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Literatura

De la Guerra Fría al Brexit

John le Carré (seudónimo de David Cornwell) nació en 1931, año inicial de la década más convulsa del siglo XX.

De la Guerra Fría al Brexit

De la Guerra Fría al Brexit

John le Carré (seudónimo de David Cornwell) nació en 1931, año inicial de la década más convulsa del siglo XX. ¿Será Un hombre decente su último suspiro literario? Pensé que podía serlo El legado de los espías, —el título, e incluso lo declarado por el autor, invitaban a ello—. Un hombre decente es, como no, una novela de espías sin los añorados Georges Smiley de Llamada para el muerto (1961) o El topo (1974), Alec Leamas de El espía que surgió del frío (1963) y un largo etcétera. Sin embargo, no la considero una obra menor.

Su aparición, mas allá de una posdata es un regalo inesperado. Un nuevo personaje, Nat, nos hace penetrar, una vez más, en este «juego» grande y sucio para hacernos pasar horas deliciosas. Y todo vuelve a ser posible, aunque «€un funcionario profesional de los servicios de inteligencia no es más [tal vez algo menos] inmune a los sentimientos que el resto de la humanidad». Viniendo esta afirmación, del autor de invenciones tan atractivas como La casa Rusia, La chica del tambor, El jardinero fiel o El sastre de Panamá, del batallar entre su mismidad y la razón de estado a la que sirve, podemos dudar de todo excepto de la existencia literaria de le Carré-escritor que se resiste a abandonar el escenario.

La historia de Un hombre decente es sencilla solo en apariencia. El estilo es límpido, claro, fluido. Desaparecida la alta tensión que emergía del frío, del enfrentamiento entre el MI6 y el KGB de Karla; apagados temporalmente volcanes provocados por la guerra de Chechenia o la yihad islámica, (son ejemplos) el novelista nos sumerge en un mundo diferente, más próximo y no por ello más cercano. ¿Es Nat un nuevo tipo de espía, vagamente melancólico y un punto rebelde o indignado? ¿Acaso no lo fueron también Smiley, Leamas y casi todos sus antihéroes?

Nat es un veterano fuera del servicio activo que vive una confortable jubilación junto a su esposa Prue, y que tan solo discute con su hija Steef. Cultiva con entrega y maestría su pasión por jugar al bádminton, un deporte tan poco común como exigente. Un día se presenta Ed, un sujeto larguirucho al que casi dobla en edad, que insiste en jugar contra él. Pronto surge entre ellos algo más que una simple amistad€ Por otra parte Nat, un habitual de la acción, es convocado a una entrevista con su antiguo jefe en el Departamento Rusia (cúpula en los viejos tiempos de «operaciones» contra-soviéticas y responsable de las relaciones con la actual Federación de Rusia). Nat, concibe la posibilidad de volver a la práctica del gran «juego». Imagina un nuevo destino en Moscú o alguna ciudad del Este en las que estuvo anteriormente. Sin embargo, Dom, tiene para él planes más modestos destinados a reorganizar una atascada pieza del engranaje secreto, con oficina y servicio venidos a menos en uno de los barrios de Londres.

Ed, persigue sus propios fines y le acaba contagiando su indignación social contra el Brexit y contra el megalómano Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump. Un buen día, después de un intenso partido de bádminton y refrescando el gaznate, Ed se confiesa: «€ considero que para Gran Bretaña y Europa, y desde luego para la democracia liberal en todo el mundo (€) la marcha del Reino Unido de la Unión Europea en la era de Trump y su consiguiente dependencia incondicional de Estados Unidos en una época en que dicho país se precipita directamente por la vía del racismo institucional y el neo-fascismo es una cagada monumental sin precedentes.» ¡Uf! ¿No es una frase excesivamente larga? En opinión de Ed, existe una conspiración antieuropea que se materializa a través del llamado Brexit.

Nat se manifiesta de acuerdo, en términos generales, contradiciendo así la norma de conducta propia de los funcionarios de los servicios secretos de cualquier estado, en su caso del Reino Unido€ Poco a poco Ed va ganando la confianza de la familia de Nat y de su gente próxima, incluso la voluntad de Florence la más aventajada agente de El Refugio, a quien conoce tras otro partido de bádminton. Ello supondrá un evidente riesgo para Nat, Florence y las personas y misiones incluidas en su nuevo trabajo.

Ed, sostiene que «el Brexit es la decisión más importante a la que se enfrenta Gran Bretaña desde 1939». Nat, en su autorreflexión, se reconoce europeo de «nacimiento y formación», producto de una mezcla de «sangre francesa, alemana, británica y de la antigua Rusia, y me encuentro [asevera] tan cómodo en el continente europeo como en Battersea».

El Refugio es el sobrenombre de la oficina donde se mueven cinco agentes puestos a disposición de Florence, a quienes debe orientar y controlar Nat, que a su vez informará sobre el desarrollo de sus operaciones a Dom, su jefe inmediato€ No estoy autorizado a seguir contando la trama pero si debo señalar lo apasionante de adentrarse por sus vericuetos. Nada les diré pues, de la puesta en marcha de la Operación Rosebud ni de los contactos entre Nat y Serguei, un inquietante «agente durmiente» que informa al británico de la existencia de una «estrategia política» es decir, de una conspiración y las consiguientes maniobras de espionaje, destinadas a promoverla. De pronto aparece en escena, de nuevo, el Centro de Moscú en acción, y hasta aquí, insisto, puedo llegar€

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