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Una costumbre que aún sigue en los pueblos: fiar la compra en las tiendas al no tener dinero en efectivo

Comercios del interior mantienen esta tradición con los vecinos ante la carencia de servicios bancarios

La dueña de una panadería de Eslida fía una compra a una mujer. Miguel Ángel Sánchez

En los tiempos que corren en los que comprar por internet está a la orden del día en las ciudades, en los municipios del interior de Castelló aún perviven tradiciones y rutinas con las pequeñas tiendas que son propias de hace varias décadas. Es el hecho de que los comercios fíen la compra a sus vecinos, ya que muchos carecen a menudo de dinero en efectivo debido a la falta de servicios bancarios.

El cierre creciente de cada vez más sucursales en las localidades del entorno rural ha hecho retroceder en el tiempo y volver a costumbres de antaño, por lo que ver cómo un cliente se va sin pagar en el momento porque el propietario del establecimiento se ha anotado la deuda en una libreta aún no resulta nada anacrónico ahora mismo en la provincia.

A veces vienen los clientes disgustados o preocupados porque no tienen dinero en metálico, pero les digo que no pasa nada: me lo anoto y en cuanto pueden me lo pagan.

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Que se lo digan, si no, a la dueña de una panadería de Eslida, Encarna Paulo, que cuenta cómo esta tradición de fiar es el pan de cada día en su negocio actualmente. «En ocasiones vienen los clientes disgustados o preocupados porque no tienen dinero en metálico, pero les digo que no pasa nada, me lo anoto y en cuanto pueden me lo pagan», comenta la propietaria.

No obstante, aunque Paulo acepta esta forma de pago en diferido sin reticencias, es consciente de que «esto no puede seguir así». «Poco a poco vamos quedándonos sin servicios tan esenciales como una entidad bancaria. Pienso que Eslida es una localidad lo suficientemente importante como para poder contar con al menos con un banco», reivindica esta panadera.

Misma opinión mantiene la alcaldesa, Lucía Doñate, que reconoce que «hay días que son un caos». «Te encuentras con vecinos que no tienen dinero para solucionar cualquier imprevisto y algunos no tienen otra solución que acudir a un establecimiento para obtener dinero con la tarjeta para poder pagar el gas butano o cualquier reparación», describe la munícipe la actual situación en la localidad, que tilda de «lamentable».

Más aún cuando echa la vista atrás y recuerda que Eslida contaba no hace mucho con al menos dos sucursales. Hoy en día, pese a ser el municipio más turístico de la Serra d’Espadà y triplicar los habitantes (actualmente tiene 749 empadronados) en fines de semana, puentes y verano, no cuenta con ningún banco.

Igual en otros pueblos

Ante esta falta de servicios bancarios que se extiende por muchos otros puntos del interior de Castellón (en Aín, por ejemplo, tenían una entidad y ahora también se han quedado sin ella), el ritual de fiar la compra en las tiendas está más presente que nunca. Tanto a los clientes como sobre todo a los comerciantes les gustaría solucionar su transacción en el momento y zanjar ya sus cuentas, pero la falta de llevar efectivo encima obliga a que el pago tenga que demorarse, aunque todo queda registrado en el cuaderno del negocio. 

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