Canet impulsa la protección de su playa con medidas vanguardistas

El ayuntamiento espera obtener el permiso para desarrollar un proyecto piloto que contempla una boya inteligente, tubos geotextiles, arrecifes artificiales y un bosque de posidonia 

Estas acciones serían complementarias al trasvase de arena que Costas todavía tramita

El problema con las piedras se agudiza en la playa de Canet d'En Berenguer

Daniel Tortajada

El Ayuntamiento de Canet d’en Berenguer no está de brazos cruzados mientras se acelera el deterioro de su playa sin que la Demarcación de Costas de València se dé por enterada. Todavía a la espera de que el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica presente su propuesta definitiva para la regeneración de esta parte del litoral, que incluye el norte de Sagunt, el gobierno liderado por Pere Antoni avanza en un proyecto vanguardista con medidas complementarias para garantizar que los planes estatales de estabilizar la costa mediante el trasvase de arena no se vayan al traste con el primer temporal.

Así y gracias a una parte de la ayuda europea de 2 millones de euros para potenciar el turismo sostenible, Canet proyecta la instalación de una boya inteligente para conocer a tiempo real el espesor de la capa de sedimento, además de la temperatura del agua, la fuerza del oleaje o la intensidad de las corrientes. Con esa información, el ayuntamiento confía en hacer más eficientes las medidas para regenerar su playa, entre las que contempla la colocación en el fondo marino de tubos geotextiles rellenos de arena para reducir la fuerza de arrastre de las olas. En el entorno de esos elementos, cuya ubicación exacta se determinará a partir de los datos aportados por la boya, se acumulará el sedimento.

E·l alcalde de Canet d'en Berenguer, Pere Antoni, durante un pleno.

E·l alcalde de Canet d'en Berenguer, Pere Antoni, durante un pleno. / Daniel Tortajada

La tercera línea estratégica que completa este proyecto consiste en la renaturalización del ecosistema marino, mediante la creación de un bosque de posidonia que se fijará a arrecifes artificiales. Para avanzar en estas soluciones, cuya ejecución no se contempla a corto plazo, Canet no solo ha iniciado una consulta, que se prolongará hasta finales de febrero, para asegurarse de que este tipo de medidas innovadoras no está disponible en el mercado para su aplicación en la playa Racó de Mar, sino que ha comprometido 300.000 euros de los fondos europeos para los próximos tres años.

Autorización de Costas

Así lo explica a Levante-EMV el alcalde, Pere Antoni, quien destaca la «ingeniería verde» que orienta esta «prueba piloto», cuyo desarrollo sería «complementario y paralelo» al trasvase de arena de Costas. Uno de los pasos indispensables para llevar adelante este plan es que el organismo estatal autorice las actuaciones en el fondo marino

Una parte de la ayuda europea de 2 millones de euros servirá para estudiar la evolución de la capa de sedimentos

Con el principal objetivo de «reducir la voracidad del oleaje, sin evitar la recirculación del agua», las líneas maestras de este proyecto se basan en «montar las estructuras correspondientes en los sitios adecuados, gracias a la información de la boya, que también nos permitirá hacer correcciones y adaptarnos a la constante evolución del Mediterráneo», añade el socialista.

Vehículos descontaminados

Entre los arrecifes artificiales que se contemplan, Pere Antoni señala la posibilidad de «descontaminar vehículos y depositarlos en el fondo marino para frenar el oleaje y generar una flora y una fauna que también ayudan a la fijación de los sedimentos». La escalabilidad, la replicabilidad y la digitalización son tres aspectos destacados de este proyecto, que «la ministra - de Ciencia, Innovación y Universidades- Diana Morant se comprometió a apoyar», según el alcalde de Canet.

Estado en el que se encuentra la playa Racó de Mar.

Estado en el que se encuentra la playa Racó de Mar. / Daniel Tortajada

Entre los objetivos específicos de estas medidas se encuentran la protección de los ecosistemas costeros; la preservación de la biodiversidad de la flora autóctona; la restauración de los ecosistemas dunares; la formación a la población en el aspecto conservacionista de la naturaleza; la proyección de una nueva imagen de turismo de naturaleza que vaya más allá del sol y playa; el aumento de la biodiversidad; el fomento de la desestacionalización a través de creación de rutas en estos ecosistemas recuperados; la difusión de los valores de los espacios naturales; así como la reducción del peligro de inundaciones.

Incremento de la vulnerabilidad

A la hora de justificar la necesidad del proyecto, desde Canet se apunta que «la subida del nivel del mar, los cambios en los patrones de los temporales, la falta de aporte sedimentario procedente del río, la construcción de infraestructuras costeras y la urbanización del litoral» han provocado «el incremento muy acelerado de la vulnerabilidad» de la playa Racó de Mar, que se traduce no solo en la erosión costera sino también en el aumento del riesgo de inundación.