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El algemesinense más universal es también el más desconocido

Los investigadores recomponen la figura del organista y compositor Cabanilles tras rastrear las escasas fuentes documentales Un concierto y una conferencia de Josep A. Domingo conmemoran su 350 aniversario

El algemesinense más universal es también el más desconocido

El algemesinense más universal es también el más desconocido

El historiador y cronista de Algemesí Josep Antoni Domingo, autor de una vasta colección de libros, estudios e informes sobre la realidad social y cultural del municipio, suele recurrir a un epitafio que los musicólogos y admiradores de la obra de Joan Baptista Josep Cabanilles utilizan para evidenciar la relevancia histórica de este organista, del que este año se celebra su 350 aniversario: «Ante ruet mundus quam surgat Cabanillas segundos», que traducido del latín significa «Antes se hundirá el mundo que nacerá un segundo Cabanilles».

Para celebrar como se merece la efemérides del extraordinario músico algemesinense, Josep Antoni Domingo ha tratado de cubrir el enorme vacío que se extiende sobre la biografía de Cabanilles. En la tarde del pasado miércoles, ofreció una conferencia, bien nutrida de documentos, para recomponer el relato vital de un hombre «que se ha instalado por méritos propios en el Olimpo de la música sacra», según subraya con merecida vehemencia el cronista e historiador.

Joan B. J. Cabanilles i Barberà nació en Algemesí en el año 1644 y murió en València en 1712. Esos datos son irrefutables. Las actas de nacimiento y defunción lo atestiguan. Domingo destaca que sus partituras han sido alabadas por todos los grandes tratadistas de la música barroca: Eslava, Dufourcp, Frank, Tournemire, Kastner, Anglés, Llorens, Frotscher, Piedra, Speer, Climent, Ros, Torrent y Domingo Sancho. «Como organista y compositor, se sitúa junto a J. Sebastian Bach como los más elevados referentes del Parnaso de la música sacra», subraya el cronista algemesinense.

El mayor exponte del barroco

Todo el mundo lo reconoce como el más grande exponente del barroco valenciano. «Contrasta, sin embargo, su gran valía con las escasez de datos biográficos que de él se tienen», tercia el historiador, que matiza que el «conocimiento nítido de su perfil personal es un asunto relativamente reciente gracias a las prospeciones realizadas hace casi un siglo por monseñor Higini Anglès, entonces director del Instituto de Música Sacra del Vaticano».

Ha sido con motivo de las celebraciones jubilares, convocadas durante los aniversarios de su nacimiento o de defunción, cuando se ha aprovechado tal circunstancia para difundir la obra y se ha podido arrojar luz sobre él y su entorno familiar. En 1962, monseñor H. Anglès descubrió datos personales básicos y el gran volumen de su obra -Opera omnia-, que había reunido desde 1927, indagando datos del archivo parroquial de San Jaime Apòstol de Algemesí que le fueron facilitados por el sacerdote Francesc Morales Bonet.

El resultado de las pesquisas sobre su obra y sucinta biografía se publicó de inmediato con el patrocinio del entonces Instituto de Musicología de la Diputación de Barcelona. En 1994 se consiguó reconstruir un poco más el entorno familiar y la movilidad de sus parientes por tierras valencianas. A este respecto merece destacarse que el origen de la familia Cabanilles se encuentra en Mallorca. Sus antepasados llegaron a Algemesí entre los años 1620 y 1621. La existencia de familias mallorquinas en la ciudad puede constatarse a través de otros apellidos como Morell, Ballester o Mayans.

Los padres del músico, Bartomeu Cabanilles y Caterina Barberà, se casan en 1637 y tienen tres descendientes. El tercero de ellos será el futuro organista. Su progenitor es labrador, aunque también se dedica al pequeño comercio en localidades próximas a València como Godella, Quart de Poblet o Manises. De hecho la familia se traslada en plena crisis del barroco, entre 1645 y 1646, al municipio que hoy alberga el aeropuerto. Allí prueba suerte como labrador, pero también como arcillero, corredor o suministrador de plomo para la cerámica. En 1641, sus padres suscriben un crédito solidario junto a su abuelo materno.

Traslado a València

La familia, sin embargo, no prospera y regresa a Algemesí, donde su padre, ya viudo, se casa de nuevo y donde un joven Joan Baptista aparece en un documento parroquial como padrino de un bautizo. Otro investigador, Francesc Villanueva, aporta en 2012 nuevos datos sobre la fijación de la residencia del músico en la ciudad de València, a cuya catedral se incorpora como organista. Lo nombra el cabildo catedralicio el 15 de mayo de 1665 sin haber sido ordenado todavía. Su trabajo le proporciona una estabilidad económica que le permite adquirir una casa, a la que se traslada su padre y su abuelo.

En la capital redacta su primer testamento, del que ya se deduce un cierto estatus socioeconómico. La principal beneficiaria de sus bienes es Maria Palença, segunda esposa de su padre. Algunas fuentes aventuran que viajó a Francia e Italia, aunque estas conjeturas no pueden contrastarse todavía con ninguna base documental. Convertido ya en un referente de la música barroca, Cabanilles muere el 29 de abril de 1712 tras elaborar un segundo testamento del que no se tiene constancia.

«Con estas y otras puntuales aportaciones y estudios, se ha ido construyendo la aproximación al conocimiento y divulgación de la personalidad y obra», celebra Josep Antoni Domingo. El 375.º aniversario del nacimiento del algemesinense más universal, se ha saldado con un sencillo homenaje de recuerdo: un concierto para disfrutar sus composiciones y una conferencia sobre sus datos biográficos del reputado cronista. Otro paso para reivindicar una figura de alcance universal.

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