Si algo ha demostrado la pandemia, según defiende Álex Rovira, es que «lo que da sentido a la vida es el amor». «Si merece la pena levantarse por la mañana es porque podemos cambiar y generar nuevos vínculos, crear sinergias extraordinarias en las que amar y ser querido», puntualiza este destacado economista, uno de los principales impulsores en la implementación de técnicas de liderazgo y self-management en España, en relación a un contexto de oportunidad que posibilita la reinvención profesional.

En este sentido, la autogestión se define como la mejor estrategia de empoderamiento y consecución de objetivos en un contexto marcado por la crisis sanitaria del coronavirus, también en el ámbito empresarial. Y es que, las secuelas emocionales y conductuales de la covid-19 escenifican un presente desalentador en el que la ansiedad, las variables del espectro depresivo —sentimientos pesimistas, desesperanza o soledad— y la culpabilidad aumentan en detrimento de aspectos como la confianza y el optimismo.

Así lo establece el informe «Las consecuencias psicológicas de la covid-19 y el confinamiento», elaborado por diversas universidades nacionales, que señala que estos efectos presentan una tendencia a la cronicidad.

Los motivos son múltiples, como la inestabilidad laboral o el temor a la enfermedad. No obstante, pese a la adversidad aparente, existen coyunturas que permiten mantener la esperanza. Sobre esta casuística reflexionó Rovira en el encuentro telemático «Adaptación y transformación en la nueva realidad», organizado por Levante-EMV y Banco Sabadell.

La intervención estuvo conducida por Silvia Tomás, directora de Levante TV, y contó con la participación de Fernando Canós, director comercial territorial de la entidad bancaria patrocinadora, quien quiso sumarse al mensaje de «apoyar a las buenas personas y a las buenas empresas». Para ello, reivindicó como necesaria una amplitud de miras que permita tener una «visión global para poder adaptarnos a las nuevas realidades desde una perspectiva económica y social».

Álex Rovira, Silvia Tomás y Fernando Canós durante el encuentro telemático. ED

El poder del «no»

Bajo la premisa de que «amar es cuidar», Álex Rovira expuso los principios básicos para empezar por uno mismo. En este sentido, la fijación de límites es el vehículo posibilitador de la libertad en tanto que esta «no consiste en dejar de ser esclavos, sino en reducir lo que nos reduce». Pero, ¿en qué punto se establece el «no»?

Como defendió el ponente, el límite, además de su carácter individual, reside en la propia dignidad y en el dolor. «Existen contextos que merman nuestra salud física, psíquica y emocional —crecimiento postraumático—. Sin embargo, no tomamos conciencia de estos hasta que somos capaces de marcar un límite. Ahí reside el poder del no», esgrime. «Lo verdaderamente difícil es dirimir si realmente necesitamos decir no y, además, saber comunicarlo. Pensamos que el límite implica gritos y enfado, pero es mucho más efectivo si se expresa desde la calma», enfatizó.

Álex Rovira: 'Las culturas disruptivas acaban destruyendo empresas e, incluso, naciones'

A este respecto, el afamado escritor alegó que para llegar a este punto de autoconocimiento no es necesaria la inteligencia, sino la reflexión, de tal modo que combinar virtudes fundamentales como la compasión y la humildad reflexiva acerca al individuo a esa tan ansiada liberad. «Llegamos a la libertad cuando dejamos de hacernos trampas jugando al solitario. La mente es muy tramposa, por eso debemos comprender y no estorbar sin olvidar que la conquista de la misma nada tiene que ver con haber leído muchos libros o tener titulaciones académicas. La libertad vital reside en indagar en la mirada interior», argumentó Rovira.

Una filosofía que no solo se plasma en su último título literario, Las siete llaves, sino que también se extrapola al ámbito económico, pues «las empresas y organizaciones son personas». «Dentro de ellas», reflexionó, «existen unas que son extraordinarias y otras que, por el contrario, presentan problemas de manipulación y toxicidad. Lo que en un individuo puede considerarse como su personalidad, en un negocio es la cultura corporativa». Así, no dudó al afirmar que «la psicología crea la economía y condiciona sus resultados».

Encuentro telemático | Adaptación y transformación en la nueva realidad Levante TV

Liderazgo y talento

¿Qué tipo de cuadros se exhiben en una empresa determinada y cuántos libros llenan sus estanterías? ¿Las plantas son artificiales? ¿Cómo caminan los empleados? ¿Se da en ellos una manifestación de afecto forzado? Cuando en una organización cambia el liderazgo, lo hace también la calidad del clima laboral.

