Opinión | Va de bo

Esperanzas y realidades

Siendo las 18 horas del viernes 25 de abril del año 2003 se firmaba en Godelleta el protocolo de colaboración entre los clubes de Baztan/Malarreka, de Navarra, Sociedad Pelotari de Godelleta y Club Pelotari de Finestrat. En el documento se plasmaba el apoyo de sus ayuntamientos, y se instaba a sus respectivas federaciones a «intensificar los contactos entre los amantes de estas especialidades del viejo Juego de Pelota, incluidas todas aquellas de Europa donde existan juegos directos de este deporte… por considerar que las modalidades de Largo representan la forma más genuina y tradicional del juego de pelota». El documento fue firmado por los presidentes de estos clubes: Tiburcio Arraztoa, Vicente Zanón y Antonio Llorca.

Se trata de un documento que adquiere su real valor cuando ocho años después los clubes más destacados de las distintas regiones pelotísticas europeas disputaron la primera Champions, cuya fase final se jugó en la capital navarra, cumpliendo con los sueños de aquella tarde de abril, «junto a la cuerda central de la cancha de Galotxa», de Godelleta.

Ese documento de esperanzas ganaba valor con la consolidación del torneo europeo de clubes, que ha recorrido tierras de Países Bajos, Italia, Francia, Valencia y País Vasco. Y que recorrerá las tierras belgas el próximo mes de septiembre. Antes, en el mes de julio la Grand Place de Bruselas, bajo la mirada de reyes que lo fueron de España y buena parte de Europa, desde Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, se celebrará la ceremonia inaugural del Europeo de Jóvenes. Pocos saben que la Plaza, tal y como la conocemos hoy, como una de las más bellas de Europa, fue diseñada y reconstruida bajo el reinado de Carlos II «el Hechizado», en 1695, tras el bombardeo francés.

El documento de intenciones de 2003 proyectaba su espíritu esperanzador con la realidad de la Liga de Bote Luzea (llargues) de Euskalherria, recuperando la presencia, de esta modalidad admirada por los viejos cronistas como Peña y Goñi, la misma del legendario Perkain y también del Chiquito de Eibar y el hijo de Simón de Arraioz, Bautista, legendario y famoso pelotari que se enfrentó a los valencianos ante Fernando VII en Madrid… según cita Peña y Goñi en «La Pelota y los pelotaris…» y que se sumaba a la Liga de Laxoa de los valles del Baztan y Malarreka.

Y ese documento de hace casi 21 años, los sueños en él redactados, adquirirá un valor todavía superior cuando dentro de algún tiempo, que todos esperan sea breve, la capital del viejo Reino de Navarra, inaugure una flamante Plaza de Juego a Largo en el centro de la ciudad, cercana a la Plaza del Castillo- en otros tiempos escenario de grandes duelos de pelota a Largo- para testimoniar el respeto a la historia heredada de una parte sentimental del pueblo euskaldún. Todo enmarcado en un proyecto ambicioso, financiado por la Unión Europea y que convertirá a Pamplona en la capital mundial del Juego de Pelota. Y esa inauguración, hará realidad el empeño de aquellos soñadores de abril de 2003, con un encuentro a lo grande entre los mejores clubes europeos del viejo y entrañable Juego a Largo.