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Marina Ballester Estevan: La niña que creció en la mercería de Marinín

Marina Ballester Estevan: La niña que creció en la mercería de Marinín

Marina Ballester Estevan: La niña que creció en la mercería de Marinín

¿Habrá universos más especiales que la trastienda de una tienda tradicional? En la mercería de Marinín, en Benimàmet, se crió Marina Ballester Estevan, de la falla Plaza de Luis Cano. «He conocido a mucha gente y eso me ha ayudado a ser la persona que soy ahora. Desde niña aprendí a forrar botones con la máquina, hacía pase de modelos con los pijamas, hacer paquetitos de regalo» y, sobre todo, «he vivido la vida del barrio. Al lado estaba Manolo el mecánico, Pascual de la verdulería, Teresa de la carnicería...». Y también en la falla. «Mi falla está en el mismo tramo de calle. Me apuntaron desde bebé». Todo un lujo, sobre todo, «a partir del día que cerraban la calle. Yo podía hacer mis desfiles, tirar petardos ir y volver al casal...». Privilegios absolutos. «Ahora vivo en València, pero mi abuela dice que no puede parar en la calle de lo que la felicitan». La calle Felipe Valls «y sobre todo un tramo muy pequeño» tiene magia: «de allí hemos salido tres representantes de la falla, Carmen, Aisha y yo».

Es afortunada Marina de relacionarse con aquello que en el Cap i Casal es pueblo. Y huerta. «Mi familia paterna es de la ermita de Vera. Mi abuelo era agricultor, que sigue manteniendo mi tío. Vamos mucho allí, y me encanta sobre todo el día de Sant Antoni. He pasado muchas veces con los primos en el carro».

Estudió ADE y marketing «e hice un máster en marketing de moda». Y es responsable de distribución y ventas de una empresa que se dedica al regalo: UO.

Con 29 años es la mayor del grupo. La suerte vino a verle cuando las falleras de Benimàmet-Burjassot-Beniferri prolongaron en bloque el mandato. «Se presentó la oportunidad de aprovechar la plaza y presentarme». Lo que le garantiza un espacio de privilegio durante doce meses. Y otro en la historia. 

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