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el mirador

Generalizar la ciudad eficiente

El pasado lunes en este diario se decía «El Ontinyent eficiente del futuro ya está aquí». En cuyo transcurso se abordó que «cinco empresas pretenden implantar soluciones tecnológicas para mejorar la vida diaria de los ciudadanos». La mirada en perspectiva sobre la ciudad no puede ser más esperanzadora. La terminología, eso sí, denota el origen inglés del invento; «Urban Lab», «Smart city», etc. Un proyecto para la ciudad, del que se están viendo soluciones tecnológicas que desemboquen en la pretendida ciudad eficiente. Esos, al menos, eran los titulares que ilustraron los temas acometidos durante la jornada celebrada en el Centre Cultural Caixa Ontinyent y cuyo desglose figuraba en las propuestas de la cuarta edición del Foro i+t, sustentado organizativamente por el ayuntamiento y la colaboración del clúster de innovación tecnológica Innovall.

Las letras que arropan a los cinco proyectos que se vieron en dicho Foro: «Ontinyent Saludable», «la geolocalización», «los contenedores», «actividades o advertencias turísticas» y «la iluminación», con ser incentivadoras en la mejora de la calidad de vida, son un paso pero no la panacea. Porque está muy bien que se pueda controlar peso, edad, etc., de forma virtual en los paseos circundantes a la ciudad, pero si, por otra parte, vemos que el tiempo de espera para que te atienda un especialista médico no baja casi de los dos meses, el problema de salud puede convertirse en irreversible por la demora en atajarse.

Y como lo valiente no quita lo cortés, hay que valorar positivamente, desde el punto de vista de la ciudadanía ontinyentina, que su gobierno municipal aborde esta suerte de estrategias urbanas, toda vez que desde la Unión Europea las ven con buenos ojos y las bendice económicamente. Porque si bien es verdad que los temas de eficiencia sanitaria en la ciudad, o las comunicaciones como el corredor mediterráneo, de tanto alcance e interés para los fabricantes que aún exportan en esta comarca, son competencia de los gobiernos autonómico o central, también es cierto que los granos de arena que ponga el gobierno que preside Jorge Rodríguez en estos asuntos servirán para sumar y levantar una montaña sobre el fondo en cuestión.

Una apuesta emergente como la susodicha es alentadora. La ciudad eficiente viene a ser como una actualización de «la sostenibilidad», en la que tanto empeño pusieron los socialistas cuando gobernaban Albaida. En definitiva, se trata de «una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo ciudadano».

Y mientras, Ontinyent, como ciudad equiparable a Vigo o Lyon en su concepción de ciudad inteligente o eficiente, construye su futuro, no se sabe aún si a caballo entre la ciudad digital y la ciudad inteligente. Cabe evocar que, dos décadas atrás, el aún pendiente tema general de la fibra óptica ya ocupó tiempo de gestión, logros y fue un caballo de batalla en aras de la modernidad, del gobierno municipal de entonces. A la postre, el futuro de ciudades medias como la ontinyentina se ceñirá al papel que ejerza el capital humano, la educación, el capital social y relacional, y el capital de interés ambiental, o el crecimiento urbano.

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