El amor es un arma

El amor es un arma

El amor es un arma / DÍDAC PEYRET

Dídac Peyret

Juanpe Sánchez López (Alicante, 1994) me atiende por Zoom desde Madrid. Es viernes, no son ni las cinco y él entra en la risa de manera entusiasta. «¿Mis expectativas sobre el amor? Más que estar para siempre, estar cómodo. Que sea algo bueno: no algo útil, sino de decir: qué bien me siento aquí sin ansiedades». Juanpe es poeta y ha escrito un ensayo sobre el amor, Superemocional, porque es una persona obsesiva y las personas obsesivas escriben de sus obsesiones. De pequeño creció con dos barreras fundamentales, «ser un niño gordo y que me gustaran los chicos», mientras escuchaba las historias de sus amigas con sus novios. Un mundo que le fascinaba como lo hacen las cosas que nos han sido negadas. Entonces sufría ataques de asma cuando se separaba de su madre. No descubriría la terapia hasta más tarde, una de las experiencias «más traumáticas» de su vida. «Con la salud mental no tengo muy buena relación», dice entre carcajadas. «¿Y con la terapia?». «Tampoco. La solución que le dio el psicólogo a mi madre fue que tenía que irme a vivir dos meses con mis abuelos».

En este ensayo atravesado por la cultura pop (aparecen Lorde y Crepúsculo, pero también teóricos como Barthes) promueve un amor no jerarquizado, donde las amistades o la familia no estén por debajo de la pareja. El autor reivindica estos espacios como lugares de cuidados para combatir las lógicas empresariales. «Lo hemos visto en realities como First dates. Un yo convertido en mercancía que puede encontrar una mejor versión de sí mismo a través de una elección y que tiene, por tanto, una profunda conexión con las estructuras socioeconómicas». También asociada a esta lógica capitalista sitúa a la terapia que se instala en las necesidades del yo. «Siento que está desplazando el espacio de la confesión o consejos de la amistad. Sentimos esa idea de no quiero molestar a la gente con mis cosas. Las inseguridades son naturales, pero parece que tengan que pasar por el filtro del psicólogo».

Superemocional es un trabajo reconfortante por su deseo de repensar el amor, deconstruirlo y convertirlo en un espacio más seguro. Un refugio contra la alienación y el desarraigo de la sociedad posmoderna. «El amor no es un fin. El amor es el medio para poder imaginar y hacer posibles otras vidas, mejores mundos donde no estemos tan cansados, donde todo no vaya tan rápido, donde no notemos negativamente nuestra vulnerabilidad y fragilidad. Es el cuidado el que convierte una vida posible en una vida cierta».

Juanpe trata de explicar los mecanismos del amor pero lo hace desde un idealismo teórico que abre el debate de si intelectualizar el amor lo hace menos doloroso. ¿Acaso no lo seguimos viviendo como un fracaso cuando se termina? Sánchez López parece estar dispuesto a reconciliarse con la parte más cruel de los afectos. Incluso con los amores que ya no están, como sugiere la dedicatoria que abre el libro: «A mis amigas que ya no son mis amigas porque fueron mis primeras grandes rupturas».