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Jessica Bruder: "El sueñoamericanoha demostradoestar vacío"

«El sueño
americano
ha demostrado
estar vacío»

«El sueño americano ha demostrado estar vacío»

Jessica Bruder se pasó tres años recorriendo las carreteras secundarias de Estados Unidos con su camioneta para explorar el rostro más crudo de su economía. Se encontró con una población flotante de desheredados que deambulan por el país trabajando como temporeros y viviendo sobre ruedas, una existencia a medio camino entre el vagabundeo libertario de la tradición estadounidense y la precariedad extrema. Sus viajes quedaron plasmados en País nómada: supervivientes del siglo, un gran reportaje publicado en España por Capitán Swing y llevado al cine por Chloé Zhao. La película, protagonizada por Frances McDormand, es una de las grandes sensaciones del año tras conquistar el León de Oro en el Festival de Venecia.

¿Quién forma parte de esta tribu de nómadas sobre ruedas a los que ha dedicado el libro?

Es gente que está en edad de jubilación, pero que no se la puede permitir. Renunciaron a vivir en casas tradicionales para vivir en autocaravanas, furgonetas o remolques tras darse cuenta de que no podían sobrevivir con sus pensiones. Algunos se arruinaron durante la crisis del 2008, fueron desahuciados o perdieron sus ahorros. En EEUU los salarios llevan mucho tiempo estancados, mientras sube el precio de la vivienda. Gente que en otras épocas se hubiese podido retirar, vive ahora sobre ruedas saltando de un trabajo a otro alrededor del país.

Han sido expulsados de la clase media…

Ese ha sido uno de los factores. Después del New Deal, el sistema de pensiones en EE UU pasó a describirse como un taburete de tres patas: la Seguridad Social, las pensiones privadas y los ahorros personales. Hoy todavía tenemos la Seguridad Social, aunque sigue amenazada por algunos políticos, pero las pensiones privadas han sido en gran medida reemplazadas por los planes 401k, que traspasan los riesgos del empleador al trabajador y pueden quedarse sin fondos antes de que uno muera. En cuanto a los ahorros e inversiones, mucha gente los perdió durante el cataclismo del 2008. De modo que el sistema de jubilación se ha precarizado enormemente.

Usted menciona que la mitad de la población estadounidense podría verse obligada a vivir pronto con solo 5 dólares al día para la comida..

Linda May, el personaje principal del libro, se dio cuenta de que su pensión iba a ser tan solo de 500 dólares al mes. De modo que la idea de poder pagar un alquiler, alimentarse y tener un seguro médico era simplemente absurda y por eso se echó a la carretera.

¿Qué le sedujo de Linda May?

Mucha de la gente a la que conocí vivían tan al día, que no tenían planes a largo plazo. Pero con Linda fue diferente. Tenía un sueño y a los periodistas nos interesan las personas que andan detrás de algo. Cuando le pregunté qué haría cuando fuera demasiado vieja para seguir viajando, se paró en un arcén y me enseño la carpeta donde guardaba los planos de la casa de sus sueños. Quería construirse un Earthsip y me pareció muy conmovedor. También la elegí porque me pareció muy genuina. No había artificio en su comportamiento ni actuación para la galería, como hace otra gente al ser entrevistada. Esa honestidad ha hecho seguramente que la película funcione. .

Hay un componente romántico en la vida sin ataduras de estos nómadas modernos. ¿Se están rebelando también contra el capitalismo y el modo de vida americano?

Las dos cosas son verdad al mismo tiempo. Algunas de las personas a las que conocí se consideran a sí mismas objetoras de conciencia, pero también es cierto que muchas estaban perdiendo la partida antes de echarse a la carretera. Es más fácil decir que eres un minimalista que decir que estás sin blanca. Y si bien todos queremos ser parte de algo mayor que nosotros, mucha de esta gente ha sido expulsada por la economía y ha acabado en situaciones donde no hay apenas oportunidades.

Menciona varias veces «Las uvas de las ira». ¿Qué diferencia hay entre estos trabajadores y aquellos de los años 30?

