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Bombas para crear vida en Simat

El alumnado de la escuela taller Ecosimat II elabora y esparce bolas con arcilla, tierra y semillas de especies autóctonas en zonas sin vegetación para que la acción de la naturaleza permita reforestarlas sin usar pesticidas ni productos químicos

Uno de los alumnos muestra las bolas de semillas que está a punto de esparcir. | LEVANTE-EMV

Las «bombas de vida» que han lanzado los alumnos del taller de ocupación Ecosimat II en el Pla de la Mula tienen la característica principal de que no necesitan ningún tipo de ayuda química para desarrollarse, sino que lo hacen mediante el proceso natural, haciendo uso de la lluvia y la propia tierra.

Un trabajador lanza una de las «bombas de vida» en la zona que se va a reforestar. | LEVANTE-EMV

Además, el programa incluye una segunda fase que provoca que el entorno sea aún más óptimo para lograr el ecosistema adecuado en el que puedan crecer estas especies vegetales. Se trata de la instalación de los llamados hoteles de insectos. Estos elementos se introducen en el mismo entorno natural en el que se han lanzado las bolas de semillas para que los insectos tengan zona en la que vivir, vayan repoblando y tengan polen para esparcirse por el entorno. Su acción también ayuda a que los árboles plantados crezcan de manera adecuada y natural.

Se introducen especies de insectos que se pueden encontrar en cualquier monte, según explica el director del taller de empleo, Juanjo Valentín.

El objetivo, como explicaba ayer a Levante-EMV, es crear una zona de vegetación donde hasta ahora no la había. La zona del Pla de la Mula fue afectada por el incendio del año 2016, que calcinó centenares de hectáreas especialmente en Carcaixent y saltó a este punto, aunque no causó un daño tan grave como en la localidad vecina.

Crear vida allá donde prácticamente no la hay en los montes de Simat de la Valldigna. Ese es el objetivo que se ha propuesto el equipo de coordinación del taller ocupacional Ecosimat II organizado por el ayuntamiento de esta localidad con una subvención del Labora, servicio de empleo de la Generalitat. Y el reto es hacerlo, además, con bombas, un elemento que habitualmente tienen una función totalmente contraria, es decir, la destrucción y, en los peores casos, la vida pero que en este caso se encarga de hacer que brote mediante un proceso natural.

Desde el pasado lunes, el alumnado del taller, formado por 10 hombres y mujeres, está reforestando el área comprendida entre el Pla de la Mula y la Casa dels Saurins mediante la colocación de «bombas de semillas». Se trata de un sistema inventado en Japón. Son pequeñas bolas que están formadas por arcilla, algo de tierra para que tengan sustrato y semillas de diferentes especies vegetales, en este caso se han escogido árboles autóctonos como el quercus y el pinus, según explicaba ayer a Levante-EMV Juanjo Valentín, que es el director del taller de empleo. El objetivo es lanzarlas por el área que se pretende reforestar y dejar que la naturaleza actúe por ella misma. Sin abonos ni pesticidas, solo el agua de la lluvia y la acción natural de las especies mezcladas con la arcilla y la tierra para crear el microsistema necesario para crecer. También se conocen como «bombas de vida».

El día escogido para esparcir las bolas no fue casualidad. «Decidimos hacerlo el lunes porque hemos visto que ha predicción de lluvia toda la semana y puede ayudar a que el proceso se desarrolle mejor», señalaba Valentín.

El equipo del taller escogió la zona del Pla de la Mula porque se trata de una área rocosa con escasez de vegetación y consideran que es un lugar idóneo para realizar la prueba con esta técnica.

Los alumnos-empleados lanzaron más de 200 bolas de semillas que fueron preparadas previamente por ellos mismos en las instalaciones del almacén municipal de Simat. «Fue un trabajo de ensayo-error, porque antes tuvimos que probar a hacerlas un par de veces hasta que consideramos que ya tenían la textura adecuada», señala el coordinador del taller Ecosimat.

Buscando documentación sobre esta técnica mediante vídeos y artículos de internet, explica Valentín, no encontraron ninguna otra iniciativa de este tipo en un entorno próximo. «Sí que leímos que en otras provincias se había utilizado pero no encontramos ninguna referencia próxima», indicaba el director del taller de empleo de Simat de la Valldigna.

Talleres que permiten innovar en espacios públicos

Los talleres de empleo permiten a los ayuntamientos cumplir varias funciones. Se trata de subvenciones otorgadas por administraciones superiores dirigidas a personas que llevan tiempo sin empleo, con especial fijación a aquellas que presentan un perfil de mayor vulnerabilidad. A través de estos programas se intenta no solo que durante un año o año y medio las personas seleccionadas tengan ingresos, sino que buscan el desarrollo de aptitudes laborales con trabajos prácticos y teóricos al tiempo que perciben una prestación. Además, los consistorios los utilizan para realizar pruebas en sus cascos urbanos o espacios naturales aprovechando que tienen mano de obra, como ha ocurrido en Simat o como hizo Taverne en el Parc del Cambro, creando un concepto totalmente novedoso de espacio público.

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