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El Gobierno sigue la vía Puig y baja impuestos tras las críticas

Montero anuncia beneficios fiscales sobre el IRPF para quienes cobren hasta 21.000 euros

Ximo Puig y María Jesús Montero se reúnen en el Palau en 2019. JUAN CARLOS CARDENAS

Ximo Puig se encontraba en Bolonia cuando María Jesús Montero desgranaba en la sede del Ministerio de Hacienda el nuevo paquete de medidas fiscales. Más de mil kilómetros de distancia entre los dos puntos y, sin embargo, el nombre del 'president' de la Generalitat sobrevoló las explicaciones de la responsable de las arcas públicas estatales. Tras dos días de críticas y malestar en el Ejecutivo central por la reforma tributaria anunciada por el jefe del Consell el martes, el Gobierno de España asumió parte del discurso de Puig y bajará impuestos a las rentas bajas.

La propuesta planteada por Montero no es igual que la de Puig, hay diferencias notables, pero sí que lleva a cabo una cosa que parecía impensable hasta el inicio de esta semana en el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos: bajar impuestos. Lo admitió la líder de los morados y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, quien aseguró que el debate de reducir el IRPF "no estaba encima de la mesa" hasta el martes, cuando Puig hizo su anuncio. Esa reforma rompió el discurso del Gobierno y el PP la aprovechó para ahondar en esa contradicción.

El Ejecutivo central tenía previsto anunciar su plan de paquetes fiscales el jueves y se negoció hasta el último minuto entre los dos socios. La variante valenciana influyó en el debate interno. La presión, en vez de recaer en el Consell que defendió su competencia autonómica para hacer las modificaciones, afectó en Moncloa. Al final se incorporaron rebajas fiscales aunque mientras que en el caso del Consell estas podrán afectar hasta las rentas de 60.000 euros, las del Gobierno beneficiarán, como máximo, hasta quienes tengan un salario de 21.000 euros.

"No es una rebaja generalizada de impuestos", defendió Montero y marcando distancia de las medidas tomadas por "Andalucía y Madrid". No incluyó en estas a la Comunitat Valenciana a quien no mencionó, aunque sí que le dedicó mensajes velados.  "Las comunidades no deben entrar en una carrera por bajar impuestos, pero cada uno tiene sus competencias constitucionales y las ejerce como considere", expresó la ministra de Hacienda como respuesta a la apelación al autogobierno que realizaron el día anterior desde la parte socialista del Consell.

Los cambios en el IRPF beneficiarán, por una parte, a los salarios de entre 14.000 y 15.000 euros al alzar en mil euros el mínimo exento para realizar la declaración. Por otra, se aumentará la reducción por rendimientos del trabajo a las rentas brutas de 18.000 a 21.000 euros. La medida no es igual que la planteada desde la Generalitat. En el caso valenciano, la propuesta es reducir los tipos en los tramos más bajos del IRPF hasta 60.000 euros así como ampliar los máximos deducibles en el tramo autonómico.

La reforma fiscal del Consell tiene un descenso de ingresos de 150 millones; la del Gobierno, un aumento de la recaudación de 3.144 millones.

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Sin embargo, a efectos prácticos, la reforma valenciana ha acabado marcando el camino de una parte de la estatal, con retoques en el impuesto de la renta con el objetivo de bajar la carga fiscal a las rentas más bajas. A quiénes afecta y cómo van complementadas muestra también pistas de hacia dónde se dirigen tanto el Consell como el Gobierno de España. Mientras Pedro Sánchez salió del debate del estado de la nación en julio con un giro a la izquierda, Puig termina el suyo mirando al centro. Y la política fiscal es el mejor reflejo.

La bajada del impuesto a la renta es el corazón de la reforma fiscal del jefe del Consell. Ahora son sus socios de Unides Podem y Compromís los que reclaman que se eleve la presión sobre las rentas altas, sin embargo, eso será fruto de otra negociación. Por su parte, en el plan del Gobierno, el descenso de este tributo ha sido un añadido de última hora de un paquete que lleva tiempo en negociación y que tiene como principal medida la creación de un gravamen a las grandes fortunas y evitar los agujeros de las bonificaciones al impuesto de patrimonio en las autonomías del PP. En el Consell la reforma fiscal tiene un descenso de ingresos de 150 millones; en el Gobierno, un aumento de la recaudación de 3.144 millones.

Y tras dos días de tensión, el anuncio de Montero trae la calma en el Palau. Desde Bolonia, el 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, mostraba su respaldo a las medidas con la escoba en la mano para barrer a su terreno. "Todo lo que sea apoyar a las personas y familias con menos recursos y con problemas económicos en estos momentos contará con la Comunitat Valenciana siempre", dijo, a lo que añadió, que eso que ha desgranado hoy el Gobierno es "precisamente lo que hemos querido con nuestro ajuste fiscal". Aunque hace dos días, en Moncloa no lo veía de la misma manera.

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