Uno de cada cuatro pacientes ingresados en el hospital presenta desnutrición

Un informe del Colegio Oficial de Nutricionistas afirma que el 30% de las unidades hospitalarias valencianas requiere asistencia en alimentación

El sistema público de salud sólo tiene 8 dietistas-nutricionistas para 4,8 millones de personas

Imagen de archivo de un paciente grave ingresado en València

Imagen de archivo de un paciente grave ingresado en València / Germán Caballero

Uno de cada cuatro pacientes ingresados en un hospital valenciano presenta desnutrición. Así lo asegura el informe "Estarem" elaborado por el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), una herramienta que analiza el sistema de salud valenciano y realiza una propuesta que permitiría mejorar la salud de la población además de reducir tiempos de estancia en hospitales, reingresos, medicación y costes asociados, mediante la integración de dietistas-nutricionistas el el sistema público de salud. Y es que, en la actualidad, sólo hay 8 expertos en nutrición para una población sanitaria que supera los 4,8 millones de personas.

"Cuando aparece un déficit de nutrientes como consecuencia de una enfermedad aguda o crónica, se disminuyen las funciones vitales y repercute de forma negativa en la evolución clínica de los pacientes que la sufren. La desnutrición constituye un problema sanitario infravalorado, pero de elevada prevalencia y altos costes", afirma el doctor Carlos Sánchez, miembro de la Sociedad Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición, en la presentación del informe. Y añade: "La desnutrición puede afectar negativamente a todos los órganos corporales y desencadenar problemas físicos y psicosociales, como alteración de la respuesta inmunitaria, de la cicatrización de las heridas, disminución de la fuerza muscular y cansancio, inactividad, apatía, depresión y autoabandono. En las personas mayores, especialmente las que viven en sus hogares, puede deteriorar gravemente su capacidad funcional, movilidad e independencia, condicionando una peor calidad de vida y desencadenando condiciones de dependencia. En todos estos entornos, el problema de la desnutrición es a menudo pasado por alto, no detectado y no tratado”, ha asegurado.

 Y es que, según el documento marco de abordaje de la desnutrición causada por la enfermedad elaborado por la Sevdyn, ésta aparece en mayor medida en pacientes que padecen cáncer, enfermedades respiratorias o cardiovasculares, debido al ayuno asociado a hospitalizaciones, cirugías y pruebas diagnósticas, impedimentos de determinadas patologías que dificultan la alimentación por vía normal, interacciones entre la nutrición y los tratamientos farmacológicos y los efectos secundarios derivados de tratamientos. "Una de cada cuatro personas hospitalizadas en la Comunitat Valenciana presenta desnutrición", afirma Sánchez.

Ocho para casi 5 millones de personas

"En la actualidad hay únicamente ocho dietistas-nutricionistas para prestar atención nutricional a las más de 4.800.000 personas con cobertura sanitaria que residen en nuestra autonomía", afirma Luis Cabañas, presidente del colectivo de dietistas-nutricionistas valencianos. Reducir el grado y riesgo de malnutrición entre la población, asegurar el acceso gratuito y equitativo a la prestación sanitarias relacionadas con la nutrición en condiciones de igualdad efectiva, promover la detección de pacientes con riesgo nutricional, realizar la valoración necesaria de la desnutrición relacionada con la enfermedad, prevenirla y evitarla, o contribuir de forma eficaz y eficiente a la prevención, tratamiento y curación de las enfermedades no transmisibles, son solo algunas de las funciones a desarrollar por estos profesionales sanitarios.

 "Según la encuesta de salud de la Comunitat Valenciana recientemente publicada padecer enfermedades crónicas o de larga evolución ya alcanza al 76% de las personas de 65 y más años. Esta encuesta también destaca un aumento de los principales factores de riesgo cardiovascular metabólicos: hipertensión arterial, colesterol elevado y diabetes", añade tras explicar algunos de los beneficios que tiene sobre la salud de estos pacientes contar con atención nutricional.

"La dieta tiene una fuerte influencia en el tratamiento de trastornos gastrointestinales que suponen una gran pérdida de calidad de vida, como la dispepsia o la enfermedad por reflujo gastroesofágico. También es una buena estrategia para mejorar el colesterol total, la glucemia en ayunas y las complicaciones vasculares, retrasar la realización de diálisis en pacientes con enfermedad renal o aumentar la tolerancia a los tratamientos relacionados con el cáncer y disminuir los días de hospitalización", explica. Otra de las consecuencias de no abordar estas patologías desde la prevención con cambios en alimentación o en la actividad física es recurrir a una intervención farmacológica en pacientes en muchos casos poli medicados. "Es cada vez más frecuente que la población se medique para paliar un estado de salud que podría ser mejorable con un abordaje y control alimentario", explica.

La propuesta

En 2009, la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas de España (AEDN) realizó una propuesta de cuáles eran en esos momentos las necesidades de dietistas-nutricionistas. Así definió los siguientes parámetros: en hospitales, un dietista-nutri­cionista en un servicio o unidad de Endocrinología y Nutrición por cada 200 camas; un dietista-nutri­cionista por cada unidad de Alergología, Cardiología, Aparato Digestivo, Endocrinología, Geriatría, Nefrología, Diálisis, Oncología, Pediatría y Psiquiatría; y uno más por cada 100 camas, como integrante o responsable de la unidad de Dieté­tica y Nutrición. Mientras que en Atención Primaria definió un dietista-nutricionista por cada 50.000 tarjetas sanitarias.

 "Los pacientes con problemas cardiacos, digestivos, las personas enfermas de cáncer, quienes padecen alergias alimentarias, las personas mayores atendidas por geriatría, enfermos renales… ¿cómo no van a tener acceso a un nutricionista de manera universal y gratuita dada la importancia de la valoración nutricional y del control de la alimentación en estos pacientes? Creemos que es una apuesta de mínimos trabajar por integrar a estos profesionales sanitarios en la sanidad pública. Pero, además, esta propuesta de 2009 se ha quedado, además de no ejecutada, obsoleta. Desde el CODiNuCoVa insistimos en que hace falta también la inclusión en ciertas unidades en las que la intervención dietético-nu­tricional puede ser un pilar del tratamiento, como así lo demuestra la evidencia científica", afirma Luis Cabañas. La propuesta recogida en "Estarem" amplía la realizada en 2009 a las siguientes unidades: Cirugía, Medicina Interna, Medicina Intensiva, Hematología Clínica, Neurología, Neumología, Quemados, Trasplantes, Anestesia y Reanimación. 

Y es que "desde el colectivo de dietistas-nutricionistas queremos sumar conocimiento y sensibilidad en la alimentación. También restar carga asistencial a otras compa­ñeras y compañeros, sobrecargados en cuestiones propias de sus profesiones. Queremos remar hacia una sanidad que apueste por la promoción de la salud y prevención de enfermedades. Asegurar la equidad, aumentar el bienestar de la población, así como su calidad de vida y reforzar la Sanidad", concluye Cabañas.