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Robles para reforestar y no solo para navegar

Los robles productivos solo están en fincas privadas

Un técnico del CIEF varea un roble en el huerto-semillero que tiene la institución. | LEVANTE-EMV

El roble no es un árbol en peligro de extinción ni amenazado especialmente. Sí lo fue en el pasado, cuando la navegación usaba esta preciada madera para construir los navíos que cruzaban océanos. Tanto es así que la plantación, cultivo y mantenimiento de los robles llegó a estar fiscalizado por el Ministerio de la Marina, para que ni un ápice de estos grandes y valiosos troncos fueran desperdiciados. La tecnología, como ha venido siendo habitual, descartó este material y la especie se destinó a otros usos, como la colecta de bellota. En la Comunitat Valenciana apenas existe masa forestal ya de esta especie y los buenos ejemplares productivos que resisten están en fincas privadas. Esto llevó al Centre d’Investigació i Experimentació Forestal (CIEF) de la Generalitat a crear en 2013 un huerto semillero de roble valenciano con 150 ejemplares de quejigo, la especie de roble nacida en la vertiente mediterránea.

Los 60 kilos de bellotas extraídos de los ejemplares del CIEF que tiene en huertos semilleros. | LEVANTE-EMV

Esta semana, el CIEF ha llevado a cabo la primera cosecha importante del huerto semillero, donde se han recolectado alrededor de sesenta kilos de bellotas. El objetivo es reforestar las zonas del interior valenciano, donde tiene su ecosistema natural. Comarcas como Requena-Utiel, el Rincón de Ademuz , algunos barrancos de la Sierra Calderona y en la Sierra de Espadán, además de Benassal o Forcall. Cuanto más al norte, mejor.

Robles para reforestar y no solo para navegar

La reforestación no se lleva a cabo porque el roble esté amenazado o en peligro de extinción. Se realiza para que esta especie adquiera relevancia porque su bajo número de ejemplares, en formaciones reducidas o fragmentadas, no permite declarar a las comarcas de interior como regiones de procedencia o fuente semillera. De ahí que nacieran los huertos semilleros que según el técnico del CIEF, Vicent Cerdán Martínez, tienen en Banyeres y en Quart de Poblet, donde tienen un huerto de tejos y otro de robles. Además de ‘criar’ buenos ejemplares, también llevan acciones como la mejora de robledales naturales como el que existe en Beneixama.

Cerdán explica cómo son las fincas privadas de la C. Valenciana las que disponen de los ejemplares productivos. «Siempre es interesante tener el material genético para cosecharlo y después reforestar con él sus ecosistemas naturales».

Profundidad y humedad

El hábitat natural de esta especie requiere de suelos profundos y cierta humedad, algo que se reproduce en estos huertos del CIEF. La cosecha se realiza por parte de los técnicos, que varean los árboles, tal como se hace con lo olivos, y se recogen las bellotas que después se almacenan en la cámara de semillas recalcitrantes, a 0º de temperatura y una elevada humedad ambiental, ya que se dañan con la sequedad. A diferencia de las semillas ortodoxas, que permanecen viables durante mucho tiempo en el banco de semillas, las recalcitrantes han de ser continuamente replantadas y su stock renovado.

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