesiones por imprudencia grave , al “no quedar acreditado que la intención de los acusados fuera alterar la paz pública o el orden público”.

“Ni era el lugar, ni el momento ni las formas”, puntualiza el Tribunal que considera que la conducta llevada a cabo por los acusados la noche del 4 de agosto de 2018 en el interior del metro “dista mucho de ser una tarea evangelizadora, de transmitir el mensaje de Jesucristo, como ellos afirman”. Sin embargo, entiende que “confluyen otros factores que desencadenan la reacción de los viajeros, singularmente el comportamiento del joven sentado a espaldas de los acusados”, quien no ha sido identificado y que, tras percatarse de que ha generado una situación de exagerado temor entre los ocupantes del convoy, trata de solucionarlo diciendo que todo es una broma.

Un grupo de predicadores siembran el pánico en el metro de València Agencia ATLAS

Ninguno escuchó la expresión "Alá es grande"

La sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial aclara que del video que uno de los acusados grabó, aportado como prueba y visionado hasta en cuatro ocasiones en el juicio, no se desprende que la frase de “vamos a morir todos” fuera pronunciada por ninguno de los procesados. Asimismo, “ni en la grabación se oye, ni ninguno de los jóvenes que viajaban en el vagón, próximos a los acusados y que depusieron como testigos, refieren haber oído la expresión “Alá es grande”, a la que aludieron algunos de los vigilantes de seguridad". Es más respecto al aspecto y ropas árabes, únicamente uno de los acusados, de nacionalidad iraquí, portaba una túnica árabe con letras o signos árabes.

Los acusados, representados por los letrados Andrés Zapata y Vicente Blanch, explicaron en el juicio que pertenecen a una congregación religiosa en Alemania -nacionalidad de la mayoría de ellos- y que vinieron a España a realizar lo que ellos denominan “labores de evangelización”. Ese día se subieron al vagón de la línea 5 del metro de València portando un carro de compra de color rojo repleto de libros y cuadernillos de contenido religioso. Así, mientras uno blandía una gran cruz roja y otro repartía trípticos con el mensaje: “¿Adónde irías si murieras hoy mismo?”, otro en alemán y megáfono en mano predicaba “la palabra de Dios”, que otro acusado traducía al español. “Los españoles sois unos perros, solo fumáis marihuana”, “hemos venido de Alemania para salvaros”, fueron algunos de sus mensajes.

Debido a al situación de tenor generada entre los ocupantes del convoy, y al estado de gran confusión, se produjo una estampida en la que una joven de 25 años fue pisoteada por los viajeros que abandonaban precipitadamente el convoy. La víctima, que ejercía la acusación particular, resultó herida y ha precisado de asistencia psicológica por fobia específica a coger el metro desde entonces.

La Sala absuelve a los nueve acusados al considerar que no tenían intención de alterar el orden público y “tampoco aprecia una actitud violenta o coactiva sobre los restantes viajeros, más allá del tono apocalíptico del mensaje”. De igual modo, no produjeron una grave perturbación del servicio público de transporte prestado por Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana, que también se había personado como acusación, ya que el convoy estuvo detenido en la estación apenas veinte minutos.