La intención del Gobierno de España de mantener un estado de alarma largo, que pueda durar hasta el mes de mayo de 2021, supone un impedimento más para la celebración de las fiestas falleras y otras como la Magdalena el próximo mes de marzo.

La intención del Gobierno es conseguir un apoyo importante de las fuerzas políticas en el Congreso, al estilo de lo que ocurre en otros países, donde el Ejecutivo no acude cada 15 días al parlamento para someter el estado de alarma a votación, aunque acuda por la obligación de dar cuenta.

Si la idea del Gobierno prospera, la posibilidad de que las fiestas josefinas puedan celebrarse bajo un estado de alarma parece mínima. Fuentes de la Conselleria de Sanidad apuntan que es obvio a día de hoy que unas Fallas al uso no se van a poder celebrar. La consellera de Sanidad, Ana Barceló, ya apuntó recientemente la imposibilidad de celebrarlas si no se encontraba una vacuna para el virus. Ahora, con el estado de alarma se hace aún más complicado.

El estado de alarma supone un impedimento más para la celebración de las fiestas falleras y otras como la Magdalena el próximo mes de marzo

Aunque faltan cuatro meses, las fuentes aseguran que no será posible, aunque se deja la puerta abierta a que ayuntamientos como el de València o de otras poblaciones de la provincia que celebran las fiestas puedan permitir algún tipo de actividades en función de la regulación legal que exista en ese momento. Pero el estado de alarma es una losa más que impide a las Fallas salir a la calle como era habitual. Sería el segundo mes de marzo con las celebraciones paralizadas ya que las fiestas de 2020 tuvieron que suspenderse el pasado 10 de marzo unos días antes de la entrada en vigor del estado de alarma y del confinamiento domiciliario que la medida provocó. Ahora no hay confinamiento, pero sí estado de alarma y las dificultades para que los monumentos salgan a la calle van a ser máximas.

El ayuntamiento de la capital aún no ha dado por perdidas las fiestas y siempre han mantenido la esperanza de poder celebrar alguno de los actos con protección y distancia

Actos de hasta 400 personas

Fuentes de la conselleria que dirige Ana Barceló apuntan que en la actualidad cualquier acto que supere el aforo de las 400 personas tiene que ser autorizado directamente por la conselleria. De mantenerse esta restricción podrían celebrarse actividades pero no las de carácter multitudinario.

El ayuntamiento de la capital aún no ha dado por perdidas las fiestas y siempre han mantenido la esperanza de poder celebrar alguno de los actos con protección y distancia. Pero con el estado de alarma y el toque de queda autonómico todo se ha complicado un poco más. El alcalde, Joan Ribó, aseguró semanas atrás que se iba a intentar hacer todo lo posible y estudiar alternativas siempre garantizando la salud ciudadana. Pero los impedimentos se suceden y las últimas decisiones suponen un jarro de agua fría casi definitivo a las expectativas.

Aplazarlas nuevamente, la última carta

Independientemnte de los llamados "planes A, B o C", existe también la medida, casi desesperada, de aplazar las fiestas hasta final de primavera o primeros de verano, una medida que sólo sería asumible, para no seguir aplazando el problema de qué hacer con las fallas almacenadas, en el caso de que ya existiera, a partir de febrero como muy tarde, de un plan de vacunación que hiciera prever con cierta consistencia una celebración más normal, tal como ya se intentó el pasado mes de julio. Tanto presidentes de falla como artistas -en la conferencia celebrada durante la fiesta de la Sección Especial semanas atrás- no verían la medida con malos ojos si permitiera una celebración más consistente.