Hallan al ‘iaio’ que inspiró el ninot indultat más antiguo de Xàtiva

Se llamaba Pepe Tono y era agricultor: Pep Gimeno «Botifarra» localiza a la nieta del hombre que hace 80 años sirvió de modelo al artista Vèrnia para la valiosa figura, recientemente restaurada

Pep Gimeno 'Botifarra' señala la fotografía en la que aparece el 'iaio' de Vèrnia.

Pep Gimeno 'Botifarra' señala la fotografía en la que aparece el 'iaio' de Vèrnia. / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

A Pep Gimeno «Botifarra» la figura del ‘iaio’ le transporta de vuelta a la infancia. El ‘cantaor’’ y recopilador de la memoria local recuerda haber contemplado asombrado en su niñez el imponente ‘ninot indultat’ hecho de cera, hoy considerado el más antiguo que se conserva en Xàtiva, expuesto en una escalera de madera del antiguo museo municipal, cuando tenía siete años.

La pieza, magníficamente confeccionada a principios de la década de 1940 por el artista José García Tortosa «Vèrnia», volvió a la vida en noviembre tras una minuciosa restauración a cargo del Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). La exhibición del deslumbrante ninot 80 años después de su indulto ha dado pie a un curioso hallazgo fruto de la más absoluta casualidad.

El ninot indultat del 'iaio', de 1943, una vez restaurado.

El ninot indultat del 'iaio', de 1943, una vez restaurado. / Perales Iborra

Botifarra, que se ocupa de recuperar las tradiciones y la memoria oral de Xàtiva desde su puesto en el archivo municipal, cuenta que se dirigía a la carnicería a por el almuerzo, hace dos martes, cuando fue abordado por una mujer que le ofreció información sobre la figura del ‘iaio’ y le condujo hasta su tía, la nieta del hombre en el que se inspiró Vèrnia para crear su obra.

Conxa Santaeulàlia tiene 90 años y conserva una memoria a prueba de bombas de la que hizo gala en una conversación de hora y media registrada por Pep Gimeno en su célebre grabadora (ahora digital) sobre la vida en la posguerra y sus penurias, las familias, la infancia en tiempos pretéritos y los recuerdos.

Entre toda esa maraña de información surgió la identidad del ‘iaio’, hasta ahora desconocida. Su nombre era Pepe Tono Martínez, se dedicaba a la huerta y procedía de la vecina localidad de Torrella, aunque acabó estableciéndose en Xàtiva junto a sus cinco hijos. 

Arriba, una fotografía familiar d elos años 40 e n la que aparece el abuelo que inspiró el ninot indultat de Vèrnia (sentado a la izquierda)

Una fotografía familiar de los años 40 en la que aparece el abuelo que inspiró el ninot indultat de Vèrnia (sentado a la izquierda) / Familia Santaeulàlia

Los misterios de la figura

Poco más se sabe de la vida de Pepe Tono, puesto que al parecer era una persona bastante introvertida, poco habladora y nada afectuosa. «La gente mayor de antes era así», matiza Botifarra. «No sé nada de su vida. No era cariñoso, no hablaba, no nos decía nada, ni si quiera fue de traernos caramelos algún día», confirma Conxa, su nieta, en el diálogo grabado con el ‘cantaor’, en el que evoca abundantes anécdotas más allá de sus borrosos primeros años en el carrer Blanc.

De su abuelo, en cambio, apenas tiene algunos recuerdos sueltos, como que comía rollo de dacsa mojado con vino o que al morir su mujer no quiso moverse de casa y sus hijos se turnaban cada mes para ir a cuidarlo.

El ninot ha vuelto a exhibirse tras su minuciosa restauración 80 años después de ser indultado en las Fallas

Pep Gimeno se llevó de ese reciente encuentro dos tesoros, además de la interesante grabación: una fotografía y una canción. La imagen es de los años 40 y retrata a Pepe Tono a la izquierda, sentado junto a su familia, en una fecha cercana a la creación del ninot de Vèrnia. «No me la pierdas», fue la única condición que le puso la mujer a Gimeno antes de entregársela para hacer una copia.

El 'cantaor' cumplió su palabra y devolvió pronto la fotografía. A su regreso, Conxa le obsequió con un «cuplé» que Botifarra —cuya titánica labor de recopilación de piezas musicales populares es de sobra conocida— no tenía registrado en su archivo personal.  

El rastro del niño que acompañaba al abuelo se perdió y su identidad tampoco está clara

Dos incógnitas continúan planeando sobre la emblemática figura del ‘iaio’ que su nieta no resuelve. La primera es por qué el artista fallero eligió a Pepe Tono, con su característico blusón, como modelo para su ninot.

La segunda tiene que ver con el niño que en la obra original de Vèrnia estaba cogido de la mano del abuelo. Su rastro se perdió y desde el Ayuntamiento de Xàtiva se están desplegando gestiones para tratar de localizar su paradero, que conduciría hasta el Museu Faller de València.

Conxa tampoco tiene claro del todo quién de sus primos inspiró al niño. Lo que no admite lugar a dudas es que la composición del iaio y su nieto representa uno de los vestigios más importantes del patrimonio festivo setabense.