07 de agosto de 2012
07.08.2012

José Francisco Ballester-Olmos : «Las condiciones de las palmeras en la ciudad no son las de su estado natural»

08.08.2012 | 02:34
Ballester-Olmos apuesta por la prevención para evitar las caídas.

Profesor de Paisajismo y Jardinería en la UPV. El archivo de este docente universitario recoge todas las palmeras caídas en la ciudad de Valencia en los últimos años. Las causas siempre han sido el viento o el intenso calor. Sin embargo, los cinco ejemplares derrumbados en Alicante en menos de un mes y los dos en Valencia esta última semana todavía no han encontrado una explicación más allá de la sequedad.

Cinco palmeras por los suelos en Alicante en menos de un mes y dos en Valencia en apenas tres días.¿Qué sucede con las palmeras?
Para diagnosticar las causas, hay que tener en cuenta que en Valencia hay cerca de treinta mil palmeras y que en un momento determinado haya un problema con dos no es significativo. Todos los años tenemos este tipo de problema en cantidades no significativas, en momentos de mucho viento o en episodios de gran calor y mucha sequía. Son dos de las circunstancias que influyen. El que una palmera se quiebre en su estípite o falso tronco, es porque hay un punto débil en ese tronco por algún motivo.

¿Como cuáles?
La rigidez de la palmera se debe a las duras fibras y los haces vasculares que llevan la savia por el estípite. En el caso de que haya estrechamientos concretos en el tronco, se produce una disminución del sistema fibroso y por tanto también de la rigidez. Si ello se suma a problemas de sequía, de calor y además hay una tensión en el tronco debido a un peso excesivo en la copa, debido a los dátiles –que pueden pesar entre 200 y 300 kilos– se puede generar una tensión que haga caer la palmera. Todo esto sin contar con causas internas que no se aprecian a primera vista, como enfermedades por hongos, larvas taladradoras del picudo rojo o de la mariposa paysandisia.

Los desplomes en Valencia son poco significativos, pero ¿son casuales los cinco de Alicante?
El problema de sequía y de calor en Alicante es terrorífico. Una simple observación de la zona por donde se han quebrado las palmeras muestra como el sistema fibroso y los vasos de la savia están absolutamente deshidratados. Eso provoca puntos de especial sensibilidad.

¿Cuál es la solución para evitar nuevas caídas?
La solución es la prevención. Se tienen que establecer dos fases preventivas. La primera debe ser una visual, en la que tomar nota de forma informatizada del diagnóstico para cada árbol y para cada palmera de la ciudad. Se trata de especificar en cada ejemplar si hay una situación de riesgo y las razones. La segunda fase es diagnosticar cuál es la situación del interior del estípite con diversos procedimientos que permiten hacerle a la palmera una especie de resonancia. Eso en Valencia ya se hace.

Habla usted de que el fuerte calor afecta a las palmeras, ¿no están acostumbradas a temperaturas extremas?
De manera natural está acondicionada para sufrir situaciones extremas, pero una cosa es la situación en el desierto y otra en la ciudad. Palmeras como las de la avenida del Reino de Valencia han sufrido periódicamente verdaderas intrusiones en sus raíces. Cada reforma en los bordillos o en el pavimento ha afectado a las raíces. La situación de las palmeras en la ciudad no es la natural.

¿Son seguras las palmeras en la ciudad?
La palmera es absolutamente segura, pero no hay que abusar de la cantidad en la ciudad. Tienen una eficiencia en el consumo de agua superior a la mayoría de los árboles, pero además de las palmeras, en Valencia hace falta más sombra de árboles de copa fresca, de hoja caduca, árboles que en verano nos den sombra y en invierno nos ofrezcan ese sol roto de la Valencia de siempre.

¿Puede influir en las caídas que las palmeras doblen su tronco en busca de mayor cantidad de luz solar?
Las palmeras situadas en lugares no adecuados desde el punto de vista de la luminosidad se van a torcer. Sufrirán una tensión física grave a lo largo del estípite y en el caso de las hembras, aquellas que producen dátiles, si no se les extirpan los frutos a tiempo puede que se genere una sobrecarga de casi 300 kilos. Eso, ante una pequeña irregularidad en el tronco puede originar quebraduras.

Las estrecheces presentes en muchos de los troncos de las palmeras de Valencia, ¿son un riesgo?
Esas estrecheces se deben a que han desaparecido los residuos de las hojas, que son los que forman la falsa corteza de la palmera, y entonces se deja ver la ´falsa madera´ del tronco, que mientras se mantenga intacta permite una total estabilidad. Un gran estrangulamiento podría afectar a las fibras y entonces sí podría haber una disminución de la resistencia de la planta. Además también se recortará la duración de su vida. Los estrechamientos pueden derivarse de golpes o de episodios de sequía en el que el la palmera crece menos.

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