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100 maneras más de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras más de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. www.arnaubenlloch.com

Sobre este blog de Cultura

En este blog comparto mis inquietudes sobre cómo llevar una vida más apacible y tranquila, sintiéndote conectado a la Fuente, esa de donde toda vida brota.


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  • 07
    Octubre
    2018

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    Cultura Valencia fuente Observación

    Manera 105: Observa

    No es lo mismo ver que mirar ni tampoco es lo mismo ver que observar. Cuando miras no siempre ves, cuando ves no siempre observas. Observar necesita ese punto de actitud, de voluntad, de atención sobre lo que estás viendo. Ver es pasivo, observar es activo.

    Vemos y miramos demasiado, todo está hecho para entrarnos por los ojos, pero nos quedamos en la superficie, en el color, la textura, la forma. ¿Qué pasa si aplicamos un poco más de tiempo, interés y profundidad en esa mirada?

    Cuando observas, sea lo que sea, sea a quien sea, estás aprendiendo. Aprendes sobre las leyes que rigen la vida, aprendes sobre la gran diversidad que hay en el mundo.

    Manera 105: Observa

    Image by Olivier Zed  

    Me encanta observar escenas cotidianas de personas con las que me cruzo por la calle: el niño y su madre, dos amigas que se encuentran en el supermercado, una pareja que discute en el coche de al lado, otra que se besa en mitad del parque, un abuelo y su nieto a la salida del colegio.

    Observar la vida como sucede, tal cual, sin extraer juicios de la escena observada te ofrece la oportunidad de reafirmarte en que, a pesar de que no seamos iguales, todos somos lo mismo.

    La observación social te permite aprender en todo momento sobre la fragilidad que en el fondo siente el ser humano y al mismo tiempo la fortaleza que tenemos como civilización.

    Cuando observas a los demás dejas por unos segundos de mirarte el ombligo, consigues salir del ensimismamiento. Dejas caer las anteojeras que te impiden salirte del camino marcado y amplias tu visión a nuevas maneras de ver la vida.

    Últimamente observo demasiadas personas que parecen sentirse agitadas, que caminan a gran velocidad absortas mirando el móvil o abstraídas escuchando música, evadidas del resto, aisladas, individualizadas. Algunas hablan solas, otras miran al suelo abatidas o con gesto de preocupación.  Da la sensación de que cada uno va a la suya en un sálvese quien pueda planetario que poco a poco nos va aislando.

    Si no quieres sentirte aislado, separado de la Fuente y del resto de congéneres, dedica tiempo y espacio a observar la vida, sin ideas preconcebidas, sin expectativas. Abre la escotilla de tu conciencia y asómate a ver lo que sucede ahí fuera, deja que entre el aire. Ventila tu manera de pensar, permite que la estela de otras personas te enriquezca.

    Ya que vivimos abocados a lo de afuera, utilízalo para tu crecimiento. El ser humano aprende por ósmosis o por mímesis y la capacidad de observación en ambos casos es lo que marca la diferencia. Una de las claves de la evolución de tu vida es la observación de la vida. Observar tiene que ver con la atención y con la intención y su práctica te acerca a la comprensión. Observa la naturaleza, observa a los demás, obsérvate a ti mismo y estarás conectando con la naturaleza, con los demás, contigo mismo.

    Siéntate un rato a observar en un parque, en la plaza, incluso a escuchar un fragmento de conversación ajena y pronto comprobarás que todos sufrimos, que todos en algún momento amamos y que todos necesitamos mayor contacto con los demás del que tenemos. Básicamente nuestros problemas son similares y nuestras alegrías las mismas. Pero en nuestro aislamiento individualizado nos creemos que el que pasa por mi lado no tiene nada que ver conmigo. Que sus problemas son únicamente suyos y sus alegrías para disfrutarlas consigo mismo.

    Levanta la mirada, ábrete a los demás, deja de encerrarte en tus pantallas, tus miedos, tu comodidad, sal de tu profundo aislamiento, toma partido por las personas que apoyan a otras personas, porque desde la negación, desde la ceguera, desde el palpar a tientas la vida sin ver no llegarás más que a un profundo sentido de autoexclusión, soledad, separación y falta de sentido que te hará entrar en una dinámica egoísta, victimista y poco alagüeña, y de eso el planeta va sobrado. 

    De los momentos más cotidianos es de los que mayores lecciones humanas podemos extraer. Son los que te enseñan que hay tantas realidades como personas en el mundo. Si observas desde el corazón nada te es ajeno, y poco a poco vuelves a caer en la cuenta de que esto de la vida no es una cosa únicamente tuya, en la que tienes que velar por tus intereses y tratar de estar lo mejor posible, sino que velar por tus intereses y estar lo mejor posible significa que, al menos en tu entorno, los demás también tengan cubiertas sus necesidades y estén lo mejor posible.

    Observando tienes dos posibilidades, ver a cada persona como alguien absolutamente ajeno a ti o ver a cada persona como una parte de ti, como parte de la Fuente omnipresente, como parte de un entramado humano perfecto que solo necesita de reflexión y comprensión, de calma para observar, no desde el miedo a la diferencia, sino desde el amor a la diversidad.

    Desde la oscuridad nada puede ser observado, de ahí que el observador necesite emplear su propia luz para iluminar lo observado y como dice la física cuántica, si cambia el observador el objeto observado también cambia. Manera 105 de conectarse a la Fuente: Observa.

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