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El caminante

Karajan fuera de escena

Karajan fuera de escena

H erbert von Karajan fue uno de los directores de orquesta más importantes de la historia. Dejó un ingente legado fonográfico, con referencias absolutas en el repertorio germánico (Beethoven, Schumann, Brahms, Bruckner, Wagner), pero también cultivó la ópera italiana, cosa poco frecuente en directores de lengua alemana. El austriaco Karajan es un caso singular, ya que hablaba con fluidez la lengua de Dante y se esforzaba por grabar el repertorio italiano con cantantes nativos. Incluso recurrió al pianista, profesor de canto y director de orquesta Leone Magiera para instruir sobre el significado profundo de los textos a cantantes de otros países que debían interpretar obras italianas en el Festival de Salzburgo, dirigido por Karajan.

Magiera publicó en 2020 el libro ‘Karajan. Ritratto inedito di un mito della musica’, que está también desde 2021 en traducción española (Fórcola). El libro tiene un prólogo de la soprano Mirella Freni, fallecida en febrero de 2020, una de las cantantes preferidas de Karajan y también alumna de canto y primera esposa de Magiera. El autor refiere en el libro que conoció al director, con quien colaboró muchos años, a raíz del requerimiento de Karajan a Freni en 1963 para que protagonizara la producción de Franco Zeffirelli de ‘La bohème’ de Puccini en la Scala. Luego fue registrada en imagen y diez años después cuajó, con Luciano Pavarotti como Rodolfo, en la célebre grabación en audio con la Filarmónica de Berlín para el sello Decca.

Desde la admiración y el respeto a su figura, Magiera ilustra sobre el nivel de exigencia de Karajan, que lo lleva, por ejemplo, a rechazar hasta siete sopranos para la Musetta y al tenor Giuseppe Di Stefano para el Rodolfo de la Scala. Pero a mi juicio lo más interesante del libro es el retrato del director, y de otros personajes, como Kleiber, Caballé, Cappuccilli…, a través de anécdotas y acontecimientos contados desde la proximidad y la experiencia directa. No elude casos negativos, como el fracaso de ‘La traviata’ en la Scala, con Freni y Karajan, tras el que el maestro debió salir del teatro en un coche blindado de la embajada de Austria para ponerse a salvo del público enfurecido.

Fruto de las confidencias que le hace el barón Von Mattoni, secretario y servidor inseparable de Karajan, Magiera ilustra sobre el gusto del director por disfrazarse, que lo llevó a aparecer como extra en las grabaciones firmadas de ‘La bohème’ o ‘Carmen’. O a escuchar a los cantantes no en audiciones, sino en conciertos públicos a los que acudía disfrazado. En concreto escuchó por primera vez a Freni en uno al que asistió caracterizado de escocés, con kilt y peluca rubia.

Magiera refiere varias cenas con Karajan, quien, si bien no fumaba durante el día, consumía exactamente cinco cigarrillos en la sobremesa mientras saboreaba una copa de Courvoisier. Gustaba de tomar como primer plato sopa de tortuga, y solía acompañar la comida con Châteauneuf-du-Pape, prestigioso vino francés de la zona de Aviñón. Su gusto exquisito no se limitaba a la música.

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