Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

'Quieren aislarnos, pero la ciudadanía está con nosotros'

Vicente Ortuño, histórico activista lgtbi, pide a las autoridades «tomar cartas en el asunto» y depurar las instituciones que no cumplan con la Constitución

Vicente Ortuño, activista lgtbi histórico de València, en el barrio del Carmen. Germán Caballero

En 1979 se convocó la primera marcha del Movimiento de Liberación Sexual del País Valenciano (MAS-PV). Participaron en ella unas 5.000 personas. En mitad de la marcha, un miembro de la formación de extrema derecha Fuerza Nueva desenfundó una pistola. La Policía logró proteger la marcha. 

Ahí estaba Vicente Ortuño, activista histórico por los derechos lgbti en la ciudad de València. Las calles han cambiado muchísimo desde entonces. De las palizas de neonazis a Rampova a la salida de una discoteca, de los sitios de ambiente que el define como «guetos», a la ciudad abierta de ahora. Aunque todavía queda mucho por avanzar, y mucho por limpiar. 

«Estamos en una pequeña regresión. Nos está metiendo miedo un grupo que está en el parlamento y que nunca antes había estado. Vox ha envalentonado a los de siempre, porque en definitiva son los descerebrados de siempre, gente de extrema derecha y nazis», explica. 

Para Vicente Ortuño, el problema no es la ciudadanía, todo lo contrario, el riesgo está un poco más arriba. «Estamos dando el callo en la calle, hemos visto manifestaciones masivas y somos exigentes. La gran mayoría de personas no son lgtbifóbicas, pero veo que tenemos unas instituciones timoratas, y hasta algunas que comulgan con ideas ultras». 

«Me gustaría una delegada del Gobierno -continúa- mucho más efectiva con su Policía, porque desgraciadamente hay sectores dentro de ella que comulgan con estas ideas ultras. Hay que hacer un poco de limpieza. Hay que exigir a los que hemos elegido que tomen cartas en el asunto». Y más allá del estamento policial, Ortuño señala que «hay algunos jueces que defienden una serie de valores que van contra la Constitución y no se le quiere meter mano a ello». 

La extrema derecha, a menudo autora de estas agresiones, también refleja una sensación de impunidad tras ellas, opina Ortuño. «Es un problemón que estas barbaridades se cometan con impunidad, que los políticos que hemos votado no sean eficaces en este asunto.

Cuando hay manifestaciones de la PAH la Policía no tiene problema en cargar aunque haya niños delante, y en las concentraciones ultras les veo que hasta a veces se abrazan. Es vergonzoso lo que vivimos recientemente en Chueca, que la Policía, oyendo estos cánticos nazis, no hiciera nada en su momento. Yo he estado en muchas manifestaciones y por no hacer nada me han tomado el carnet ¿Por qué no hacen ni siquiera eso con ellos?», sentencia. 

A sus 62 años, el consejo de Ortuño para los jóvenes de 20 es el siguiente: «Que salgan del armario, que se organicen y que luchen. Nos quieren atemorizados, aislados y con miedo. Hay que organizarse y acudir a manifestaciones porque la ciudadanía está de nuestro lado». 

Compartir el artículo

stats