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Cubre asientos inventados en Benissa para proteger de contagios en aviones o cines

Javier Ginestar, cuarta generación de una firma textil fundada en 1902, patenta una funda antibacteriana que da seguridad al transporte público

Infografía de las fundas protectoras antibacterianas para los aviones, trenes o cines. | LEVANTE-EMV

Infografía de las fundas protectoras antibacterianas para los aviones, trenes o cines. | LEVANTE-EMV

El mundo sigue girando. El empresario Francisco Javier Ginestar, cuarta generación de la firma textil de Benissa Ginestar International Group, fundada en 1902 y desde hace años volcada en la internacionalización (tiene sedes en Miami o Hong Kong), aporta su experiencia para que la nueva normalidad recupere los placeres y rutinas de viajar y de ir al cine, a un estadio deportivo o a un concierto. Ha inventado y patentado un cubre asientos antibacteriano, desechable y fabricado con materias primas reciclables (la funda, una vez usada, también se reciclará). Este cubre asientos que protege de contagios se llama «VDF-Cover».

Ginestar lo ha registrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas con patente de ámbito internacional. El protector de asientos y butacas en seguida ha cogido vuelo. La empresa que lo ha lanzado al mercado es Vedéfora Technology (pertenece a Ginestar Group) y ya se han pedido muestras desde Estados Unidos, Corea del Sur o China.

El empresario afirma que, por su trabajo, viaja mucho y ha observado la «aprensión» de quienes se suben a un tren, un avión o un ferri o que pasan por una aeropuerto, una estación o una sala de un hospital a arrellanarse en asientos o butacas que utiliza tanta gente. Ahora, en tiempos de pandemia, los escrúpulos han devenido en miedo.

De ahí que reflexionara sobre cómo se podía acrecentar incluso la seguridad de desplazarse en un autobús o de sentarse a comer en un restaurante. Y dio con la clave. «Estos protectores textiles crean una barrera ante la posible transmisión bacteriana entre la superficie y nosotros; aíslan nuestro cuerpo de cualquier contagio por contacto», afirma.

Pero crear el cubre asientos no fue fácil. «Hemos tenido que superar 15 ensayos y cumplir normativas muy específicas. No son las mismas normas en un avión, un tren o un cine».

Ginestar asegura que otra obsesión era que este protector desechable fuera sostenible. «Un elevado porcentaje de las fibras provienen del reciclado de productos de polipropileno (un tipo de plástico que puede ser reutilizado). Los tintes y colorantes que utilizamos son de origen orgánico, no empleamos químicos contaminantes», afirma este empresario, que precisa que las fundas usadas se destruirán y se generarán fibras para nuevos tejidos.

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