Una de las grandes diferencias es que la Gran Depresión se vio como una anomalía pasajera. Aquellos trabajadores pensaron que, una vez acabase, serían reabsorbidos por la clase media y volverían a tener un techo y un empleo con un salario razonable. La gente que conocí en la carretera, sin embargo, no se imaginaba recuperando la vida anterior. No pensaban que la caballería vendría a salvarles y tenían poca fe en la capacidad del Gobierno para acudir en su ayuda. Es divertido porque la gente me preguntaba si eran trumpistas. Yo casi los considero pospolíticos porque muchos de ellos viven fuera de la sociedad, están desencantados con el poder.

¿No vota esta gente?

No es tanto un tema cívico o ideológico, sino logístico. Todo el mundo que vive de esta manera en EEUU ha de tener una dirección falsa porque sin ella es como si no tuvieras la ciudadanía. La necesitas para pagar impuestos, para tener un seguro o sacarte el carnet de conducir, de modo que la mayoría de ellos la tienen. Pero como debes votar en tu estado y esta gente está en perpetuo movimiento, muchos acaban perdiendo su derecho al voto.

Como trabajadores, ¿son el nuevo rostro de la precariedad?

Van dando tumbos. Recogen remolacha, trabajan en parques de atracciones o administrando campings. Aunque este último se anuncia como un trabajo divertido para estar en la naturaleza y acampar gratis, es el típico empleo muy mal pagado donde raramente se compensan las horas extras. En los campings hacen de todo, desde limpiar baños varias veces al día a velar por la seguridad, asegurarse de que nadie quema el bosque o lidiar con los campistas borrachos. Un trabajo difícil para una persona mayor. Conocí a dos personas que se rompieron las costillas. Otros me decían que al vivir en el mismo lugar donde trabajas nunca tienes tiempo libre.

No es de extrañar, por lo tanto, que Amazon se haya convertido en su principal empleadora.

El programa apareció en 2008, poco después de que estallara la burbuja inmobiliaria, lo cual no creo que sea una coincidencia. Para Amazon esta población es ideal porque son transitorios, de modo que nunca se quedan demasiado para poder organizarse sindicalmente. Además suelen sentirse muy afortunados de encontrar empleo, por lo que no van a protestar. Así que son trabajadores desechables. Trabajan, apenas les dan beneficios sociales, y se marchan cuando ya no se les necesita.

La mayoría de sus personajes se aferran a la esperanza, pero hay otros como ese hombre que dice que se pegara un tiro en el bosque el día en que ya no pueda conducir…

Es interesante porque para él ese no es un final deprimente, sino una forma de afirmar que se irá en sus propios términos. Es complicado porque cuanto más tiempo lleva la gente en la carretera, más tiende a cambiar su forma de interpretar ese tipo de vida. Al principio te dicen que nunca se imaginaron que tendrían que utilizar un cubo para ir al baño y tres años después se ríen por haber dicho algo semejante. Una de las cosas más asombrosas del ser humano es lo rápido que se adapta a las circunstancias.

Trump se ha pasado cuatro años diciendo que la suya ha sido la mejor economía de la historia. Usted cuenta todo lo contrario…

Los desequilibrios de nuestra economía no empezaron con Trump, aunque hoy estemos peor que hace cuatro años. En 1965 un consejero delegado cobraba 21 veces más que el trabajador medio; hoy son 320 veces más. Desde hace muchos años las ganancias en productividad solo benefician a aquellos en lo más alto de la pirámide económica. Los salarios apenas han subido desde finales de los años setenta. Y los sindicatos han perdido mucho poder.

El libro acaba bien, pero a ratos parece un relato distópico de lo que nos espera en el futuro. ¿Ha muerto el sueño americano?

El sueño americano ha demostrado estar vacío en muchos sentidos. Los estadounidenses están entendiendo que nunca existió para importantes segmentos de nuestra sociedad. Ahora estamos en una fase dura en la que tenemos que inventarnos un sueño que funcione para todo el mundo. No va a ser fácil, pero al menos está en la mente de todos. Tenemos que luchar por ello.

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