Opinión | tribuna

Renovables, referentes y responsables

Un operario pasa ante una instalación de energía renovable en una planta fotovoltaica ubicada en la Comunitat Valenciana.

Un operario pasa ante una instalación de energía renovable en una planta fotovoltaica ubicada en la Comunitat Valenciana. / Levante-EMV

A veces, solo se trata de estar en el lugar indicado en el momento justo. Y de hacer un uso inteligente de los recursos a nuestra disposición. Desde la Generalitat comprendemos las oportunidades que se nos presentan para avanzar en desarrollo, pero, sobre todo, para construir un estado del bienestar a la altura de las próximas generaciones. En este objetivo, hay un aliado clave: las energías renovables como freno a un sistema a punto de colapsar y como modelo para convertirnos en referentes en la gestión de los recursos naturales y el capital humano.

De hecho, ya lo estamos haciendo con otros sectores. En los últimos meses, importantes inversiones han confirmado su apuesta por la Comunitat para desplegar aquí sus proyectos. No es poco lo que ofrecemos: capacidad y estabilidad política, gestión eficiente y una Administración responsable y ágil.

Y el sector de la energía no se queda atrás. Tenemos en nuestra mano la oportunidad del momento. Hay un mantra que, no por tantas veces repetido, deja de tener fuerza: España, la Comunitat Valenciana, cuentan con algo tan sencillo como unas condiciones climáticas envidiables cuyo desperdicio todavía nadie es capaz de explicar. Luz solar, fuerza eólica e hidráulica y una extensión de territorio para ser aprovechada de manera razonable.

La implantación de alternativas energéticas es un proceso complejo, pero estamos preparados, con conciencia y responsabilidad. Porque no se trata de elegir entre medio ambiente o economía, ni entre paisaje o industria. Sino de entender, por un lado, que los poderes públicos somos responsables de velar por los intereses de los ciudadanos. Por otro, que la actual emergencia energética no tiene vuelta atrás.

Seamos realistas. No nos dejemos llevar por cantos de sirena que ven en las renovables la panacea que nos salvará a costa de todo. Tampoco por los alarmistas que conciben un panel fotovoltaico como sinónimo de cataclismo. Nadie va a convertir los 500 kilómetros desde Pilar de la Horadada a Vinaròs en un mar de espejos.

La transformación que tienen que atravesar las sociedades no pasa en absoluto por la destrucción del territorio. La solicitud de permiso para instalar una planta, por ejemplo, fotovoltaica no lleva aparejada su inmediata autorización. Nada más lejos de la realidad, pues cada propuesta se estudia con ojo crítico y riguroso. Dicen que la intolerancia nace del miedo a lo desconocido. Estigmatizar el desarrollo de energías renovables por meros prejuicios solo contribuye a la desinformación y a generar una animadversión colectiva que no se sostiene. Es cerrar los ojos ante el nuevo paradigma social y económico en el que ya nos movemos.

Y es que la realidad es dolorosa, pero rotunda: no tendremos paisaje ni suelo a proteger si no aplicamos ya, de manera urgente, usos alternativos. Porque, en unos años, la tierra que hoy apreciamos habrá desaparecido como tal, cubierta bajo un nivel del agua que se eleva irrefrenable o abrasada por rayos solares que calcinan allí donde más inciden.

En este desafío climático, la Generalitat lidera la puesta en marcha de soluciones. Podemos garantizar, sin ápice de duda, que el próximo 25 de enero, fecha marcada en el calendario para el sector energético, todos los proyectos de energías renovables que cumplan con los requisitos correspondientes van a salir adelante y van a contar, gracias a la gestión de la Generalitat, con la Declaración de Impacto Ambiental necesaria para avanzar en su implantación en la Comunitat Valenciana.

Porque hay un compromiso firme y un trabajo coordinado entre las diferentes conselleries que participan de este proceso, junto con la dirección incansable del president Ximo Puig, que nos permitirán conseguir el máximo de producción de energías renovables. Y, lo más importante, avanzar en la descarbonización de la Comunitat y alcanzar la autonomía y soberanía energética fundamental para garantizar el estado de bienestar.

Asimismo, contamos con un equipo de técnicos excepcionales y los mejores expertos del sector para la instalación de proyectos sostenibles que garanticen un impacto mínimo en nuestro territorio y que aporten un valor añadido. Hablamos del nuevo concepto conocido como energía agrovoltaica, un modelo de sostenibilidad en el que el desarrollo de fotovoltaicas se hace perfectamente compatible con los cultivos. De hecho, no solo se contribuye a la recuperación de extensiones agrícolas abandonadas, sino que, como se ha demostrado, aumentan las posibilidades de explotación futura, pues las propias plantas, al ser retiradas, dejan atrás un suelo más fértil y útil para el cultivo del que se partía inicialmente.

En este sentido, merecen especial atención las oportunidades para la dinamización de la economía y la lucha contra la despoblación que ofrecen este tipo de proyectos. Los municipios con una oferta atractiva de energía renovables no solo serán pioneros, sino que partirán con ventaja en la frenética competición por atraer inversiones de toda índole. No en vano, hoy, industria y renovables van de la mano, puesto que el mercado industrial del presente, pero sobre todo el del futuro, con proyectos emprendedores como la producción de hidrógeno, entre otros, requiere una alimentación energética sustentada en energías limpias. Sin renovables, las opciones de desarrollo económico se reducen a la mínima expresión. ¿Queremos situarnos a la vanguardia de estos retos o vamos a dejar pasar la oportunidad?

Como valencianos, alicantinos y castellonenses, tenemos la oportunidad de marcar el paso del futuro. La Comunitat en su conjunto tiene por delante la encrucijada de convertirse en el epicentro de un modelo energético sostenible y eficiente. Un reto con el que podemos dar ejemplo pero que se convierte, ante todo, en una obligación moral para legar una comunidad referente e innovadora.