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Migraciones

Las trabas para conseguir el padrón ahogan a los inmigrantes recién llegados

València es la única ciudad donde se pide empadronarse para acceder al asilo, según confirman abogados extranjeristas | “Soy ingeniero pero no puedo abrir una cuenta en el banco y trabajo en negro en la obra", dice un afectado

Alejandro enseña el papeleo para demostrar su derecho a empadronarse en València. Fernando Bustamante

"Soy como un fantasma". Johan no figura en ningún lado desde que llegó a València hace cuatro años. No puede demostrar su residencia, no le atiende el médico de cabecera, no puede pedir ni un papel en los servicios sociales, no puede pedir ayuda en la mayoría de oenegés, no puede abrirse una cuenta bancaria, no puede homologar su carrera, no puede trabajar con contrato, no puede alquilar legalmente, no puede empezar los trámites para el arraigo social, o el asilo, para obtener documentos. "No puedes ¿Por qué? Porque no tienes el padrón". Sin padrón no eres ciudadano, eres, como dice Johan, "un fantasma".

Él es ingeniero biomédico, pero trabaja en negro en la obra por cuatro duros y le pagan al día. Es venezolano, y lleva años ahogándose en la irregularidad administrativa porque no consigue empadronarse. En cuatro años no ha ido al médico y solo tiene una cuenta en un banco extranjero, tampoco ha pedido ayuda en entidades sociales. Es un nadie. Es la consecuencia de la ineficacia de la administración valenciana para empadronar a los inmigrantes.

Por en la calle hay muchos 'Johans' que son como fantasmas hasta que consiguen el padrón. Y el de este reportaje cuenta que "nada más llegar a València vi que era imposible sacar una cita, pero me dijeron que por 500 euros me empadronaban. No pagué porque no tenía tantísimo dinero". Como ha publicado este periódico, algunos desembolsan hasta 300 euros por un trámite que es gratis y debería ser muy sencillo de hacer. Pero no lo es.

Su historia es sangrante porque, a estas alturas, Johan tendría papeles si no fuera por el padrón. El arraigo social requiere tres años de estancia demostrada en España y un contrato de trabajo, pero sin padrón no puedes demostrar la residencia. El asilo tarda algo más de un año en tramitarse y concede -si cumples los requisitos- permisos de residencia y trabajo renovables de un año. "Pero ¿Adivinas que te piden?", denuncia Johan.

València es de hecho una rareza en España, porque según confirma Paco Solans, portavoz de la asociación de abogados extranjeristas "es la única ciudad en toda España donde te piden estar empadronado para comenzar el asilo", remarca.

Pepa Eines es trabajadora de València Acoge y autora del informe "Retos para la Inmigración en España". Explica que "el padrón es fundamental para todo". Así de simple. Y si él se entra en un círculo vicioso de irregularidad documental que es horrible para los migrantes. "Sin empadronamiento no puedes demostrar el tiempo de estancia para documentarte, tampoco pedir ayudas sociales. Sin documentos no puedes trabajar con contrato, y sin contrato de trabajo no tienes dinero para alquilar un piso. Pero sin alquilar un piso difícilmente te vas a poder empadronar", denuncia Einas.

Alejandro en una de las calles de València. Fernando Bustamante

Trabas y más trabas

Alejandro es otro 'Johan'. Este también es venezolano y es médico, pero no trabaja porque no puede homologar su título universitario. Y no lo puede homologar porque, otra vez más, "me piden el padrón y no hay forma de conseguirlo".

Él tiene la suerte de estar en una buena situación y un buen piso. Pero ni con esas se lo ponen fácil. "Leí los requisitos que ponía la web del ayuntamiento, DNI y autorización del dueño, así que fui a la cita con el propietario. Pero la funcionaria me dijo que no, que lo que hacía falta era la firma del propietario. Ese día no me lo cogieron". Explica.

Al segundo intento trajo la firma, "pero me dijeron que ya estaba antigua porque tenía tres semanas, que tenía que ser más reciente", replica. Ahora va a intentarlo por tercera vez, si es que tiene la suerte de encontrar una cita, pero lleva ya más de cinco meses sin poder acceder a este documento tan importante.

Como no hay manera de pedir asilo en València, Alejandro se ha ido a Málaga en un viaje a propósito. Allí, en un solo día le han tramitado la cita. Pero remarca que "conozco a personas que llevan más de diez meses esperando y es imposible". Critica que "depende de la funcionaria que te atienda puede ir todo genial o muy mal, y que examinen cada documento al milímetro. Me piden incluso que mi nombre tiene que figurar en el contrato de arrendamiento, pero eso no es necesario", reivindica.

"No se empadrona"

"Si buscas alquiler de habitaciones lo pone en muchas. Sobre todo en grupos de Facebook de inmigrantes, casi nadie te da de alta en el padrón", cuenta Johan. Ese es uno de los principales escollos para muchísimos inmigrantes recién -o no tan recién- llegados a la ciudad.

"En muchos casos son personas que subarriendan el piso y no quieren que el propietario se entere. En otros familias que viven ahí y que quizá perciben la Renta Valenciana o Ingreso Mínimo, y si empadronan a alguien ahí se computan los ingresos y pierden las ayudas, así que no lo hacen", cuenta Eduardo Béjar, de la Plataforma Intercultural de España, que también gestiona muchos casos de personas con dificultades para empadronarse.

Lo más grave que ha visto Johan es "personas que pagan 200 euros cada mes para empadronarse. Y no hablamos de una habitación, sino de pagar por tener derecho al padrón, pero ni siquiera viven ahí ni nada", cuenta. En su caso, no tiene suficiente dinero para hacer ninguno de esos pagos.

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