«Los problemas en l’Albufera no van a parar y hace falta un gran acuerdo»

El presidente de la junta rectora del Parc Natural advierte de que los descensos del nivel del lago se repetirán y que las instituciones deben articular un plan de emergencia para situaciones de sequía

La falta de aportes y de lluvias ha hecho bajar el nivel de la Albufera hasta límites alarmantes

La falta de aportes y de lluvias ha hecho bajar el nivel de la Albufera hasta límites alarmantes / Fernando Bustamante

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

El lago de la Albufera está condenado a generar un susto diario en lo que es su propia salud y más en el contexto climático actual, donde la aportación de agua, salvo episodios extraordinarios, depende de un acuerdo a tres bandas entre instituciones. Es un ecosistema tan sumamente delicado, donde los aportes de caudal, la utilización para regadíos, la amenaza del agua del mar y la propia meteorología llenan de condicionantes su difícil equilibrio de caudal para que sea sostenible y con él, el no menos delicado ecosistema. En ese contexto, tal como desveló ayer Levante-EMV, el nivel de las aguas acusa desde hace tiempo un evidente descenso. Sustanciado en que está por debajo de lo aconsejable para todos los usos que tienen las aguas y que pone en peligro la posible entrada de agua del mar.

Mañana lunes habrá una reunión a tres bandas -Ayuntamiento, Generalitat y Confederación Hidrográfica del Júcar- para analizar lo que está pasando. Sobre todo, porque pasan las semanas y los aportes naturales, la lluvia, sigue echándose en falta. Para las próximas semanas hay alguna previsión, pero de muy moderada cuantía, altamente insuficiente para remontar los centímetros que faltan y que han de alcanzarse con la aportación de los cauces que desembocan en el lago de forma controlada.

Otoño extraordinariamente seco

A pie de orilla el análisis no deja de ser complejo. El presidente de la Junta Rectora del Parc Natural de l’Albufera, Carles Sanchis Ibor, avisa de que «estas cosas seguirán pasando» dentro de un contexto de cambio climático y «hace falta un gran acuerdo». Porque detrás de la bajada de nivel del lago, aparte de la polémica sobre los aportes de la CHJ, está el intangible de la situación meteorológica. «Todos sabemos cómo ha sido el otoño, tan extremadamente seco». Incluso situaciones que pueden ser agresivas son de las que al lago echan una mano en su regeneración: «este año no hemos tenido esa Dana que genera un gran aporte a la cuenca». Es la no-tormenta perfecta: sequía y «unos vientos de Poniente constantes, que son un factor que propicia aún más la evaporación en un contexto de calor». ¿Cuál sería la solución de urgencia? «La que sea es difícil. Hoy puede hacerse una aportación, pero igual mañana entra un temporal, consigues el equilibrio y luego no dispones de ese agua de aportación. Es que es muy difícil tomar la decisión. Lo que sí que hay que hacer, y eso es básico, es tener protocolos muy determinados. Entrar en profundidad y coordinar planes para estas situaciones. La naturaleza no es un grifo que puedas abrir o cerrar a uso. Es ella la que te dirá si ahora tenemos un diciembre, enero o febrero húmedos».

La "perellonà" se queda corta

Hasta asegura el responsable del Parque que un fenómeno de utilización de aguas como la ‘perellonà’ «se está quedando corta. El año pasado, por ejemplo, fue espectacular porque sí que habíamos tenido unos meses muy húmedos». Reconoce Sanchis que los problemas «no se acaban nunca, pues es un sistema extremadamente complejo». Cualquier alteración le hace sufrir. La actual situación «no la puedo calificar de extremadamente grave», pero sí para estar vigilante a la espera de una decisión o una ‘tronà’. «Hasta el año 2018» -cuando se estableció el nivel mínimo para garantizar el equilibrio medioambiental- «era una situación frecuente».

Sergi Campillo: «No llevan ni seis meses y ya hay una crisis ambiental»

«No llevan seis meses y ya tenemos la primera crisis ambiental en la Albufera». Así se pronunciaba el concejal Sergi Campillo, anterior delegado del Parque Natural de la Albufera, que apela a la necesidad de acometer las obras que permitan ahorrar agua en la Acequia Real y en la Confederacion Hidrográfica «que habrían supuesto 20 hectómetros cúbicos, diez y diez, que habrían salvado los niveles de la Albufera, ahora amenazados, y la propia perellonà». Denunciaba Campillo que esta evidente falta de agua «es algo que se veía venir y que las instituciones, la Generalitat y el Ayuntamiento, estaban incumpliendo: hace unas semanas ya estábamos pidiendo que se nos comunicaran y ni con un recurso de amparo nos ha contestado la alcaldesa. Nos hemos visto obligados a recurrir al Síndic de Greuges. Ahora lo entendemos: estaban incumpliendo la normativa y nos hemos enterado por la prensa». El concejal de Compromís tilda de «dejación de funciones» a las instituciones del PP que «faltan a la obligación de salvaguardar la salud ambiental del lago».