La inflación y la afluencia de visitantes dispara a cifras récord el gasto turístico en la C.Valenciana

Los 5,77 millones de visitantes internacionales se dejan en los siete primeros meses del año casi 6.800 millones de euros, un 22 % más que en el mismo periodo de 2022

Turistas extranjeros en una terraza del centro de València durante este verano.

Turistas extranjeros en una terraza del centro de València durante este verano. / Francisco Calabuig

Solo hace falta acercarse a un bar de cualquier punto de la Comunitat Valenciana, sea cual sea la hora, para darse cuenta de una cosa. El impulso turístico que vive la autonomía es un hecho irrefutable, que no deja de mejorar. Y lo hace a pesar de que el precio de prácticamente cualquier elemento que implica el viajar -desde el transporte a la comida, pasando por el alojamiento- se ha incrementado considerablemente respecto a 2022. La última cifra conocida del IPC lo dejaba claro, mostrando que en la autonomía los paquetes turísticos se habían encarecido un 26,8 % y los servicios de alojamiento hasta un 10,9 % en relación a los registros del año pasado. La traducción de todo ello: un gasto turístico que en el caso de los turistas extranjeros bate récords históricos.

Es lo que mostraba ayer la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur) ofrecida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), señalando que en lo que va de año los visitantes internacionales se han dejado en el territorio valenciano un total de 6.782 millones de euros. Son casi los mismos volúmenes que se anotaban el pasado año, eso sí, sumando también el importante mes de agosto (6.938 millones). Sin tener en cuenta agosto, el impacto económico de los visitantes foráneos se quedaba en 2022 en los 5.043 millones, un 22,12 % menos.

Y es que julio, lejos de hacer retroceder las cifras, ha seguido aumentándolas. Solo en este mes los turistas internacionales se dejaron 1.739 millones de euros, un 18,2 % -equivalente a 270 millones- más que en el mismo periodo del año pasado y casi 400 más que antes de la pandemia (1.362 millones). No en vano, en un momento marcado por el alza de precios derivado del contexto inflacionario que se ha experimentado en los últimos meses, cada día de julio el turista extranjero en la autonomía valenciana se gastó 133 euros. Esto, teniendo en cuenta, eso sí, que la duración media de sus viajes ha bajado por primera vez en los últimos años de los 10 días y se ha quedado en las 9,8 jornadas, supone un gasto total medio de 1.303 euros en cada uno de los viajes que se han efectuado.

Compras en el centro de València este verano.

Compras en el centro de València este verano. / Francisco Calabuig

Llegadas al alza

Pero para que la cifra de gasto haya batido récord también es necesario que la autonomía siga anotando volúmenes de llegada al alza. Es lo que sucedió, de nuevo tras un año de incrementos, en julio. Porque, según el INE, a través de otro informe como el de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), solo en este mes un total de 1.334.727 foráneos optaron por la autonomía valenciana para sus viajes, un 18,4 % más que en 2022. De ellos, casi la mitad fueron franceses (25,4 %) o británicos (20,9 %).

Este 'boom', que permite disparar el acumulado de llegadas desde el 1 de enero hasta los 5,77 millones de visitantes con origen extranjero, resulta la segunda mejor evolución entre los principales enclaves turísticos del país, solo superado por el impulso del 20,1 % que ha vivido Andalucía. La media nacional, por su parte, mejora también pero lo hace únicamente en un 11,4 %, hasta los 10,1 millones de visitantes.

Turistas frente a una fuente en el centro de València, este verano.

Turistas frente a una fuente en el centro de València, este verano. / Fernando Bustamante

En cuanto a su alojamiento -en clave nacional ya que el INE no hace distinción autonómica para esta estadística-, el número de visitantes que utilizaron el alojamiento de mercado (hoteles, alquileres turísticos...) como modo de hospedaje principal en julio aumentó un 6,8% en tasa anual. Eso sí, con grandes diferencias, ya que el alojamiento hotelero creció un 1,5 % y la vivienda en alquiler, un 49 %.  En paralelo, el alojamiento de no mercado (vivienda de familiares, amigos o segundas residencias) aumentaron considerablemente más, hasta un 38,3%.