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Ribó descarta trasladar el Museo Fallero al centro de la ciudad y baraja crear una subsede para resolver la falta de espacio

El alcalde cree que hay sitio en las instalaciones de Moteolivete para "tres o cuatro años más"

Ribó en la visita al Museo Fallero Francisco Calabuig

El Museo del Artista Fallero, ubicado en la plaza Monteolivete, a pocos metros del Jardín del Turia y la Ciudad de las Arts, cumple medio siglo de historia con el proyecto de ampliación del que se viene hablando desde hace años sin un horizonte claro de ejecución. El alcalde, Joan Ribó, ha asegurado esta mañana, durante la visita que ha realizado al espacio con motivo del aniversario, que la ampliación o un eventual traslado a otro emplazamiento más amplio y céntrico de la ciudad, como podría ser el histórico edificio de Correos, adquirido por la Generalitat y cuyo uso compartido ha reivindicado Ribó, no figura entre los proyectos más inmediatos.

Para el alcalde, el museo "está muy bien ubicado" porque está "al lado de uno de los elementos clave de atracción turística de la ciudad", en alusión al complejo de Calatrava. De hecho, recordó, que en la actualidad es el museo municipal más visitado, con 125.000 visitantes en 2019, el 40% de los cuales son extranjeros, lo que demuestra su potencial e interés turístico. "No me gustaría sacarlo de aquí, aunque lo estudiaremos". Se buscará una sede alternativa o subsede, aunque "no es una cuestión de máxima urgencia".

La falta de espacio para colocar los ninots "indultats" que se exhiben el museo y que cada año desde 1934, salvo en los años de la Guerra Civil, ha ido sumando nuevas adquisiciones no preocupa de momento al alcalde. "Hay espacio para tres o cuatro años más", afirma. Ribó abundó en el tema de los "fondos" del museo y recordó que en ningún museo, "ni en el Prado ni en el Reina Sofía se exhiben todas las obras de arte", sugiriendo que se podría ir a una selección de figuras y no a una secuencia histórica de todas las existentes, casi 150, contando los ninots infantiles que se empezaron a trasladar al museo en los años 60.

«Está muy bien ubicado junto a uno de los puntos turísticos clave y no me gustaria sacarlo de aquí», afirma el alcalde, Joan Ribó

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Más probable, aunque tampoco hay fecha concreta, "ni es inmediata", es trasladar la Junta Central Fallera, que comparte sede con el museo, al entorno de la Ciutat del Artista Fallero. El concejal de Fiestas, Carlos Galiana, ha asegurado esta mañana que el ayuntamiento tiene previsto financiar la adecuación de una nueva sede para la JCF a través de los fondos europeos Next Generation.

El Museo del Artista "refleja muy bien la historia de la fiesta", desde los materiales hasta, si analizamos la crítica, la situación social", ha destacado el alcalde, quien anima a visitar el espacio porque es "un gran museo de las fallas" y buen lugar para ver el valor y el desarrollo histórico de las fallas".

El Museo Fallero de València está instalado, desde 1971, en el antiguo convento de la casa misión de San Vicente de Paül, edificio construido en 1831 que conserva parte de una estructura de corredores y antiguas celdas donde ahora se exhiben los «ninots» indultados así como los carteles de fallas y una galería de las falleras mayores. El edificio ha tenido múltiples usos, entre ellos, prisión y cuartel.

Historia contada por los "ninots" salvados del fuego

La visita al Museo Fallero es un viaje por 50 años de historia de las fallas contada a través de los 150 «ninots» salvados de las llamas desde 1934. Los primeros muñecos eran de cera, como el «Ladrón de palomas» de 1954, que hasta lleva palomas auténticas disecadas. Los materiales han evolucionado desde la cera los derivados del petróleo (poliéster y poliestireno o corcho blanco). Hay ninots costumbristas, otros cargados de crítica como «La cuerda floja» de 1980 donde tres abuelos sobre una cuerda hacen equilibrios (para llegar a fin de mes) y otros que hoy seguramente no serían indultados como el «Matrimonio Prehistórico» de 1957.

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