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La Federación de Vecinos «saca los colores» a las terrazas del Palmar

Señalización de las terrazas en El Palmar por parte de los vecinos.

La Federación de Asociaciones de Vecinales de València ha tomado como propia la queja casi eterna que existe en El Palmar por la ocupación de terrazas. Y lo ha hecho aplicando la máxima de que valga más una imagen que mil palabras. Así, ha trazado, con una foto de satélite, el espacio que ocupan los establecimientos de hostelería tanto en acercas como en calzadas. La consecuencia es que «está ocupado más del 55 por ciento del espacio público urbano». A lo que hay que añadir las limitaciones propias de los espacios donde está prohibido aparcar (vías de acceso y curvas), zonas de carga y descarga, contenedores y pasos de cebra. Con la conclusión definitiva de que «al residente no le queda prácticamente nada» de espacio. Tanto para el vehículo como para el peatón. Incluso han denunciado que, a causa de la ocupación de terrazas, aún no regularizada, se han eliminado bancos de las aceras.

La convivencia entre la hostelería y la ciudadanía es un problema casi intergeneracional, desde que el pueblo pasó a ser un barrio hostelero, en el que el terciario pasó a ser básico. Incluso se asegura que las normativas por la pandemia no han cambiado especialmente una ocupación de terrazas que ha pervivido una vez levantadas las restricciones y que no se haya llevado a cabo ningún tipo de inspección. Y con el añadido del drama que supone la discrepancia entre miembros de las mismas familias.

Se quejan los vecinos de que, en su caso, sí que es necesario el automóvil y que la posibilidad de aparcar es prácticamente imposible. Lo mismo que circular a pie entre terrazas. Todo ello se produce meses después de que el ayuntamiento haya anunciado un plan de reordenación del pueblo, incluyendo la eliminación de plazas de aparcamiento en las calles del centro histórico, compensándolas con nuevas zonas de estacionamiento, incluyendo más de un centenar en la Trilladora del Tocaio, para sumar 500 plazas, a 0,73 vehículos por habitante, así como una reordenación y adaptación de las aceras.

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