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Caso Abierto - Levante-EMV

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El líder de la secta de Castelló prometía un albergue en la montaña para niños vulnerables

Los columpios del Mas La Chaparra de Vistabella, donde estaba radicada la secta, ahora ya sin niños.

Abrir un albergue de montaña para acoger y atender a niños en situación de exclusión social. Ese era uno de los señuelos, junto con el de curar a menores con enfermedades graves, que utilizaba presuntamente Antonio G. L., más conocido como Tío Toni, para atraer a personas con espíritu solidario. Así lo han afirmado a este periódico fuentes cercanas al caso, que han insistido en que el presunto guía espiritual comenzó a urdir su trama hace dos décadas, cuando recibía como ‘sanador’ a personas en situaciones desesperadas en su casa de la avenida València de Castelló. 

Las fuentes explican que había quien acudía con un cáncer o con un niño con problemas de salud con la esperanza de que él pudiera ayudarles, tal como adelantó Levante-EMV. Según las mismas fuentes, Antonio G.L. seleccionaba a aquellas víctimas que le interesaban por tener un determinado poder adquisitivo y les contaba su plan: comprar una finca y crear un albergue en la montaña para niños necesitados. De hecho, al menos uno de los denunciantes figuraba como uno de los responsables del Mas de La Chaparra tras caer en la telaraña del ahora encarcelado, que tejió un manto de silencio sobre sus prácticas para garantizarse impunidad.

Ese fue el reclamo utilizado por el líder de la secta para captar a los afectados, quienes inicialmente se trasladaron a la masía de Vistabella bajo la idea ‘solidaria’ de cuidar a menores en riesgo de exclusión social. Una vez allí, las víctimas se veían inmersas en una espiral y Tío Toni les decía que era un «enviado de Dios» y que juntos «ayudarían al mundo», tal como ha venido informando este diario. Era en ese contexto en el que se cometían los presuntos abusos sexuales a mujeres y menores de los que se acusa al líder.

La Fiscalía aprecia ya 15 delitos graves

En este sentido, la Fiscalía de Castelló dispone en este momento de material suficiente para armar una acusación que podría comportar una pena de 80 años de prisión para el principal investigado, Antonio G. L., que fue detenido el martes de la semana pasada, 15 de marzo, durante una operación policial para desmantelar la secta asentada en el Mas de La Chaparra, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV.

Aunque la causa está todavía en una fase de instrucción temprana, la Fiscalía aprecia, por el momento, seis delitos de trata con finalidad laboral, servidumbre doméstica y sexual, en concurso con tres delitos de abuso sexual con acceso carnal a mujeres mayores de edad y otros seis de abuso sexual a menores, también con acceso carnal, agravado en el caso de las que sufrieron esos delitos cuando tenían menos de 16 años. 

Tío Toni está investigado por seis delitos de trata, seis de abuso sexual a menores y tres más de abuso sexual a mayores

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En todo caso, esa es la situación en este momento, que lógicamente podría agravarse durante la instrucción si finalmente aparecen más víctimas o si los abusos sexuales pasan a ser catalogados como agresiones sexuales en el caso de que se aprecie que sí hubo intimidación, por ejemplo.

De momento, el cabecilla de la organización está desde el pasado 17 de marzo en la prisión de Castelló, y ya ha empezado a suavizar su comportamiento, que era de altivez y falta de respeto hacia los funcionarios en esos primeros días, tal como publicó ayer este periódico. Ahora, al parecer, está «bastante más tranquilo», aunque sigue guardando el mismo silencio que guardó ante la jueza que lo investiga. 

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