El brote de 168 positivos relacionado con la residencia de estudiantes Galileo Galilei no ha pasado inadvertido en el resto de colegios mayores. El temor a sufrir un caso similar ha obligado a algunas a examinar sus protocolos y extremar las medidas de seguridad para impedir una situación como la del centro del campus de la Universitat Politècnica. Nuevas medidas, refuerzo de las existentes o aplicar los protocolos establecidos hasta ahora son algunas de las respuestas que estos centros están instaurando para evitar un nuevo brote.

Desde la Residencia Collegiate Marina Real aseguraron que tras el foco del Galileo han tenido que restringir el horario nocturno de las zonas comunes «cuando hay menos personal que pueda comprobar que se cumplen las medidas obligatorias» como la distancia de seguridad o el uso de mascarilla. También, señalan, se ha reforzado el control de los accesos y se ha limitado el horario para la entrada de gente externa a la residencia. El objetivo es evitar fiestas y reuniones masivas en las habitaciones como la celebrada en la azotea del Galileo Galilei.

Nuevas imágenes de la fiesta con estudiantes universitarios en València

Desde el Collegiate Marina Real recuerdan que el protocolo instaurado desde principio de curso ya limitaba las visitas a una persona por cada residente y que esta debía hacerse con mascarilla obligatoria en todo momento y bajo registro. Asimismo, aseveran desde la organización que tras conocer el brote de la Politècnica pidieron a todos los estudiantes que hicieran un «aislamiento voluntario» en los que, de momento, no ha habido ningún positivo.

«Hemos reforzado el servicio de seguridad y vigilancia de noche para poder controlar más el aforo», explican desde la residencia Damià Bonet, a 800 metros de la Galileo Galilei. Según aseveran desde la dirección, el centro cuenta con 416 residentes y ninguno de ellos se ha visto afectado por el brote de la UPV. Entre las medidas, destacan la restricción del uso de las zonas comunes al 50 % de su capacidad incluyendo el comedor. Asimismo, aseguran seguir «aplicando los protocolos de seguridad e higiene redoblados que ya establecimos».

En la Residencia Anunciata el brote del Galileo Galilei provocó varios mensajes en el grupo de whatsapp que tiene el centro con sus residentes. «Enviamos noticias y mensajes recordando que es importante evitar ir a fiestas y que es responsabilidad de todos», explica su directora Susana Navarro. Además de los mensajes, el brote obligó a aislar a tres residentes del centro que acudieron al aula del CEU en las que se detectó un positivo procedente del Galileo.

Navarro, sin embargo, dice que no han necesitado reforzarse en las últimas semanas. La residencia pone de ejemplo el desarrollo de una aplicación móvil que sirve para controlar los aforos. Con ella, las jóvenes (el centro es sólo para chicas) pueden reservar su horario en el desayuno, la comida y la cena o el uso de otras instalaciones como la sala de estudio. En el comedor establecieron dos turnos, con aforo máximo y cuando llegan se encuentran con la bandeja preparada, con una persona que sirve la ensalada, otra que es la que se encarga de los platos de frío y caliente y una tercera que limpia y desinfecta en el momento en que se levanta de la mesa. «Al final todo pasa por caja», admite la directora del centro señalando que establecer este tipo de medidas supone un coste extra para las instalaciones.

Por su parte, Carles López, director del Colegio Mayor Rector Peset, el único de titularidad público adscrito a la Universitat de València, expresa que el brote del Galileo Galilei «ha hecho que los estudiantes estén más concienciados sobre la necesidad de cumplir las normas». También admite que ha provocado que pidan los SIP de aquellos que no son de la Comunitat Valenciana «y se colectivice su recogida para evitar un gran trasiego de gente al centro de salud». Entre otras medidas previas, López destaca que todas las habitaciones dobles se pasaron a individuales.