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El caminante

El Mesías, cita anual

El próximo día 13 de este mes se cumplirán 279 años del estreno en Dublín del oratorio El Mesías, de George Frideric Handel, en la grafía inglesa, hoy utilizada preferentemente, o Georg Friedrich Händel, según la original alemana. No es una fecha redonda, pero la menciono porque aquel año también era algo posterior a la Pascua y alejada de la Navidad, en cuyos días próximos se suele interpretar actualmente. El éxito acompañó esta composición desde su estreno, cuando 700 personas se apiñaron en la nueva sala de conciertos de la ciudad, y una multitud aún mayor se quedó a las puertas. Había despertado tanta expectación que el Falkner’s Journal recomendaba a las señoras que no se pusieran miriñaque y a los caballeros que acudieran sin espada para dejar más espacio. En Londres se estrenó el marzo del año siguiente, sin el éxito de Dublín, y a partir de mayo de 1750 cobró carácter de acontecimiento anual. Handel nació en Alemania, pero después de una estancia en Italia se estableció en Inglaterra, país cuya nacionalidad adoptó. Su última aparición en público fue el 6 de abril de 1759 para dirigir El Mesías. Murió ocho días después y a sus funerales en la Abadía de Westminster, donde está enterrado, acudieron 3.000 personas.

En diciembre de 1994 asisití a una interpretación en el Royal Festival Hall de Londres, con la Filarmónica de la ciudad dirigida por Jane Glover. Me sorprendió que al llegar al celebérrimo Hallelujah, que cierra la segunda de sus tres partes, el público, con automática unanimidad, se puso en pie para escucharlo. Es la costumbre en el Reino Unido, donde la obra es todo un símbolo. En época victoriana se generalizó la costumbre de interpretarla con grandes masas orquestales y corales. También se fue extendiendo la de hacerlo en fechas próximas a la Navidad, atendiendo más al título que al contenido, de textos bíblicos sobre el anuncio y llegada del Mesías, la pasión y muerte de Cristo, la resurrección y el Juicio Final. En las últimas décadas se han impuesto versiones más historicistas con instrumentos originales y menos intérpretes.

En València se venía interpretando por Navidad en el Palau de la Música, así como las Pasiones según San Mateo o según San Juan de Bach, en los días previos a Semana Santa. Estos grandes oratorios siempre han despertado el interés incondicional del público, con una devoción musical independiente de las creencias de cada uno. En los últimos años, con el hundimiento y la pandemia, el Palau ha dejado de ofrecerlos. Cabe esperar que la ignorancia revestida de falso laicismo no destierre definitivamente de la programación dos de los acontecimientos más esperados y disfrutados por los amantes de la música.

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