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Realismo emocional

Una colectiva de pinturas y esculturas que invitan a al diálogo sincero entre los diferentes lenguajes de la abstracción, desde la lírica hasta la geométrica.

Realismo emocional

Ahora que la Unión Europea ha abierto el programa denominado ‘Nueva Bauhaus’ con propósito de revulsivo comunitario, es el mejor momento para reivindicar el fenómeno artístico. Siempre que alguien menciona el nombre de la mítica escuela de arquitectura, diseño y arte de Weimar me viene a la imagen «En blanco II» de Vasili Kandinsky, ese popular óleo creado durante su periodo en la Bauhaus. Ni viendo la espléndida serie alemana ‘Bauhaus’ que conmemora el centenario de la célebre escuela te puedes hacer a la idea de la concentración de energía que se generó entre aquellas paredes. La iniciativa europea diseñará algo nuevo en la encrucijada entre el arte, la cultura, la inclusión social, la ciencia y la tecnología. Como «Desde la abstracción» en Alba Cabrera, la galería donde Graciela Devicenzi enseña los caminos artísticos. Ha puesto a dialogar, como si fuera el poliglota parlamento de Estrasburgo, las obras de Isabel Gutiérrez, Rodrigo Sancho, Raquel Garín, Cristina Alabau y María Angélica Viso. Un pretexto pigmentado de invariables geometrías para reivindicar la libertad artística.

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Los óleos de la madrileña Isabel Gutiérrez evocan la naturaleza vital con contrastes surrealistas. Su reciente serie ‘Memoria del presente’ transita por la lírica del paisaje con destellos neocubistas. La pintura actual debe de ser abstracta, gritan los cuadros de Rodrigo Sancho. El artista con estudio en Benimaclet fragua un conjunto fulgurante del ahora, con resultado armónico de la combinación de color y las formas con resultado coherente.

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Raquel Garín sigue con la depuración de sus ‘equilibrium’ que buscan la atracción directa con el ser humano, pero no en el sentido individualista, sino al contrario. Una obra resaltada en el espacio y el vacío que deja nada indiferente. Hay que auscultar con precisión sus universos.

Realismo emocional

La obra de Cristina Alabau presenta nuevos tonos. Su búsqueda de equilibrio interior, seguro que provocada por la pandemia, resalta las nuevas piezas con colores más alegres y fantásticos. Con el confinamiento dejó de ir al estudio e inició las obras más pequeñas. Recuperada la movilidad ha vuelto a las habituales dimensiones de sus espacios íntimos, con el que la mayoría nos vemos reflejados.

La venezolana María Angélica Viso muestra esas geométricas deshojadas con fuerza mejorada. Esa rebelión que le provocó el descubrimiento de Kandinsky está encauzada en una creatividad más escultórica que transmite ese aprecio nuevo descubierto en la proximidad de sus paseos por la huerta de Godella tras el confinamiento. Contacto directo con la naturaleza de matices noveles.

Una colectiva tan bien trabada en la coherente línea de trabajo de Alba Cabrera donde la gama cromática del conjunto singulariza la obra de cada artista. Subir la escalera de la conocida galería del Ensanche para asomarse a la propuesta «Desde la abstracción» produce esa sensación de albedrío que tanto hemos buscado durante meses.

El hiperrealismo de la imagen tecnológica que escupe sin cesar nuestras pantallas de bolsillo requiera un respiro al que invitan desde la empatía artística Gutiérrez, Sancho, Garín, Alabau y Viso. Una actualización de patrones para recordar que el proceso creativo resulta imprescindible para nuestra nutrición emocional.

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