Es una de las máximas que defendió Álex Rovira en su encuentro con esta cabecera informativa y el Banco Sabadell, que estableció que «habilidades como el pensamiento crítico o el aprendizaje colaborativo estarán al servicio de la Inteligencia Artificial (IA) dentro de unos años» y, en este sentido, «necesitaremos profesionales que sean buenos ciudadanos y que tengan una visión sistémica, que sepan empoderar a las personas y posean cualidades como la solidaridad o la empatía».

Unas características que definen el talante, tanto de individuos como de entidades públicas y privadas, y que debe ponerse al servicio del talento, la gran puja empresarial del futuro. Pero, ¿en qué consiste?

Canós: 'Necesitamos pensar a lo grande y tener una visión global para adaptarnos a las nuevas realidades'

La respuesta es singular y debe abordarse, como sostuvo el especialista en su ponencia, desde la mayéutica. Para Rovira, «son virtudes en acción». Es decir, el talento surge de la voluntad de una persona de incorporar valores nobles para poder crecer. Estas cualidades, que inicialmente se asemejan a conceptos utópicos, se transforman en hábitos que devienen en virtud.

«Estar con personas o empresas que no aplican virtudes disipa la moral. La miseria moral crea miseria económica», denunció. «La batalla no es solo por el talento cognitivo, pues no solo necesitamos gente lista, sino tener en cuenta que lo que hace que un país, empresa o individuo avancen es su capacidad de incorporar hábitos que se transformen en virtud».

Pese a ello, especificó, existen culturas disruptivas cuyo fin último es la destrucción. En el supuesto concreto de España, Rovira señaló que «tenemos un gran problema cultural en el modelo de referencia», pues el éxito se ha asociado a la notoriedad mediática. «Si esos son los valores que vamos a transmitir, estamos abocados al abismo», lamentó.

No obstante, instó a la población a una reflexión final: «preguntémonos para qué queremos vivir y no para qué queremos complacer, en la vida tenemos lo que negociamos, no lo que complacemos o merecemos».

Valores sobrios y sostenibles

Álex Rovira sabe, tras su dilatada y polivalente experiencia, que el talento sin talante no es más que una quimera. Según defendió en el encuentro telemático «Adaptación y transformación en la nueva realidad», el primero se halla en la virtud y el segundo en una gestión sustentada en valores nobles, como la solidaridad o la empatía, y sobrios.

Y es que, lejos de su concepción peyorativa, Rovira defendió la sobriedad como «valor fundamental para preservar el planeta y, con él, a todos los seres vivos que lo integran». «No se trata de ser austeros, sino de vivir con aquello que realmente se necesita. Podemos acometer acciones ostentosas como viajar, pero el veneno está en la dosis. No debemos perder de vista que no tenemos cosas, sino que las cosas nos tienen a nosotros y, en este sentido, no podemos seguir quemando recursos innecesariamente».

Así, hizo alusión a la denominada Ley de Pareto o Regla 20/80, que establece que, desde el punto de vista de la gestión empresarial, el 80 % de las consecuencias proviene del 20 % de las causas.

'Debemos vivir con lo que es realmente necesario y dejar de quemar recursos'

«¿Qué debería pasarnos para que incorporásemos valores sobrios?», planteó Álex Rovira. «El 20 % de la sociedad lo hace por convicción, el 80 % por compulsión. Por desgracia, las crisis cambian nuestra conciencia sobre nuestros propios valores y dejamos lo esencial para después del final», lamentó el economista.

'Las siete llaves' y 'La buena suerte', dos de las obras más destacadas de Álex Rovira. ED

Álex Rovira, pensador y escritor entre el prodigio y el éxito


Álex Rovira, como señaló Fernando Canós en su discurso de presentación, es «uno de los grandes precursores del self-management del país». Su extensa trayectoria, transversal por las múltiples esferas del conocimiento en que se ha especializado, como la economía o la sociología, lo convierten en una figura de referencia.

Economista, consultor y divulgador, su actividad profesional le ha conducido a la literatura, campo en el que ha destacado gracias a su extensa colección de títulos, como Las siete llaves —libro en torno al que se desarrolló el encuentro telemático de Levante-EMV y Banco Sabadell—, y que le ha llevado a vender más de nueve millones de ejemplares durante toda su carrera, así como a ganar múltiples reconocimientos en este ámbito.

Entre sus obras más destacadas figuran libros como La buena suerte, que ha sido editada en más de 50 idiomas y consiguió ser catalogada por la crítica y el público como el mejor libro de Japón en el año 2004. Tras este éxito internacional, ha publicado alabados ensayos como La buena crisis o La brújula interior, así como ficciones empresariales —El beneficio— y novelas como La luz de Alejandría o La última respuesta. Además, en su ejercicio profesional también destaca por su actividad como conferenciante.