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Encuentran una valiosa lápida funeraria romana en la Alquería Falcó

La pieza pertenecería a una pareja de esclavos o libertos que trabajaba a las afueras de València

Lápida romana encontrada en la alquería Falcó.

Lápida romana encontrada en la alquería Falcó.

Los trabajos arqueológicos que se están llevando a cabo en la Alquería Falcó de València han sacado a la luz una lápida romana -probablemente datada entre los siglos II y III d.C.- que incluye una inscripción completa en latín en que una mujer, de nombre Primitiva, se despide de su cónyuge, de nombre Hilaro, muerto a los 70 años. La pieza, sobre base calcárea con base, campo epigráfico y remate moldurado, ha sido localizada en el transcurso de las tareas que el servicio de arquitectura y servicios centrales técnicos del Ayuntamiento de València, en colaboración con el servicio municipal de arqueología, realizan en la alquería.

El hallazgo se ha producido a los pies del muro de la fachada, muy próximo a la puerta principal, y la localización de esta lápida funeraria --en esta área septentrional de la ciudad romana y tan alejada del casco urbano-- hace pensar en algún tipo de instalación rural, de tipo 'villae', que dependería de la antigua Valentia, apuntan desde el consistorio. Se trata, además, de la primera inscripción completa encontrada en la última década en las excavaciones de València. La pieza ya ha sido trasladada a las instalaciones del servicio municipal de arqueología, donde se procederá a su análisis y estudio.

Los expertos municipales consideran que recuperar una inscripción es siempre un acontecimiento "de gran interés para la comunidad científica, porque se trata de una fuente directa que nos habla de los habitantes primitivos de Valentia". En este caso todo apunta que nos remite a unos personajes inicialmente de origen servil, esclavos o libertos, que estarían ejerciendo una tarea de responsabilidad en los trabajos de la explotación agraria de la villa romana.

Historia ligada al mundo rural

La concejala de Gestión de Recursos, Luisa Notario, ha explicado que "la rehabilitación de edificios con valor patrimonial debe ir acompañada de exhaustivos estudios arqueológicos e históricos que nos permiten concretar el tipo de rehabilitación pero que también nos aportan información muy valiosa sobre la historia de esta ciudad más ligada al mundo rural, que es importantísima, y que es imprescindible conocer y visibilizar".

"Estamos haciendo un trabajo de recuperación del patrimonio arquitectónico rural de València y, en seis años, hemos intervenido en muchos edificios, como esta misma Alquería Falcó, para poder rehabilitarla y poner en valor y que pueda ser disfrutada, en primer lugar por el barrio, y después por toda la ciudadanía", ha aseverado.

"La rehabilitación de estas edificaciones ha sido objeto desde hace años de varias reivindicaciones vecinales y ahora está llevándose a cabo gracias al plan municipal de consolidación y rehabilitación de edificios con valor patrimonial que ya pusimos en marcha en 2015 y con el que ya hemos rehabilitado edificios históricos como la Alquería del Moro o el chalé de Aben al-Abbar, entre otros", ha recordado la edil.

El servicio de arquitectura, los servicios centrales técnicos y el servicio municipal de arqueología están realizando, durante los meses de junio y julio, un estudio histórico y evolutivo del edificio de la Alquería Falcó para, posteriormente, acometer el proyecto de rehabilitación integral del edificio.

Por eso se están realizando dos tipos de actuaciones, una centrada en el estudio de la arqueología muraria y otra en la excavación del subsuelo.

Los resultados obtenidos han permitido fijar un origen medieval de la alquería, conformada por dos edificios, constatar el crecimiento de los dos en las postrimerías del siglo XVII y su transformación hasta la actualidad.

La vivienda situada al este mantiene la estructura clásica del tipo "casa a dos manos". La planta baja se distribuye alrededor de un corredor central abierto, conocido tradicionalmente como "de carro". El espacio da acceso al establo, situado al fondo, dejando a ambos lados las estancias privadas y las comunes. El "paso de carro" conserva un magnífico pavimento de baldosas en forma de espiga y pino mientras que en las estancias conservan pavimentos de mosaico hidráulico, al estilo de Nolla.

La planta superior está ocupada íntegramente por una "cámara", en cuyos muros se aprecian huellas de los anclajes de las camas para la cría de gusanos de seda, actividad que posteriormente fue abandonada por el cultivo del tabaco y otros productos agrícolas, especialmente la comercialización de la cebolla. Por su parte, la vivienda de la parte oeste se encuentra muy transformada. Presenta el esquema del tipo denominado "casa a una mano", con "paso de carro" y varias estancias situadas en uno de sus lados.

Los estudios arqueológicos realizados muestran la evolución del edificio a lo largo de la Historia. En las diversas catas en subsuelo han aparecido restos de muros relacionados con el origen medieval de la alquería. Igualmente, se sabe que, a finales del siglo XVII, la alquería tenía dos alturas con una gran cámara en forma de "L", de cerca de 6 metros de altura. Además, las catas realizadas en los muros han permitido identificar las diferentes técnicas constructivas del edificio a lo largo del tiempo, y también han dejado al descubierto vestigios de antiguas ventanas, arcos, aperturas y puertas tapiadas que nos facilitan la comprensión y lectura del edificio.

Otro elemento estudiado ha sido la conocida como torre de perdigones, adosada a la alquería, que constituye uno de los pocos ejemplares conservados a nivel nacional y el único de la Comunitat Valenciana, concluyen desde el consistorio.

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