Joan de Alcázar tiene 67 años y es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de València. Habla tranquilo, con argumentos y convencido en su defensa de la eutanasia.

Y es que también es miembro de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en la Comunitat Valenciana. Se declara activista y aunque aplaude la Ley Orgánica para la regulación de la Eutanasia que entró en vigor en junio de 2021, da un paso más en su defensa de una muerte digna. “Yo no quiero estar muriéndome para morir”, explica.

La norma es clara y establece unos parámetros para hacer efectiva la eutanasia. Así, la ley establece que esta práctica se podrá llevar a cabo a pacientes que los soliciten y que se encuentren en un contexto de “padecimiento grave, crónico e imposibilitante o enfermedad grave e incurable, causantes de un sufrimiento intolerable”.

En la Comunitat Valenciana y cumpliendo con los parámetros que marca la ley de eutanasia “en los centros sanitarios valencianos se han recibido 50 solicitudes de eutanasia, de 28 mujeres y 22 hombres. En la resolución de los expedientes constan 8 desfavorables, 9 fallecimientos en la tramitación, 1 en trámite y 32 favorables”, aseguran fuentes de la Conselleria de Sanidad.

Joan de Alcázar explica que la ley “es una avance extraordinario” pero “sólo contempla que puedas elegir tu final si te estás muriendo. Pero yo defiendo, y creo, que la vida nos pertenece y que debemos tener libertad para decidir cuando esa vida deja de ser reconfortante sin necesidad de morir bramando”.

Joan alza la voz en aras de crear conciencia y hacer pedagogía respecto la importancia de “reflexionar sobre la muerte” y de realizar el testamento vital o voluntades anticipadas, un documento en el que una persona manifiesta anticipadamente su voluntad sobre los cuidados y el tratamiento de su salud, con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que se llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarlos personalmente o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo.

El Registro Nacional de Instrucciones Previas se encarga de recoger la voluntad de cuidados médicos de un paciente en caso de enfermedad muy grave o el destino de sus órganos en caso de fallecimiento, y desde que se aprobara la ley, también incluye la solicitud de la ayuda a morir.

Manifestación en defensa de la ley de eutanasia. Levante-EMV

Según fuentes del registro del ministerio y de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), desde 2103 hasta la actualidad más de 35.000 valencianos han presentado su testamento vital y la mitad (más de 15.000, lo que implica 5 peticiones al día durante 9 años) han especificado su deseo a no alargar su vida y sufrir “encarnizamiento terapéutico”, lo que se interpreta como una petición de eutanasia que no era legal hasta hace un año y medio. Así, los documentos de Testamento Vital pasaron de 14.474 en 2013 a 35.833 en 2022.

"Repetir" el Testamento Vital

Por ello, desde la entidad recuerdan a quien realizara estas últimas voluntades con este fin “que debe repetir el testamento vital y especificar la petición de eutanasia porque aunque se entiende que la pidieron en su día de la única manera que permitía el sistema la eutanasia era ilegal y no se hará efectiva. Hay muchas personas que llaman a la asociación porque tenían el documento anterior y quieren saber si deben modificarlo o no”.

De hecho, el Gobierno aprobó en mayo de 2022 un real decreto para incluir en el Registro Nacional de Instrucciones Previas la prestación de la ayuda a morir, la eutanasia, para que los ciudadanos puedan incluir esta voluntad en su testamento vital.