700 bloques de viviendas continúan en grave riesgo de inundación en la Ribera

El Patricova sitúa 723 edificios de la comarca en alguno de los tres niveles de mayor peligrosidad por la frecuencia y los daños que provocan las avenidas

Los cascos urbanos de Alzira o Carcaixent se encuentran, al completo, en zonas de gran vulnerabilidad

Una amplia zona de la Ribera, con diversos niveles de riesgo.

Una amplia zona de la Ribera, con diversos niveles de riesgo. / Levante-EMV

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Los recuerdos trágicos persisten en la memoria. Se vuelven duraderos. Prácticamente imborrables. Mucho más que aquellos que entrañan momentos de felicidad. No es de extrañar que la fecha de hoy, 20 de octubre, genere escalofríos en una gran parte de la población de la Ribera. Hace 41 años, la rotura de la presa de Tous provocó una inundación histórica que marcó para siempre a toda una generación. Un pantano nuevo y cuatro décadas después, los habitantes de la comarca todavía no pueden dormir tranquilos ante un aviso de meteorología adversa. Tanto los que vivieron aquella tragedia como los que sólo la conocen a través de narraciones orales o escritas. Su temor no es infundado, ya que más de 700 viviendas y fincas se construyeron sobre un suelo que, en la actualidad, se considera altamente vulnerable frente a avenidas.

El Plan de Acción Territorial de carácter sectorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (Patricova) es el documento que definió las zonas más indefensas frente a estos fenómenos meteorológicos. Y las dividió en siete niveles de peligrosidad con dos criterios principales: la frecuencia con la que se produce una inundación y la altura que alcanza el agua. En la Comunitat, la inundabilidad de mayor riesgo se concentra en el 12 % del territorio, 270.000 hectáreas y 600.000 personas afectadas. De este porcentaje forman parte las poblaciones de Algemesí, Almoradí, Alzira, Carcaixent, Castelló de la Plana y Orihuela que se incluyen en el «máximo nivel de riesgo global integrado».

El casco urbano de Alzira presenta dos niveles de riesgo: dos y cuatro.

El casco urbano de Alzira presenta dos niveles de riesgo: dos y cuatro. / Levante-EMV

La Ribera Alta es la segunda comarca valenciana con un mayor número de bloques de viviendas que se encuentran en el nivel 1 de peligrosidad de inundación, el máximo, con 142. El Vinalopó Mitjà (168) se sitúa al frente. A estos hay que añadir los 18 que reciben esta consideración en la Ribera Baixa. Bajo este umbral de riesgo se encuentran, además, una quincena de urbanizaciones.

El Patricova incluye 416 edificios de la Ribera Alta y 76 de la Baixa en el segundo nivel de peligrosidad, mientras que 34 y 37, respectivamente, en el tercero. Más de 700 construcciones, algunas unifamiliares y otras con varios inmuebles, se localizan en uno de los tres peldaños superiores en la escala de peligrosidad que marca el documento estratégico. Dicho de otra forma, miles de personas viven en espacios que, por su ubicación geográfica, son propensos a sufrir daños de forma repetida ante los cada vez más recurrentes temporales de lluvia.

En los niveles dos y cuatro

La cifra crece a medida que se alcanzan los niveles más bajos. Algunos municipios ya mencionados, como es el caso de Alzira, se encuentran en la práctica totalidad en una zona de peligrosidad. El mapa que acompaña estas líneas pone de manifiesto que una parte considerable del casco urbano se encuentra en el segundo nivel (de color rosa) y otra en el cuarto (de color verde). Situación similar registra Carcaixent, cuyo núcleo de población se divide entre los niveles cuatro y seis. 

La protección de las zonas más vulnerables está en camino. La Administración ya ha empezado a mover su maquinaria y en los próximos años verán la luz diversos proyectos en la Ribera concebidos con el objetivo de evitar inundaciones o, como mínimo, reducir los daños que provocan. Hace cuatro décadas fue la rotura de la presa lo que provocó una catástrofe. Un escenario como aquel se antoja complicado. Pero ríos y barrancos mantienen, todavía hoy en día, en vilo a miles de personas cuando llueve. Son una amenaza real.