Opinión | MIRADOR

Elías Lafuente, valenciano fundador de Danzadown

Qué triste noticia. El sábado falleció el director, académico, bailarín y coreografo Elías Lafuente. Vivía en Madrid desde hace muchos años pero era valenciano y mantuvo siempre unos fuertes vínculos con Valencia y con nuestros conservatorios de danza. Desgraciadamente nunca fue suficientemente conocido en su tierra como se merecía.

Elías Lafuente estudió en el Conservatorio de Danza de Valencia pero desarrolló sus aptitudes artísticas en otras latitudes. Su sensibilidad humana era tan grande que en determinado momento optó por regalar su arte a las personas más vulnerables de la sociedad, las personas con diversidad funcional.

Elías Lafuente comprendió plenamente el concepto de la ‘superidad’ o voluntad de superarse, que no es lo mismo que la ‘superación’ que es la acción propia de ese superarse. Por eso fundó Danzadown, una compañía de baile específicamente para personas con discapacidad en la cual el noventa por ciento de los integrantes tienen Síndrome de Down. Fue una iniciativa única en España y en el mundo.

Elías abrió una academia de danza en Madrid y daba clases con total normalidad. Entonces le visitó una mujer que quería matricular a su hija con síndrome de Down suplicándole que lo hiciera, porque en las otras academias la habían rechazado. Elías aceptó a la niña y hubo un efecto eco. Se fueron apuntando más y más, hasta que comprendió que su misión en la vida era ayudarnos a crecer a las personas con dificultades especiales. Ese fue su gran éxito.

Conocí a Elías Lafuente cuando se tomó la molestia de venir a mi debut en Madrid con la obra ‘Invencido’ en el teatro Tarambana de Carabanchel. Vino a verme, me aplaudió y me explicó todo su gran proyecto para favorecer la inclusión social a través del Arte.

Elías me invitó a conocer los locales de su compañía e incluso a participar en ensayos y actividades. Conocí como su fama traspasó fronteras, como vinieron del extranjero a estudiar sus pedadogías y el gran reconocimiento de la Unesco al nombrarlo miembro de su Consejo de Danza.

Elías Lafuente estaba deseando traer su compañía a Valencia, pero era muy complicado porque tenía unos cuarenta componentes, exactamente igual que una compañía de ballet standard. Las instituciones valencianas nunca le apoyaron explícitamente, a pesar de lo mucho que se lo merecía. Sin embargo él no perdía el entusiasmo y lo seguía intentando.

Trajo su compañía al festival de danza de Chiva en 2016, y en su egregio teatro es cuando pude comprobar la calidad de su trabajo. Por supuesto los muchachos y muchachas de su compañía eran extraordinarios y mostraban una voluntad artística superlativa.

Después le abrió las puertas el Carme Teatre de Benicalap. Fueron otras funciones fabulosas. Precisamente aquí estaba previsto que el fin de semana entre el 17 y 18 de febrero tuvieran una exhibición. Al saber de su triste fallecimiento sospeché que no vendrían, pero su gran amiga Isabel Ollavide me ha dicho que sí que estarán aquí para homenajear como se merece a su fundador.

En los últimos tiempos estuvo colaborando con el Conservatorio de Danza para crear cursos adaptados a las personas especiales. Todo un león que no se rendía nunca. Ojalá que Valencia salvaguarde su memoria apoyando y difundiendo su gran obra. Fue un gran valenciano que ayudó a muchas personas especiales a superarse a si mismas. Fue un genio que nos hizo genios.