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Unamos nuestras fuerzas

La izquierda es complicada. Hay demasiadas visiones y puntos de vista como para entendernos. Pero realmente es hacer uso de la democracia, con visiones distintas que enriquecen la cultura y todo el país y que sobre todo, frenan el poder y las decisiones unilaterales. Decisiones quizá demasiado conservadoras, capitalistas a ultranza y ya por último de entre muchas, frenan el neoliberalismo, esa fea costumbre de decir que el Estado mete las narices en todo, como si de no hacerlo se frenaran los oligopolios y el resto de instituciones extractivas y rompedoras del bienestar.

Pero la izquierda tampoco es la solución al problema mundial, tiene sus recovecos y en ocasiones puede que limite las pretensiones personales. Pero es tanto igual de malo, el exceso izquierdista, como el exceso derechista. No es bueno el exceso de libertad (hago lo que me da la gana y nadie me prohíbe nada, por ende, la sociedad cae) ni el exceso de control (limitaciones personales por un fin más grande, como puede ser un Estado o una región).

Ambas, malas donde las haya, son excesos que no se pueden permitir, pero al haber Parlamentos llenitos de ideas diferentes y al usar votaciones, las decisiones unilaterales son más costosas, por eso mismo, la izquierda entra en juego, para, con sus tropecientos partidos, votar en contra de cuestiones chocantes o peligrosas. Aunque realmente, no estamos en esos términos.

Las izquierdas en este país no son excesivas por mucho que se diga extrema izquierda, pues no quieren eliminar el Estado o controlar la cremallera del pantalón, sino que quieren potenciar el Estado de Bienestar, hacer uso de la democracia y derogar leyes que precisamente atacan contra las libertades (Ley Mordaza). Por eso, las izquierdas en España, sobre todo si hablamos de aquellas con representación, son progresistas.

No obstante, derecha hay una. Toda la estirpe conservadora está encajonada dentro del PP, con sus ideas patriarcales y sus claros conceptos antifeministas. El PP contiene en sus filas a aquellos que se hacen llamar liberales pero que consideran limitar las manifestaciones y también aquellos que pretenden dar más importancia al dinero del que de verdad tiene, y consiguen incluso hacer creer que el PP «gestiona mejor la economía», y que, a las pruebas me remito, solo tenemos que considerar los últimos casi 40 años en el que solo hemos hecho que perder derechos, en las que Pymes acaban pagando antes de abrir la persiana o el sin fin, y ahora sí, de problemas que vienen a España, los españoles y su imagen en el mundo, debido a los execrables casos de corrupción. Pero aparece un lavado de cara.

Un señor llamado Rivera que centraliza con su imagen hasta las servilletas del bar, y que luego hablan de Pablo Iglesias. Cuyo programa está redactado por aquellos que dicen que debemos coger cualquier trabajo sea como sea, e incluso si tenemos que irnos a Irlanda, lo importante es pagar la hipoteca. Los mismos que dicen que van a bajar los impuestos de yates, Ferraris, el porno, los chalets con piscina en el baño, y el resto de caprichos de personas que se han enriquecido a raíz de una crisis que no ha tenido piedad y que no ha hecho otra cosa que recortar, y eso, por no hablar del aumento del impuesto de alimentación básica, en el que ya nos cuesta llenar el carro de la compra, ahora encima ponle más dinero para tener menos.

Pero el problema, no es la derecha neoliberal, sino la izquierda. La mayoría de votos están en la izquierda. Y ustedes podrán decir lo que quieran: «Es que solo queréis el voto». La respuesta es clara, sí, porque si salimos a la calle nos parten la cara, si hacemos asambleas van siempre las mismas personas, con tal cantidad de faena que acaban por estresarse, y encima de manera totalmente gratuita y altruista. Esto hay que cambiarlo.

Sabemos que hay diferencias ideológicas, sociales, económicas y de proyectos, pero debemos tener claros nuestros objetivos. Debemos saber cuál es nuestro problema, qué nos frena Si no queremos llorar durante 4 años más y seguir con esta tortura, debemos unirnos. Debemos ser conscientes de que todos sabemos que discrepamos en muchas cosas, pero muchas también las tenemos claras, y no solo es el bipartidismo, sino ahora también las políticas neoliberales de Ciudadanos, que no sé cómo tienen la desfachatez de llamarse «centro-izquierda», pero lo hacen.

Por eso, ya sabidas las manipuladas encuestas de los medios del régimen, pido el voto de toda la izquierda, de todos los indecisos, de aquellos que dudan de cualquier cosa y de aquellos que de verdad quieren cambiar las cosas, pido el voto para Podemos.

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