Reparten la suerte y les toca dar la cara cada 22 de diciembre, aunque la mayoría de las veces, si uno de los números resulta agraciado, sea brindando ellos solos en la administración a la salud de los afortunados, que no aparecen por las instalaciones, y menos si hay periodistas, a no ser que haya tocado o una asociación, peña, falla, o en general un colectivo que haya hecho participaciones. Son los loteros, esas personas que estos días, previos a los sorteos de Navidad y del Niño no paran de recibir clientes. Para la mayoría de ellos el Sorteo Extraordinario de Navidad supone más del 50% de los ingresos anuales.

Unas ventas que están marchando mejor que el año pasado, según confirman los consultados por este periódico. Además, el décimo es de las pocas cosas que no ha subido este año. El precio está congelado en 20 euros desde el año 2000, aunque, en el fondo, la pérdida de poder adquisitivo no quita que nos cueste más esfuerzo comprarlo, pero sin darnos cuenta. La vorágine por comprar lotería es tal que muchos abrirán los próximos días 6 y 8 de diciembre, sobre todo en zonas turísticas como Gandia. 

Se calcula que este año cada español gastará una media de 63,82 euros en comprar décimos para el Sorteo Extraordinario de Navidad, frente a los 66,6 euros de 2021. En el caso de la Comunitat Valenciana este gasto será de 70,28 euros.

En la Safor no se desatado, al menos por ahora, la locura que se ha producido en una administración de València, en el barrio de Campanar, donde un «tik toker» con miles de seguidores predijo el número que se llevará el Gordo, y que tenía ese establecimiento. Pero, al margen de videntes, hay números que se venden más que otros, por razones tan dispares y sin fundamento como la propia suerte. Lo explican a continuación tres loteros de Gandia consultados por Levante-EMV.

Marc Bolo, de "La Barreta d'Or". J.C.

Marc Bolo: «Un año tuvimos el número que predijo un vidente y se agotó»

Marc Bolo todavía arrastra la fama de haber dado el segundo premio de la Lotería de Navidad hace dos años, con el 6.095. Repartió más de 43 millones de euros, 125.000 euros al décimo, entre gente del Grau de Gandia, con décimos vendidos entre noviembre y diciembre, y también de fuera de la Comunitat Valenciana, ya que la administración que regenta, en la calle de la Verge, está en un lugar muy frecuentado por turistas. También dio un quinto premio de Navidad en 2017. 

Pocos saben que el nombre comercial del establecimiento, «La Barreta d’Or» viene de su abuelo, apelativo por el que le conocían. «Trabajó en el campo y se lo pusieron sus compañeros porque muchas veces no descansaba para fumar, porque se había dejado el tabaco, le criticaban con que así se haría de oro, y le sacaron ese mote. Cuando abrimos la administración, en 1987, le pusimos ese nombre como homenaje». 

Un año tuvo un número entero que pronosticó un vidente. «Se nos agotó enseguida, nos llamaban de toda España», recuerda. «En Navidad hay números que se venden solos, como el 13 o el 69, que Loterías ya no los da por encargo precisamente por eso, o los impares; 1, 3, 5, 7 y 9». Bolo se dedica además a la venta por internet y realizan muchos envíos por toda España. 

José Gómez, de la administración 4 de Gandia. J.C.

José Gómez: «Hemos vendido muchos acabados en 22 y clásicos como el 13, el 7 o el 5»

José Gómez vivirá su segundo Sorteo Extraordinario de Navidad como lotero en Gandia, ya que está al frente desde octubre del año pasado de la administración que antes regentaba José Fayos, en la avenida Marqués de Campo. En la historia del establecimiento, que tiene unos 30 años de antigüedad, han dado un quinto premio en Navidad, en el año 2014 con el 74.012.  

Ayer por la mañana la cola de clientes era considerable, pero encontró un hueco para atender a este periódico. Comenta que no ha notado la venta de un número por alguna razón concreta, pero sí le llama la atención que haya habido mucha demanda de uno acabado en 22, e incluso que se lo hayan pedido de otra parte de España. Está ya prácticamente agotado. Al margen de esto, ha habido mucha venta de los clásicos de siempre, como los terminados en 13, por considerarse el número de la «mala suerte», o el 5 y 7, por todo lo contrario. Son números que procuran pedir pronto a Loterías, «aunque no siempre te los conceden», apunta.

«No suelen gustar los números bajos, pero al final un número feo si toca se convierte automáticamente en bonito, todos están en el bombo», añade. Otros números se compran o se encargan específicamente porque coinciden con cumpleaños, o con efemérides especiales para una persona. 

Salvador Malonda, de "El Duc de la Sort". J.C.

Salvador Malonda: «La venta se dispara desde que sale el anuncio en la televisión»

Salvador Malonda regenta la administración número 2 de Gandia desde el año 1965, también conocida como «El Duc de la Sort», un negocio atendido por miembros de su misma familia. Sobre la lotería de Navidad, comenta que sigue el patrón de otros años. «En verano va muy bien, por los turistas, luego baja y se dispara a partir de que sale el anuncio en televisión, a mediados de noviembre». Coincide con sus colegas en que los números más vendidos son los acabados en 13, aunque estos nunca hayan tenido premios grandes. «Otros con mucha demanda son el 15, por la niña bonita, el 69, por sus connotaciones sexuales, o los acabados en 7», explica. En cambio no gustan los décimos que tienen tres cifras iguales consecutivas, por ejemplo 333, o con ceros por delante.  

Por otra parte, tiene a muchas asociaciones abonadas como las fallas del Mercat o del Prado, o la hermandad de la Santa Faz, las más veteranas, o el CASafor Teika, siempre con el mismo número. «Cambiar es arriesgado, no suele gustar a los socios, por si toca el anterior», advierte. «Un año los festeros de Palma de Gandia compraron la lotería quince días más tarde que de costumbre, y precisamente en esos días que no tuvieron el número, tocó». Otra manía más que sumar al anecdotario.