13 de agosto de 2016
13.08.2016
Historia

Cuando una hoguera en el Micalet alertaba de ataques piratas

La fogata se encendía a 50 metros de altura tres veces al día en señal de normalidad pero dos fuegos al mismo tiempo indicaba de que los piratas habían desembarcado

13.08.2016 | 12:05
La torre del Micalet, en Valencia

La torre del Micalet de la Catedral de Valencia fue empleada para alertar a la población de la llegada de barcos piratas mediante el encendido de hogueras en lo alto de su terraza, por una decisión de la que este domingo, 14 de agosto, se cumplirán 500 años.

Según han informado fuentes del Arzobispado, los Jurados, órgano ejecutivo supremo de gobierno de la ciudad de Valencia entre los siglos XIII y XVIII, establecieron el 14 de agosto de 1516 que se encendiera una hoguera, en lo alto de la torre del Micalet de la Catedral, para anunciar la llegada de barcos piratas.

La hoguera del Micalet se encendía a 50 metros de altura tres veces al día, al amanecer, al mediodía y al atardecer, como señal de normalidad en la costa, según ha indicado Francesc Llop, presidente de la Asociación Campaners de la Catedral.

"Cuando la hoguera se encendía a deshoras anunciaba peligro, si prendían dos hogueras al mismo tiempo en lo alto de la torre quería decir que los piratas habían desembarcado y si lanzaban el fuego hacia tierra era porque la ciudad estaba ya rodeada", ha añadido.

El encargado de realizar estas hogueras era el campanero de la Catedral y se estuvieron realizando de manera habitual hasta finales del siglo XVIII cuando las incursiones de piratas berberiscos empezaron a disminuir.

De esta manera, el Micalet, además de ser la torre campanario de la Catedral, hacía la función de una torre de vigía más, como las que a lo largo de la costa valenciana alertaban del peligro de saqueos piratas.

"Cuando un barco se acercaba a alguna localidad se hacía una cadena de hogueras en todas las torres de la costa hasta que llegaba a la torre del Micalet" en Valencia.

Recuperando con esta tradición, el último campanero que vivió en la Catedral, Mariano Folch, también encendía una pequeña hoguera de modo simbólico para recordar esta tradición de 1855 a 1915, año en que murió.

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