03 de octubre de 2016
03.10.2016
El fantasmagórico final de la línea T2

Un tranvía a ninguna parte

La línea T2 transformó el paisaje de Natzaret, pero ningún convoy ha llegado todavía al tramo que es fin de trayecto

03.10.2016 | 03:12
Julia Peláez, sobre el final de la vía del metro.

La calle Fontilles dejó de ser una vía de tráfico normal, le pusieron dos vías de tren, unos topes de final de camino y ahí se quedó. Natzaret es el destino al que tendría que haber llegado la línea fantasma de Metrovalencia. Los vecinos lo ven como uno más de los desatinos que sufre el barrio.

«Teníamos tranvía. Todavía están los raíles en las calles, tapados por el asfalto. Éste no lo hemos visto y no creo que lo lleguemos a ver. ¿Qué se acabó el dinero? Bueno, y el que se llevaron». Julia Peláez ha conocido el tranvía, se ha bañado en la playa y ha conocido un Natzaret diferente al actual. Un barrio convertido en una asignatura pendiente de primer orden. Es en Natzaret donde viene a morir la línea T2 del metro. El final de una vía ferroviaria se asocia con un tope realizado con madera y rematado con dos parachoques de metal, de esos con los que los vagones se unen entre sí. Allí es un artefacto de última generación, todo metálico y de diseño. Como los de la playa o el Tossal del Rey. Pero aquí nunca se ha acertado ni un sólo convoy. Transformó la calle Fontilles en los últimos metros del trayecto y ahí se quedó. Más allá de los topes hay una parada de autobús, donde están esperando Julia y su hijo, y por donde pasan las líneas 4, 30 y 95 y, una vez se cruza la calle Mayor, el mercado municipal. «Dijeron que eso sería la estación».

Centros comerciales, Renfe...
La «no estación» de Natzaret, el final a ninguna parte de la línea T2, es uno más de los debes en el barrio. «De todo lo que se ha hecho, quizá lo mejor ha sido el puente que cruza el Camino de las Moreras» asegura el joven. Un camino que, fiel a la idiosincrasia de la zona, aún tiene un indicativo de que «por ahí» se va a? Valencia. Pero poco más. La vía del tren atraviesa parcelas donde crecen los arbustos, los mismos que ocupan los raíles cuando éstos describen curvas y forman elegantes puentes sin destino en una zona que se ha quedado a medio hacer, un Seseña en miniatura. «Habría estado muy bien tener la línea. Por ejemplo, tendríamos cerca los centros comerciales. Nos dejaría en la Renfe o en Ruzafa» asegura Julia. Siempre la conexión con Ruzafa. «Ahora no hay tren y en los solares no se hace nada. Bien podrían hacer un lugar para que los niños jueguen al fútbol. Porque si no, escucha?». Casi simultáneamente se escuchan los inconfundibles sonidos de un balón que golpea en una persiana metálica.

En lugar de «poner», las últimas imágenes de la línea de metro han sido de «desponer», cuando meses atrás se retiraron los raíles de la avenida Antonio Ferrandis. Aplazado hasta nueva orden. «Claro que nos gustaría que se pusiera en marcha. Vivimos en un barrio acorralado por todas partes».

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