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¿Es compatible el arbolado con una plaza pensada para las 'mascletades'?

El uso actual para las Fallas de la explanada central limita tanto el diseño como la presencia de vegetación

Cada vez son más voces las que reclaman que la futura «València, ciudad de plazas», eslogan recurrente entre los miembros del Govern del Rialto, debe primar la renaturalización de los nuevos espacios públicos ganados al coche. Después de ver el resultado de las actuaciones de las plazas del Ayuntamiento, Pintor Segrelles y Sant Agustí, vecinos, comerciantes y oposición reclaman que se plante arbolado. Desde el consistorio comparten el mismo criterio de impulso verde, pero recuerdan que la masa arbórea llegará con la reurbanización definitiva de los espacios. Ahora se ha apostado por actuaciones de urbanismo táctico, con un presupuesto muy bajo y elementos provisionales. Un ejemplo puede ser la plaza de la Reina, donde sí se ha previsto un pequeño bosque urbano porque se va a reurbanizar por completo la plaza, 11 millones de presupuesto. En cambio, la plaza del Ayuntamiento, con su peatonalización blanda, no llega al millón.

Con todo, en la plaza del Ayuntamiento y de cara al futuro concurso de ideas en el que se definirá la reurbanización definitiva del espacio, se abre un debate muy interesante. ¿Es posible dotar a la plaza de mucho arbolado y que éste sea compatible con las 'mascletades'? Posiblemente, tal y como está hoy concebida la plaza, la respuesta sería no. La explanada central del emblemático espacio, reservada en las últimas décadas al disparo de pirotecnia durante las Fallas, es una de las líneas rojas que no se podrán traspasar en la reforma de la plaza, como anunció la concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez, hace unos meses.

Para muchos valencianos el disparo de la mascletà desde el centro de la plaza del Ayuntamiento es un símbolo intocable. El arbolado con cierto porte rodea a la zona donde se instala la jaula desde donde explota la pólvora, pero este no impide la visión, ya que hay un perímetro de seguridad de varias decenas de metros.

¿Pero qué ocurriría si, por ejemplo, la zona donde está la estatua de Vinatea o parte de la explanada hoy ganada para el peatón se llenara de arbolado. Es probable que entorpecería tanto la visión del espectáculo pirotécnico como el de la propia falla municipal. Además se añaden las medidas de seguridad necesarias en la actualidad, con varios corredores que han de estar completamente libres para el paso de las ambulancias y resto de servicios de emergencias. Así pues, el principal uso lúdico y social previsto para la plaza del Ayuntamiento penaliza mucho su diseño, comenzando por su explanada central que debe estar completamente diáfana.

Cuestión distinta es la plaza de Sant Agustí, donde se construyó hace años un aparcamiento subterráneo que impide que el arbolado de cierto porte pueda echar raíces y consolidarse. En la plaza de la Reina, donde sucede algo parecido, se aprovechará el hueco que dejarán las actuales rampas centrales con forma de espiral para plantar el pequeño bosque urbano previsto.

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