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Ismael Quintanilla: "La pandemia ha causado estragos en las interacciones sociales"

Profesor de Psicología Social y licenciado en Filosofía

Ismael Quintanill

Ismael Quintanill

Cuando la pandemia irrumpió, la sociedad transitaba hacia un cambio de época marcado por el aumento del egoísmo, el individualismo, la meritocracia y la competitividad. Para Ismael Quintanilla, psicólogo social con formación filosófica, lo que hizo la crisis sanitaria fue pausar momentáneamente ese proceso y ofrecer tiempo «para reflexionar y experimentar lo que puede suponer la solidaridad, la colaboración y la responsabilidad». Todavía es pronto para saber si realmente ha sido así, porque, de momento, la sensación de punto y final de la pandemia no está asentada. «Todo parece apuntar a que ahora podremos hacer lo que habíamos dejado de lado, como viajar, pero estamos en una fase de catarsis momentánea. De aquí adelante nuestras preocupaciones se habrán alterado a causa de la pandemia», reflexiona Quintanilla. Cuando realmente se palpe en la vida diaria que la amenaza del virus ha desaparecido, el profesor de la Universitat de València cree que cobrará más importancia la inquietud relativa a la necesidad de enfrentar a las enfermedades y preservar la vida. «Que la pandemia esté bajo control puede ayudarnos tanto a escala individual como colectiva a entender qué es lo fundamental, porque ya había alarmas que nos indicaban que había que vivir de otra manera», ahonda. Habrá que esperar un tiempo para constatar si realmente se han producido cambios a mejor, aunque Quintanilla no es especialmente optimista, viendo el clima de crispación política y el individualismo reinante. «La idea de la supremacía del más apto sigue siendo un elemento clave de la vida en sociedad. O empezamos a controlar el egoísmo y a pensar el bien común o lo tenemos muy mal», observa.

El especialista llama la atención sobre el incremento notable de malestar psicológico y de los suicidios durante la pandemia, cuyos «estragos» en el ámbito de las interacciones sociales todavía perdurarán. Por eso, urge a tomar conciencia del grave problema. «Como la muerte ha tenido tanta importancia, los aspectos de salud se han dejado un poco más marginales». En cualquier caso, Quintanilla subraya que la respuesta colectiva de la sociedad en España ha sido más responsable que en otros países vecinos, de ahí que cuestiones como el uso de la mascarilla seguirán asentadas durante un tiempo, al menos durante la nueva normalidad que se abre. 

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