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La mejora del precio no compensa la merma de la cosecha de cítricos y caqui

La campaña de clementinas marca buenas cifras frente al "parón" de la navelina en la Costera y la Vall, aunque los productores advierten de un repunte de robos - La fugaz campaña del caqui se cierra con un 80% menos de producción

Cajones llenos de naranja en un campo de la Costera, en una imagen de archivo. Cajones llenos de naranja en un campo de la Costera, en una imagen de archivo.

Aunque insuficiente, la subida del precio de la fruta ha moderado las nefastas expectativas con las que comenzó la campaña citrícola y está contribuyendo a que la recolección avance en líneas generales a un buen ritmo en el ámbito de la Costera, la Canal y la Vall d'Albaida. Si hace un año por estas alturas la cosecha se encontraba totalmente estancada por los bajos precios que retrasaban las operaciones de compraventa en el sector y dejaban una gran cantidad de campos sin recoger, en la segunda parte de esta campaña se están observando valores más elevados que marcan un compás de trabajo más ajustado a lo que resultaría habitual.

"Al final este puede ser un año más o menos normal. La naranja está saliendo a su ritmo: aunque aún es pronto estamos viendo bastantes campos limpios de navelina", resume el citricultor de Montesa Ricard Fillol, secretario general de La Unió de Llauradors en la Costera. Eso sí, las distinciones sobre la evolución de la rentabilidad son claras según las variedades. "Las clementinas vienen con un precio bastante elevado y no nos podemos quejar, pero en las navelinas la subida (se pagan a unos 20 céntimos el kilo) sigue siendo insuficiente para cubrir los costes de producción", lamenta Fillol. La tipología "lane" presenta precios "más adecuados y razonables" (unos 30 céntimos el kilo), aunque la falta de producción impide sacarle demasiada rentabilidad.

El incremento de precios, además, ha tenido una derivada perniciosa: el repunte de los robos en explotaciones de fruta. Desde algunas agrupaciones agrícolas como la Comunidad de Regantes de Montesa han alertado de sustracciones de naranjas coincidiendo con el aumento de precios en la peladora. "Es algo automático y recurrente cuando hay subidas que resulta difícil de atajar", señala Fillol. Los ladrones van en furgoneta y se organizan para arramblar con la fruta en determinados sectores. "Quizás poner barreras para cerrar determinados caminos que conectan los bancales podría ser una solución", plantea el dirigente de la Unió.

"Un año horrible como en la vida"

En la Vall d'Albaida los productores coinciden en que excepto la navelina, cuya recolección se mantiene algo estancada por el precio más bajo, el resto de variedades "van saliendo bastante bien", de manera fluida. Aún así, el citricultor Juan José Climent recalca que en ningún caso la rentabilidad va a poder compensar la merma de kilos de este año, puesto que la producción se encuentra entre un 25 % y un 30% de lo que sería una campaña normal. Además, en esta comarca la mayoría de propietarios llevan sus naranjas a la cooperativa, con lo que hasta el final de la recolección no suelen ver repercutido el precio. "Tenemos una cosecha muy reducida, aunque el precio se encarezca un 15 % no nos va a compensar", insiste el también secretario comarcal de La Unió, que hace hincapié en la desproporcionada subida de que han tenido que afrontar los agricultores en materia adobes, gastos eléctricos, agua y otros productos.

En la Vall, por otra parte, la campaña del caqui ha venido marcada por una merma del 80% de la producción y en apenas dos semanas la gran mayoría de los campos ya estaban recolectados, puesto que el frío y las fuertes lluvias durante el proceso de floración echaron al traste la cosecha, como ya ocurrió con la fruta de verano. Para más inri, han sido muy pocos los productores que han podido cobrar el seguro, que no ha querido hacerse cargo de las pérdidas en la mayoría de campos al considerar que la hoja no se había helado. "Este año ha sido horrible como en la vida", sentencia Climent.

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