Opinión

Ganar Eurovisión parafraseando a mi abuela

España está apostando muy fuerte por Eurovisión -como nunca- con dos opciones reales de ganar el festival en sólo dos años

Sandra Valero jugó a ser una niña en el escenario con una actuación sobresaliente

Sandra Valero durant el desfile de banderas en Eurovisión Junior.

Sandra Valero durant el desfile de banderas en Eurovisión Junior. / EBU

Cerca, muy cerca. Así estuvo la victoria de España en Eurovisión Junior con la magnífica actuación de la valenciana Sandra Valero y su pegadizo 'Loviu'. Durante dos eternos minutos, los eurofans españoles contuvimos la respiración esperando la puntuación del televoto a Francia. España y la propia artista -un sufrimiento innecesario para una niña de 12 años en favor de la tensión televisiva- nos llegamos a ilusionar pensando que España volvía a ganar Eurovisión Junior casi dos décadas después. Al final no pudo ser, faltó muy poco -como diría mi abuela "el canto de un duro"- pero es la segunda vez en dos años que RTVE ha tenido posibilidades reales de ganar el festival. Con Chanel, la guerra de Ucrania pudo costarle la victoria; con Sandra, abrir el festival pudo restarle algunos puntos pero, eso sí, la victoria de Francia fue incontestable.

Sandra Valero y sus bailarines esperando el televoto de Francia.

Sandra Valero y sus bailarines esperando el televoto de Francia. / ED

La valenciana abrió el festival con alegría y desparpajo con una actuación "de niña". España no jugó a ser adulta, como hicieron equivocadamente con Soleá (2020) y Carlos Higes (2022) a los que les diseñaron una puesta en escena digna del sénior. La delegación española y el magnífico trabajo del escenógrafo Javier Pageo -brillante propuesta; ojalá vuelvan a contar con él en el futuro- permitieron que Sandra jugara sobre el escenario de Niza, que soñara con ser aviadora -iba vestida como tal y no con vestidos impropios de niños de 12 años- e imaginarse, durante tres minutos, recorriendo el mundo acompañada por sus cuatro amigos. Porque los niños crean historias, imágenes y aventuras desde la habitación de su casa. Y eso hizo Sandra en Niza. Aunque comenzó nerviosa con algunos problemas de sonido -se tocó el linier, el pinganillo, al inicio de la actuación- realizó una actuación de sobresaliente. A la postre, su resultado: una segunda posición, la mejor de España desde el 2005, y el mejor resultado histórico para una canción actuando en primera posición.

¿Qué habría pasado de tener un mejor puesto de salida? Quien sabe. Pero, para los que llevamos siguiendo Eurovisión desde hace décadas con resultados tan nefastos para España, los dos últimos años han sido un verdadero disfrute. España ha presentado tres propuestas sobresalientes -las de Chanel, Sandra Valero y Blanca Paloma, independientemente de su nefasto resultado en el televoto- y otra notable, la de Carlos Higes. La delegación española está apostando fuerte, como nunca. El Benidorm Fest ha sido clave para este cambio de rumbo de España en el festival y hemos pasado de la irrelevancia a la notoriedad y eso, a la larga, tendrá su resultado positivo. Un país puede dar un año con la tecla y ganar Eurovisión inesperadamente -le pasó a Portugal en 2017 con Salvador Sobral, pero es que la propuesta era impecable-, pero la buena fama eurovisiva también da puntos -y muchos- y si no que se lo digan a Suecia e Italia, habitualmente infladas por jurado y televoto, respectivamente. Como en todo, la constancia es un valor.

Estoy convencido de que la victoria de España en Eurovisión se está acercando. Si la cadena pública española y la delegación continúan apostando por productos cerrados, de calidad, competitivos y redondos, un año u otro -también la fortuna influye en el festival- la victoria caerá de nuestro lado; seguro. Lo que no sé es si el corazón de los eurofans está preparado para vivir un triunfo español en Eurovisión. Imagino qué sintieron los futboleros con el gol de Iniesta en Sudáfrica, ¡hasta un servidor se emocionó! Habrá que acostumbrarse a ganar. El que escribe era sólo un niño cuando 'Antes muerta que sencilla' ganó Eurovisión Junior. Han pasado 19 años; una nimiedad frente a los 54 años -más de medio siglo- que España con Salomé consiguió la última victoria para nuestro país en Eurovisión. Ayer, se nos aceleraron las pulsaciones durante dos eternos minutos soñando con la victoria de la valenciana Sandra Valero. Confianza. Nos falta para ganar, parafraseando a mi abuela, "el canto de un duro".