Soledad y aislamiento

El drama silencioso de vivir en un piso sin ascensor en Mallorca: personas mayores sin salir de casa durante meses (y años)

El único servicio gratuito en Palma (de Cruz Roja) que baja a la calle a personas con escasa movilidad que no pueden enfrentarse a las escaleras se ha quedado sin la subvención del Ayuntamiento de Palma y ahora depende solo de sus voluntarios

El 48% de las familias de Baleares que vive en pisos no tiene ascensor

El drama de la soledad y el aislamiento de la 'Gent gran' en Baleares.

El drama de la soledad y el aislamiento de la 'Gent gran' en Baleares. / GUILLEM BOSCH

M. Elena Vallés

Casi la mitad de los hogares de Baleares (el 48%, según el INE) que reside en un piso no tiene la comodidad de acceder a su hogar en un ascensor, una realidad oculta tras la imagen de un archipiélago como paraíso inmobiliario de lujo. No en pocas ocasiones -el 18% de la población isleña tiene alguna discapacidad reconocida- los elevadores se convierten en elemento vital, necesario e imprescindible para salir y después regresar a casa. Es el caso de muchas personas mayores, que por este motivo pueden llegar a estar meses sin salir al exterior.

¿Cómo es posible superar la barrera de una escalera para aquellas personas con escasa movilidad que necesitan hacer un gesto tan sencillo y cotidiano como pisar la calle?

Servicio 'Baixem al carrer'

En Palma, solo existe una entidad social, Cruz Roja, que ofrece el servicio gratuito Baixem al carrer, en el que dos técnicos bajan hasta la calle al usuario con una silla motorizada por las escaleras. Un apoyo imprescindible para muchas personas, sobre todo mayores con problemas de movilidad, que ahora mismo corre peligro. "En los últimos dos años, hemos tenido una subvención del Ayuntamiento de Palma, pero se terminó a finales de septiembre. Gracias a esta financiación pudimos convertir un servicio de apoyo con voluntariado en una prestación estable que ha funcionado dos veces por semana y que ha atendido en los dos últimos años a 48 personas y en el último año a 37", relata la responsable del área de Gent Gran de la Cruz Roja Deyana Mihaylova. La entidad está buscando financiación para mantener la estabilidad del proyecto, pero de momento no la ha conseguido. "Desde Cort nos han dicho que están interesados, pero no encuentran la fórmula de cómo hacerlo", alega Mihaylova, que aclara que el servicio "no se ha parado", pero que ahora depende más de la disponibilidad de los voluntarios "y no de trabajadores contratados específicamente para ello".

Bárbara Frau baja las escaleras de su casa en Palma con voluntarios de Cruz Roja.

Bárbara Frau baja las escaleras de su casa en Palma con voluntarios de Cruz Roja. / GUILLEM BOSCH.

Los usuarios son sobre todo personas mayores de 65 años, "el 80% en nuestro caso son mujeres con una edad media de 79 años, que van en silla de ruedas y no tienen ningún tipo de adaptación arquitectónica en su edificio. Tenemos casos de personas que tienen ascensor, pero entre éste y la entrada o salida del edificio hay cinco o seis escalones", apunta. "Además los voluntarios también les prestan acompañamiento: van con ellos de paseo, a hacer alguna gestión o compra o simplemente se toman un café juntos", detalla la responsable. "Este servicio es en ocasiones la única vía que tienen ciertas personas para participar socialmente en la comunidad. Es una oportunidad para romper con el aislamiento y mejorar la salud mental de las personas mayores", asegura. "Nos encontramos con casos que no salen de casa en meses en incluso tuvimos un usuario que estuvo cinco años encerrado, le pilló la pandemia por medio", señala. "Es posible que haya empresas privadas que hagan este servicio, pero gratuito solo estamos nosotros en Ciutat, y estamos preocupados por lo que pueda pasar", sentencia Mihaylova.

Según los datos del INE, en las islas el mayor porcentaje de pisos sin ascensor se ubica en edificios de dos a nueve viviendas. En concreto, no cuenta con elevador el 76% de los inmuebles construidos en este tipo de fincas en las islas. En números absolutos, 93.624 pisos en este tipo edificios no contaría con ascensor, siendo los más afectados aquellos construidos con anterioridad a 1971.

En el caso de fincas con diez o más viviendas, el porcentaje de pisos con ascensor asciende a un 71%. Es decir, hay 122.798 viviendas que tienen frente a 50.157 que no. Es importante señalar también que el 40% de las que se levantaron antes de 1971 -y tienen diez o más inmuebles- no contaban con este equipamiento.

El 20% de los hogares con personas con discapacidad, con barreras arquitectónicas

Según la última Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situación de dependencia del INE, casi el 20% de los hogares baleares que tienen a alguna persona con discapacidad en la vivienda están llenos de barreras que dificultan la vida de estas personas.

Explica la asesora técnica del Colegio de Administradores de Fincas de BalearesMatilde Rossich, que la mayor parte de fincas sin ascensor se ubican en barrios de Palma como Son Gotleu o Camp Redó, "zonas que se construyeron y desarrollaron en los 60 y 70 para trabajadores de la hostelería", indica, "cuando la normativa era más laxa y no exigía ascensor". "Este grueso de edificios son los que presentan una mayor capacidad de mejora", sostiene. En Ciutat, hay más barrios que concentran una gran cantidad de fincas sin elevador. Es el caso de Mare de Déu de Lluc, Son Fortesa Nord y Sud, Can Capes, Son Canals, Soledat Nord y Sud, Nou Llevant y Son Ximelis. Zonas donde más del 70% de las viviendas fueron levantadas antes de los años 70, con más del 20% de la población envejecida y con un alto porcentaje de personas sin estudios.

Elisa García baja de su casa en Palma con voluntarios de la Cruz Roja.

Elisa García baja de su casa en Palma con voluntarios de la Cruz Roja. / GUILLEM BOSC

Rehabilitación energética

La arquitecta técnica advierte que hay ayudas para mejorar los edificios, como la instalación de un ascensor, "pero siempre que esas subvenciones sirvan antes para llevar a cabo una rehabilitación energética. Si sobra dinero, luego añadiendo algo la propia comunidad, puede instalarse el ascensor", indica sobre unos fondos que provienen de las partidas europeas conocidas como Next Generation. "Si hay gente que tiene discapacidad en la comunidad de propietarios, a esas personas la cuantía que le correspondería de subvención podría llegar al cien por cien sin tener que aportar nada de su bolsillo", apunta.

"Han existido, pero ahora mismo no hay subvenciones específicas para instalación de elevadores, sino que van destinadas eminentemente a la reforma energética. En fincas de más de 12 ó 14 vecinos, suele haber margen para añadir otras rehabilitaciones en el edificio", explica. "Si la comunidad es pequeña, tienen más dificultades porque es difícil que les sobre dinero tras la renovación energética", sostiene.

Según la ley de la propiedad horizontal, para instalar un ascensor en un edificio "es necesario que estén de acuerdo tres quintas partes de los propietarios que acuden a la reunión de vecinos". Con ese cuórum es suficiente.

Por otra parte, si un vecino de la comunidad tiene discapacidad o es mayor de 70 años y solicita la instalación de un ascensor, es obligatorio hacerlo siempre y cuando las características del edificio lo permitan "y también haya fondos por parte de la comunidad para hacerlo, no es tan sencillo", concluye Rossich.