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La hostelería de l’Horta se reinventa

Algunos negocios prefieren bajar la persiana

Eduardo Frechina, arriba. A la izquierda, Enrique Gil. A la derecha, Sebastián Romero. | S.ROS / L. SENA

Eduardo Frechina, arriba. A la izquierda, Enrique Gil. A la derecha, Sebastián Romero. | S.ROS / L. SENA

Tras el primer golpe, ha venido la reacción. Bares y restaurantes de todo tipo de la comarca han diseñado en apenas 48 horas, desde que el Consell decretó el cierre por 14 días, atractivos paquetes para ofrecer a su clientela comida para llevar o a domicilio, o simplemente han trasladado sus cartas habituales al «take away». Desayunos, almuerzos, comidas, meriendas o cenas pueden pedirse en algunos restaurantes y tomar en casa o en el trabajo desde ayer. La hostelería trata de reinventarse para no bajar la persiana aunque algunos locales han tenido que iniciar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para parte de su plantilla.

En Godella, Eduardo Frecina, del restaurante Castillo, ya ensayó en Navidad con éxito un tipo de pack con diferentes platos que se acaban en casa «de forma cómoda». En esta ocasió, el cocinero ha diseñado cuatro tipos de menú, con mayor o menor número de entrantes y diferenes precios, para que la clientela pueda elegir. «Van acompañados de un manual de cómo conservarlos y cómo preparar después cada cosa de forma cómoda y sin ensuciarte. Pueden tomarse en el momento o guardarse hasta cinco días. Hay platos que solo necesitan ser calentados dos minutos y otros de 15 o 20 minutos al horno, mientras te tomas una copa de vino, también incluido», explica. Ayer ya le solicitaron cuatro al medio día y espera que «cuando la gente se entere», aumenten los pedidos. Con todo, de las cinco personas que trabajan allí, se ha quedado solo, por el momento.

En Alaquàs, otro afamado cocinero, Sebastián Romero, de la Sequieta, también amplió ayer la oferta de packs que ya estaba ofreciendo para recoger en el local desde que se redujo el horario. En el negocio se ofrece el menú habitual de entre semana (tres entrantes y una fideuà o arroz) «totalmente preparado para las persona s que se lo llevan para comer en el trabajo», por ejemplo. Un alto porcentaje de envases de cartón, todas las salsas para cada entrante e incluso cubiertos componen este paquete «para la gente que venía a comer cada semana porque vive lejos del trabajo» po aquella que no tiene tiempo de cocinar. Además, Romero ha creado un pack especial con cuatro entrantes y un principal, que incorpora una botella de vino, para comidas o para cenas.

En el bar Timón, de Foios, también han echado mano de la imaginación. «Ofrecemos desde hoy almuerzos para llevar y también cenas. Y estamos estudiando las comidas para el fin de semana», explica el responsable Enrique Gil. La oferta no empezó ayer, como en otros sitios porque su dueño reconoce que necesitaba tomarse un día tras el golpe del decreto de cierre. Allí trabajaban hasta ahora cinco personas.

«No nos compensa»

Para otros negocios, no obstante, la fórmula de la comida para llevar no es viable y han tenido que cerrar la puerta por 14 días. Es el caso del bar y restaurante la Plaza de Torrent, que dirige Paco Gallego. «Ni nuestra carta, ni nuestra clientela es para ese servicio. Aquí viene la gente porque quiere estar en el local o en la amplia terraza que tenemos», explica. Además, «en la zona hay varios negocios de comida para llevar» con los que no pueden competir en precio. «Hemos hecho cuentas y es mejor cerrar. Si el decreto se prolongara, estudiaríamos otras medidas», indica gallego. En la Plaza trabajan ocho personas.

También cierra el bar de la cooperativa de Albal, como indica su portavoz José Vicente Sanchis. «Una cosa es tener un servicio para llevar como complemento de tu actividad y otra vivir solo de eso. No era viable. Nos están ahogando y esta medida no servirá para nada porque nosotros no somos el foco», valora. Las diez personas que trabajan allí son cooperativistas autónomos, por lo que pedirán el cete temporal de actividad aunque cobrarán el 40% de su sueldo.

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